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Isabel Medarde: "Uno de los intertítulos hará mención a la gripe española"

Isabel Medarde: "Uno de los intertítulos hará mención a la gripe española"

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Isabel Medarde en su caracterización de Zoe Lapierre en el proyecto multidisciplinar ‘La espiral maravillosa’. | SERGIO GONZÁLEZ Ampliar imagen Isabel Medarde en su caracterización de Zoe Lapierre en el proyecto multidisciplinar ‘La espiral maravillosa’. | SERGIO GONZÁLEZ
Joaquín Revuelta | 15/04/2020 A A
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Isabel Medarde: "Uno de los intertítulos hará mención a la gripe española"
Cine La productora y directora leonesa da los últimos retoques al largometraje ‘La espiral maravillosa’ que viene a complementar el proyecto multidisciplinar del mismo título becado por la Fundación Villalar y cuya primera fase tuvo su presentación hace un año en la Fundación Sierra Pambley
La Gran Guerra, la llamada gripe española o el crack de 1929 son algunos acontecimientos que tuvieron lugar en el marco temporal en el que la productora y directora de cine Isabel Medarde ha situado la historia de ‘La espiral maravillosa’, un proyecto multidisciplinar subvencionado en parte por la II Beca Villalar de Creación Artística de Castilla y León, cuya primera fase, que incluye los fragmentos cinematográficos rescatados ‘Four elephants’ (1916) y ‘La biblioteca de señoritas’ (1917) de Leo ; ‘Zapatos’ (1918) de Nico y el cortometraje surrealista ‘La ranura’ (1929) de Zoe (las tres personalidades artísticas de la cineasta pionera Leocadia Cantalapiedra), así como los objetos personales de Leocadia: el álbum de fotos –que ha contado con la colaboración de los fotógrafos Divina Quinina y Sergio González– y su diario personal, tuvo su presentación oficial hace algo más de un año en el salón de actos de la Fundación Sierra Pambley.

Medarde reconoce que ante la situación de excepcionalidad que el mundo vive en estos momentos como consecuencia de la crisis sanitaria, económica y social provocada por el Covid-19 le hubiera gustado haber hecho mayor hincapié en aquellos sucesos que marcaron el inicio del terrible siglo XX. «Así como la guerra y el crack del 29 están de alguna manera presentes en la historia, la gripe española, de la que tanto se habla ahora, no la había contemplado inicialmente, aunque me estoy planteando incorporar algún rótulo en el montaje del largometraje que ya tengo prácticamente terminado a expensas de la corrección de algunos textos y de la banda sonora en la que está trabajando actualmente el músico Pablo Vega».

Isabel Medarde está convencida de que la experiencia que estamos viviendo marca, deja huella, «ahora lo sabemos porque lo estamos viviendo en primera persona, y no puede ser que cuando se estrene la película un episodio como la gripe española que costó la vida a millones de personas en el mundo y que cronológicamente coincide con el año en que Nico rueda ‘Zapatos’ no esté presente», asegura la responsable de Bambara Zinema.

La cineasta leonesa tuvo claro desde el principio el carácter multidisciplinar del proyecto que ha dado en titular ‘La espiral maravillosa’ y que sigue los pasos de una mujer pionera del cine, Leocadia Cantalapiedra, que a través de sus tres álter ego (Leo, Nico y Zoe) se enfrenta a diversos conflictos y retos para lograr llevar a cabo su sueño de hacer películas, en unos tiempos en los que las mujeres tenían los derechos más básicos limitados, como el sufragio o el acceso a la universidad. «Entre medias del proyecto y con toda la investigación llevada a cabo, me di cuenta de que solo con las piezas breves de su filmografía en realidad no contaba demasiado al tratarse de algo más conceptual, más museístico, y si mi intención era contar a la gente las circunstancias por las que atravesaban las mujeres, qué mujeres fueron y qué cine hicieron, no me podía quedar solo en este punto y por eso decidí hacer en paralelo un largometraje, una decisión que tomé a los tres meses de iniciado el proyecto».

