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"Intento huir de la etiqueta"

"Intento huir de la etiqueta"

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El pianista menorquín Marco Mezquida es uno de los músicos más importantes del jazz español actual. Ampliar imagen El pianista menorquín Marco Mezquida es uno de los músicos más importantes del jazz español actual.
Emilio L. Castellanos | 20/03/2015 A A
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"Intento huir de la etiqueta"
Jazz El pianista menorquín Marco Mezquida, al frente de su formación, ofrece este viernes un concierto en El Albéitar
Con 28 años recién cumplidos ya nadie le discute su posición de privilegio en el marco del jazz actual español. El pianista menorquín Marco Mezquida disfruta de una trayectoria impresionante que, merecedora de toda suerte de halagos, se concreta en un sinfín de proyectos, una treintena de grabaciones (de las que seis cuentan con él como líder o colíder), cientos y cientos de conciertos en todo el mundo y un ramillete amplio de premios y reconocimientos, entre otras referencias. "Lo que tengo que hacer es entregarme a lo que me gusta. Como tengo mucha energía sigo haciendo cosas y disfrutando del día a día. Van pasando los meses, los años... y de repente te das cuenta de que has hecho todo eso, de que dicen de ti cosas buenas, de que te llaman... Son premios de la vida a los que estoy muy agradecido pero también es cierto que todo lo hago con mucha pasión y muchas ganas. Por eso, no me quiero agobiar, sólo seguir haciendo esto que tanto me gusta. Si sigo haciéndolo con tranquilidad los resultados serán siempre los que tienen que ser. No soy muy iluso. Voy haciendo y haciendo... y cada día resulta  importante para seguir trabajando y disfrutando".

Disponemos cada uno de voz propia, lo que hace que la música resultante sea mucho más rica Marco Mezquida visita este viernes El Albéitar (21:00 horas; entrada gratuita con invitación) al frente de un trío donde también se integran  el contrabajista sueco Marko Lohikari y el baterista argentino Carlos Falanga, que cuenta ya con un disco, ‘My Friend Marko’, publicado hace ya un par de años, y del que se avanza ya una segunda grabación para este año. Al grupo le sobra energía y personalidad propias. Así lo lleva demostrando desde que se constituyó. Sus tres componentes mantienen viva, cada uno por su lado, su actividad en empresas creativas distintas y luego, ya juntos, atesoran una capacidad especial para la interacción avalada por tanto  tiempo tocando juntos, lo que les ha permitido consolidar una propuesta común sólida y desplegar una intensa complicidad sobre el escenario. "Las potencialidades de cada uno se expresan sobre el escenario. Las personalidades de Marcos o de Carlos me sirven para inspirarme. Disponemos cada uno de voz propia, lo que hace que la música sea más rica. Hay mucha fluidez y mucha confianza entre nosotros como buenos amigos que somos y conocedores también del repertorio. Realmente, estamos en familia". Los tres forman parte de esa nueva generación de músicos que han impuesto al jazz nacional una  impronta añadida y están facilitando su evolución natural gracias a la cantidad de matices y detalles que le proporcionan.

Los márgenes del jazz


El músico menorquín, formado en la Escola Superior de Música de Catalunya ( ESMUC ) y distinguido durante tres años consecutivos (2011 , 2012 y 2013) por la Associació de Músics de Jazz i Moderna de Catalunya como músico del año, se maneja en un territorio creativo que se mueve en el universo del jazz pero que a veces se desplaza hacia sus márgenes e incluso se aleja un tanto de él (con incursiones en territorios afines a la música brasileña, el folklore o la clásica, por citar algunas). Son diferentes las estéticas que se citan y dan contenido a su música, siempre dominada por influencias variadas  que le invitan a huir de la amenaza de la etiqueta. "Intento escaparme de ella. Al final, las etiquetas no hacen mucho bien. ¿Qué es jazz? Me gusta Duke Ellington, me gusta Miles Davis, me gusta Monk, me gusta Coltrane... Son universos, artistas, nombres propios. Me gusta Beethoven, pero no sé si me gusta toda la música clásica. Hay que eludir la etiqueta para que no te metan el mismo saco".

Es un sueño hecho realidad cada vez que subo al escenario y poder hacer lo que más me gusta "Trabajando mucho". Así justifica Mezquida su copiosa biografía artística en la que destacan sus numerosas colaboraciones  con toda suerte de músicos. "No tengo más que palabras de agradecimiento para ellos por confiar en mí. Yo, feliz de la vida". Ahí está la variedad de  formatos mediante los que él se ha ido midiendo con el hecho musical para dar testimonio de su espíritu aventurero e inquieto. Son pequeños retos que hacen evidente su especial capacidad para enfrentarse a ellos. "Yo creo que estoy preparado para eso. Llevo muchos años estudiando música, tengo buena lectura, me siento libre tocando palos de música distintos, disfruto tocando la música original de otras personas... Me siento preparado para expresarme a través de muchos formatos. A veces hay que cambiar el chip, pero son retos que llevo muy bien". El escenario le resulta un espacio cómodo y propicio. No es precisamente para él  foco de angustias o sinsabores. "Yo me lo paso ahí estupendamente. Es un sueño hecho realidad cada vez que subo a él y poder hacer lo que más me gusta".

Marco Mezquida vive el hecho creativo con absoluta naturalidad. Sin agobios o presiones. Liberado de cualquier síndrome que pudiera causarle la partitura en blanco. "Intento no presionarme en exceso. La composición es un juego y una necesidad". La inspiración le llega de manera natural, reconoce, y también escuchando toda clase de músicas. También el silencio le es importante. "Yo necesito mucho para, a partir de él, crear una melodía o visualizar una canción". Por supuesto, los músicos que le acompañan o con los que colabora son también fuente también para su trabajo. "Me gusta ver cómo una composición mía va ganando en personalidad y contenido gracias a la aportación de otros".
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