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"Invertir en verde nos llevará a no malgastar en negro"

"Invertir en verde nos llevará a no malgastar en negro"

EL BIERZO IR

Una desoladora imagen de las consecuencias del incendio de La Tebaida Berciana, que quemó 1.200 hectáreas el pasado mes de abril. :: ICAL Ampliar imagen Una desoladora imagen de las consecuencias del incendio de La Tebaida Berciana, que quemó 1.200 hectáreas el pasado mes de abril. :: ICAL
Diana Martínez | 03/05/2017 A A
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"Invertir en verde nos llevará a no malgastar en negro"
Entrevista Alfonso Fernández-Manso, Profesor de Ordenación de Montes de la ULE y del master interuniversitario del Fuego y coordinador del Grupo de Incendios Forestales de la Asociación Española de Teledetección
Las reflexiones deben hacerse en frío, sostiene el profesor Alfonso Fernández Manso, titular de Ordenación de Montes de la Universidad de León, docente del máster interuniversitario ‘Fuego: Ciencia y Gestión Integral' y coordinador del grupo de Incendios Forestal de la Asociación Española de Teledetección.

Fernández-Manso es el artífice del Plan de Ordenación Integral de Montes de Ponferrada, elaborado en el año 2007 y que nunca llegó a aplicarse. Este informe, se ha puesto de actualidad recientemente, dado que tanto sus impulsores, como organizaciones ecologistas y representantes políticos han puesto de manifiesto la utilidad que hubiera tenido este plan si se hubiera desarrollado, para evitar catástrofes como la del incendio de La Tebaida berciana, donde hace dos semanas 1.200 hectáreas de bosques y monte quedaron arrasadas por las llamas.

El profesor Fernández-Manso realiza una reflexión post-incendio de las implicaciones positivas que la gestión forestal hubiera tenido en el municipio de Ponferrada, convencido de que limita y reduce el impacto de los incendios forestales.

Explica que durante los últimos 35 años se han quemado más de 16.000 hectáreas, aproximadamente el 60% del territorio del municipio. La gestión de los combustibles forestales es pues básica, dice, en la prevención del peligro de incendios forestales. En el año 2007, bajo su coordinación, se redactó el Plan de Ordenación Integral de los Montes de Ponferrada, cuyo principal objetivo era la prevención de los incendios forestales dentro de los 24 montes del municipio de Ponferrada.

–¿Quién, exactamente, y por qué se encargó a la Universidad de León y a su equipo el Plan de Ordenación Integral de Montes de Ponferrada (POIP)?

– El Ayuntamiento de Ponferrada y la Junta de Castilla y León pensaron que la capacidad técnica y científica de la Universidad de León podría realizar un proyecto ejemplar para integrar la prevención de incendios forestales en el aprovechamiento y uso de los montes de Ponferrada. Recuerdo como en la presentación del proyecto el Consejero de Medio Ambiente afirmaba que «el POIP convertirá a Ponferrada en un municipio pionero dentro del panorama nacional en materia de conservación natural y gestión forestal». Además de la prevención de los incendios, el proyecto quería ser útil para la mejora paisajística, la conservación de la diversidad biológica, la protección de las especies y los hábitats. El trabajo que generaría también contribuiría a la fijación de población y del desarrollo rural.

–¿Cómo se elaboró?

– El trabajo fue intenso y complejo, puesto que hubo que realizar un inventario forestal de los 14 Montes de Utilidad Pública y de los 10 Montes de Libre Disposición consorciados que posee el municipio. Es decir, una superficie de 12.640 ha, con 1.373 rodales, que son las unidades de gestión. También se elaboró una detallada cartografía de combustibles forestales con el fin de poder estudiar exhaustivamente el comportamiento del fuego, buscando las formas óptimas de reducir la peligrosidad de los combustibles y el riesgo de un gran incendio forestal. En este arduo trabajo participaron distintos Departamentos de Universidad de León, el Servicio Cartográfico y puntualmente, especialistas de empresas forestales.

-Además de todo el análisis del territorio, ¿qué contenía el plan en cuanto a medidas concretas para la prevención de incendios?

- El diagnóstico del inventarío forestal fue claro, el 43,5% (4.880,40 hectáreas) estaba fuera de la Capacidad de Extinción, el riesgo de un gran incendio forestal era muy elevado. Por ello se definieron distintos tratamientos selvícolas con los que se pretendían llegar a transformar masas forestales con un modelo de combustible de peligrosidad alta o muy alta, en masas forestales con menor grado de peligrosidad y con ellos modificar el comportamiento del fuego y su crecimiento en grandes incendios forestales.

- ¿Hubiera tenido alguna otra repercusión importante en el aprovechamiento y conservación del medio natural?