Con los 12.000 euros de la beca de la Fundación Villalar, Isabel Medarde ha tratado de financiar la totalidad del proyecto, si bien matiza que el largometraje excedía los límites del proyecto inicial y por ello no tuvo obligación de presentarlo en las fechas que indicaban las bases de la convocatoria. «En realidad la beca se acabó en febrero del 2019 pero yo he seguido el resto del año y los tres primeros meses del 2020 con el largometraje. Ha sido una carrera de fondo para poder terminarlo en el primer trimestre de este año y llevarlo a los festivales, pues he estado un año trabajando sin financiación, pero esta pandemia lo ha parado todo», reconoce Medarde, que terminó la edición a principios del pasado mes de marzo y hasta la implantación del estado de alarma estuvo corrigiendo los textos de los intertítulos –porque se trata de una película muda– con la filóloga Raquel de la Varga, que forma parte de este proyecto en calidad de asesora. «Recuerdo que el viernes 13 de marzo éramos conscientes de lo que se venía encima y nos despedimos en un bar».

Isabel Medarde lleva con bastante secretismo todo lo concerniente al largometraje que se ha filmado en digital y en blanco y negro, aunque avanza que puede haber sorpresas. «Hay aspectos novedosos que solo conocen el director de fotografía Sergio González, el músico Pablo Vega y la mencionada Raquel de la Varga», confiesa la productora y directora leonesa, que quiere dejar constancia de que el largometraje se ajusta a un lenguaje narrativo pero sin renunciar a su vocación experimental, por lo que no le ha resultado complicado encajar los fragmentos que formaron parte del proyecto inicial. «Entre medias del hilo conductor de la película nos vamos encontrando una serie de dispositivos narrativos que no son los convencionales. Como ya sugiere el título, es como una espiral en la que estamos todo el rato haciendo metacine pero ampliando el concepto tradicional de cine dentro del cine», asegura Medarde, cuya labor de montaje ha sido larga y compleja, que le ha llevado un año y en la que no ha tenido la presión del productor, al ser ella misma, pero sí que ha supuesto un coste económico importante al tener que renunciar a otros trabajos. «Justo ahora que acababa la película y que iniciaba nuevos proyectos a clientes nos ha pillado esta crisis», se lamenta la cineasta, que ha optado por un metraje final de 82 minutos, si bien cuenta con otra versión de dos horas en la que se incluye más material documental. Esta primera versión no terminaba de funcionar a su juicio  y el de las personas que participaron en la edición, por lo que se decidió recortar cerca de 40 minutos, una decisión en la que también estaba de acuerdo el distribuidor Ismael Martín. «La verdad es que no me ha costado renunciar al montaje de dos horas, pues creo que la película ha salido ganado. Lógicamente te queda esa cosa del mucho tiempo invertido y de todo ese material documental que se ha quedado fuera», confiesa Medarde, quien no descarta incorporarlo como extras en una futura publicación videográfica.

La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 ha alterado todos los planes de estreno de ‘La espiral maravillosa’. «Ya no vamos a estrenar este año sino en el siguiente. Estoy también con otros proyectos de cine que también se van a tener que posponer. Pero también los festivales han tenido que retrasar sus ediciones y algunos incluso las han cancelado. En ese sentido vamos a disponer de más tiempo para llevar a cabo lo que queda de postproducción de sonido, corrección de textos y talonaje, además del subtitulado al inglés y al francés. La distribución se hará a partir del 2021, pero no descarto que a finales de este año se pueda hacer un preestreno en León con invitación y que no implique que la película no pueda ser presentada en festivales», señala Medarde, que es consciente de que su propuesta no está pensada para los circuitos comerciales convencionales sino más bien para circuitos alternativos. «En la reunión que mantuve con el distribuidor Ismael Martín, al que le encantó el proyecto, tenía claro que ‘La espiral maravillosa’ debía de transitar por los circuitos de no ficción. En mi opinión es una película de ficción, pero sí que es cierto que su carácter experimental hace que el circuito comercial no sea el más indicado, algo a lo que también contribuye su carácter de falso documental. Estaríamos más bien en la línea de un cine independiente o cine de autor y con la mirada puesta ya en una futura exhibición en plataformas del tipo Filmin», concluye.
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