Irresponsabilidad absoluta

Irresponsabilidad absoluta

OPINIóN IR

13/03/2020 A A
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Irresponsabilidad absoluta
Adivinen de qué les voy a hablar. Así es, del coronavirus y de cómo una crisis sin precedentes pone de manifiesto la madera que tienen nuestros líderes. Para gobernar en épocas de vino y rosas, todo el mundo vale.

Estamos asistiendo a una alarma de proporciones globales que ataca la línea de flotación de los límites de la resistencia del ser humano. Enfrentarse a un enemigo invisible que ataca nuestra salud y que no sabes muy bien de dónde te puede llegar y qué te va a hacer. El mismo miedo personificado.

En momentos como estos es cuando necesitamos políticos con altura de miras y personalidad, que sepan tomar medidas impopulares, con gravísimo desgaste, por el bien general de la población.

Gobernar precisamente consiste en eso mismo, en tomar medidas acertadas o equivocadas en base a unos datos. No tomar medidas y parapetarse en la cobardía, no es una opción. Les hemos votado precisamente para que tomen decisiones en momentos como estos, no para decir que hay que tener un lenguaje inclusivo, que hay que poner los derechos de los animales a la altura de los de las personas o que «solas y borrachas quieren llegar a casa». Pero lamento comunicarles, si aún no se han enterado, que no es así. El Gobierno de España está haciendo una dejación absoluta de funciones dejando transcurrir el tiempo sin hacer nada, escudándose en unos supuestos «expertos científicos» que no sé de dónde habrán sacado y que decían que animarían a sus hijos a que fuese a la manifestación del 8M si les apetecía, cuando desde Italia nos avisaban de que eso era una bomba de relojería.

Ahora se está demostrando que tal aglomeración de personas era una absoluta irresponsabilidad motivada solo por interés político y que sin duda habrá actuado de vector de propagación enorme. Que se lo digan a los que estuvieron junto a Irene Montero que en estos momentos deben estar renegando del día que se les ocurrió ofrecerse a sujetar la pancarta.

Pero ese error no nos ha hecho aprender y a día de hoy solo está tomado medidas contundentes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. El resto sigue que si lavarse las manos con frecuencia, que si no acudir a actos multitudinarios, que si evitar a las personas de más riesgo… todo en plan voluntario, no se vaya a ofender el personal.

Miren ustedes por dónde, el Congreso de España se ha cerrado para que sus señorías no corran ningún riesgo, mientras el resto de la población tiene que ir a sus puestos de trabajo y ya si tiene la desgracia de ser autónomos, ni les cuento. Es del todo inconcebible, como si el capitán de un barco fuese el primero en abandonarlo.

Cada hora que pasa es oro y no podemos seguir limitando las medidas a lavarnos las manos. Nadie puede decir que no está avisado, vamos calcando los acontecimientos que se suceden en Italia con 9 días de diferencia.
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