- Sí, por supuesto. El Plan hubiera posibilitado al Ayuntamiento de Ponferrada acceder a la Certificación de la Gestión Forestal Sostenible y a la homologación con los planes de gestión de la Red Natura 2000. Lo que hubiera permitido a Ponferrada estar en la élite de los territorios que gestionan y protegen su patrimonio natural. La superficie del municipio de Ponferrada afectada por las delimitaciones de la Red Natura 2000 es de aproximadamente 5.000 hectáreas , el 17,5% del término municipal.

- La aplicación de estas medidas, ¿cuánta inversión requeriría y quién debería de hacer esa inversión?

Se estudiaron distintos escenarios económicos en función de la intensidad de la gestión. Finalmente se optó por la solución más económica, una inversión de 188.000 euros anuales. Como referencia económica indicar que la inversión sería el 0,2% del presupuesto anual del municipio de Ponferrada que en 2016 fue de 51,1 millones de euros. En total, en el periodo 2008-2017 se hubiera actuado en 220 rodales suponiendo una superficie total de 2.275 hectáreas.
La financiación del proyecto se podría acometer por distintas partidas: ingresos propios del monte como cotos de caza, fundamentalmente o inversión directa en acciones relacionadas con la creación de empleo. A esta financiación local se podría unir distintas vías de financiación autonómica, del Fondo Provincial de Mejoras, propuestas selvícolas, etcétera. La mayor parte de las acciones tenían que ver con la generación de empleo, y la repercusión económica hubiera sido alta.

Se hablan de cantidades millonarias cuando se evalúan los daños y de reforestación, ¿En qué se gasta este dinero?

El problema del gran incendio forestal de La Tebaida berciana que quemó 1.200 hectáreas, con alta severidad en unas pendientes extremas es la situación de fragilidad en la que dejan a ese suelo. Cuando se pierde un suelo, no hay opción de recuperar un ecosistema, y por eso se considera un recurso no renovable.
Con esta perspectiva después del incendio se elabora una primera fase de actuaciones de emergencia cuyo objetivo principal de la restauración es disminuir la erosión y la escorrentía superficial para minimizar la pérdida de suelo, el aumento de caudales sólidos y los potenciales daños ante lluvias torrenciales, así como evitar la proliferación de plagas.
Posteriormente, en los próximos años distintas actuaciones tendentes a recuperar la cubierta vegetal. Estas medidas son muy costosas y en el incendio de La Tebaida pueden llegar a los 2 millones de euros, cantidad superior a la que se hubieran invertido en 10 años en el Plan, aunque habría que sumar también el coste de la extinción. Hay que invertir en verde para no mal-gastar en negro, más cuando la restauración, si lo consigue, tardará en algunas zonas decenas de años en llegar al estado anterior al incendio.
Los gastos de restauración sólo serán una parte del presupuesto de pérdidas. Cuando se produce un incendio es mucho lo que se pierde: los aprovechamientos que no se van a poder realizar, leñas, setas, entre otros, los animales que ya no van a habitar en ese bosque de la protección que ese monte nos daba. La Tebaida tardará mucho en volver a ser la misma.

A su juicio, ¿se debería prohibir las medidas de la tan extendida cultura del fuego, cómo la quema de rastrojos?

La doctora en biología berciana Cristina Santín Nuño, de la Universidad de Swansea ( Reino Unido), especialista en incendios forestales, afirmaba recientemente que «el fuego no se va a ir del paisaje». El fuego es un fenómeno que va asociado a la mano del hombre, y éste va a seguir en el territorio. En estas condiciones, sigo proponiendo lo que durante muchos años propuso el Plan 42, de prevención de incendios forestales de la Junta de Castilla y León: Intervención social y gestión forestal. La vía legal contra los incendiarios es muy importante, hay que agotarla, pero desgraciadamente en España no está siendo muy eficaz. La tasa de impunidad de los incendios forestales es, probablemente, la más alta de todos los delitos: sólo uno de cada 5.000 incendiarios ingresa en prisión.
El desgraciadamente desaparecido Plan 42, afirmaba que puesto que el problema es humano, la solución, consecuentemente, pasa por trabajar con y para las personas. Contemplaba tanto la formación especifica impartida como medidas de gestión que van desde la información y el apoyo a la realización de quemas controladas, pasando por el fomento de los desbroces hasta el fomento de usos del monte para el control de la vegetación, como el aumento o reinstalación de cabañas ganaderas, proyectos de biomasa, uso de tierras abandonadas, etcétera.

¿Cree que un único protocolo de actuación de incendios en una Comunidad Autónoma como Castilla y León, con su disparidad de territorios, tiene algún sentido tal cómo está planteado?

La idea es intentar desarrollar un plan de actuación específico para Ponferrada. El Plan de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales en Castilla y León (Infocal) especificará, en su caso, los ámbitos geográficos para los cuales los municipios o agrupaciones de municipios, que habrán de elaborar sus correspondientes planes de actuación. Un Plan de Actuación de Ámbito Local ante Incendios Forestales en Ponferrada establecería el procedimiento de actuación de los recursos y servicios disponibles al objeto de hacer frente a las emergencias dentro de su ámbito territorial. Integraría los planes de autoprotección de empresas, núcleos de población aislada, urbanizaciones campings o empresas con fines de explotación forestal que se encuentren incluidos en el ámbito territorial de aquél. Me costa que el Ayuntamiento de Ponferrada empezó con la elaboración un Plan de actuación y prevención de ámbito local frente a incendios forestales. Ojalá que pronto podamos disponer de esta importante herramienta.

-¿Qué impidió que se ejecutaran las medidas del POIP, en tres gobiernos municipales distintos en la última década?

-La Ley de Montes en su artículo 39 dice claramente que en los montes catalogados de utilidad pública, la elaboración de los instrumentos de ordenación corresponde a la Consejería competente en materia de montes. Luego el papel fundamental de los distintos equipos de gobierno de Ponferrada hubiera sido reclamar al Servicio Territorial de Medio Ambiente de León que lo pusiera en funcionamiento. ¿Por qué entonces se gastó un dinero en la redacción del plan que se hubiera podido dedicar a otras cosas? Quizá la explicación sea más profunda y no tenga que ver sólo con las inversiones que el plan comprometía. La falta de sensibilidad sobre los beneficios económicos y ambientales de invertir en prevención de incendios forestales, la ausencia de colaboración y comunicación entre los agentes implicados en la gestión forestal y prevención de incendios forestales. Y sobre todo, la falta de sensibilidad y el bajo sentimiento patrimonial ante ese precioso y valiosos territorio de La Tebaida berciana ha sido una constante en estos últimos años. Habría que aconsejar a nuestros responsables públicos que empezaran cada mañana releyendo Gil y Carrasco para empaparse de la belleza y sensibilidad con las que sus libros ensalzan al entorno natural de Ponferrada. ¡Hace falta querer de verdad para poder gestionar!
Me consta que ha habido ediles que han trabajado porque el POIP se ejecutará, pero finalmente no lo consiguieron. Lo que no se valora tiene mayores posibilidades de arder. Una revisión y actualización básica del POIP lo podría relanzar de nuevo.

¿Qué opinión le merece la valoración de la alcaldesa de Ponferrada en la que dice que ese Plan no hubiera servido para nada en las circunstancias del incendio de La Tebaida?

La ciencia forestal demuestra que la selvicultura preventiva, como la que se planificó en POIP, hubiera reducido la peligrosidad de la vegetación al incendio en relación proporcional a la intensidad de gestión. La gestión podría haber reducido la superficie quemada y los niveles de severidad. Las labores silvícolas de prevención que reducen y controlan los combustibles forestales, hacen más resistentes los montes al inicio y propagación del fuego y, además, facilitan las acciones de extinción en caso de producirse un incendio. Analizando la severidad del incendio de La Tebaida se comprueba que en aquellas pequeñas zonas donde se hicieron tratamientos selvícolas o se extrajeron leñas la severidad fue menor. También, que las obras de mejora en las pistas y canales romanos que había realizado el Ayuntamiento sirvieron para facilitar la extinción. Luego si que hubiera servido, y para mucho.
La prevención en cualquier ciencia es básica, en los incendios forestales más. Recientemente, el proyecto europeo FIRESMART ha demostrado a escala continental el valor de la prevención en los incendios forestales y de la gestión forestal asociada. Una afirmación de ese tipo, «de que no merece la pena hacer nada», nos llevaría a sustituir los gestores del territorio por solo «extintores» en términos médicos sustituir los hábitos de vida sana por la cirugía exclusivamente. La ausencia de gestión en un área tan valiosa como La Tebaida, declarada Bien de Interés Cultural,  no tiene ninguna justificación más cuando estos montes pertenecen directamente al quinto ayuntamiento más grande de Castilla y León. Se hizo el POIP con ese objetivo y no se ejecutó. Una pérdida de dinero y de oportunidades ambientales y económicas muy grande para Ponferrada.

-¿Algo más que añadir?

-«Construir una Gran Catedral Arbórea», ese fue el lema escogido para significar un ambicioso proceso de gestión que hubiera culminado en la Ordenación Integral de los Montes de Ponferrada. Un trabajo tan largo y elaborado como la construcción de una catedral. Con el paso de los años, el proceso de ordenación forestal hubiera ido incorporando una visión diferente del bosque sobre los habitantes y políticos, que hubieran comenzado a verlo como un elemento vital en el desarrollo local y pilar de la calidad de vida. Además de enriquecer el paisaje, hubiera sido fuente de ingresos y de trabajo, y quizás en cien años, el municipio se hubiera transformado en un precioso bosque-catedral. El Gran Incendio de La Tebaida berciana nos debe alentar a empezar de nuevo. Nunca es tarde para ayudar a nuestros bosques: invertir en verde nos llevará a no mal-gastar en negro.
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