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La fatalidad se evita de la letra al disparo

La fatalidad se evita de la letra al disparo

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La trazabilidad de todos los productos debe garantizarse a través del etiquetado de las cajas homologadas. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen La trazabilidad de todos los productos debe garantizarse a través del etiquetado de las cajas homologadas. | MAURICIO PEÑA
D.L. Mirantes | 25/07/2021 A A
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La fatalidad se evita de la letra al disparo
Seguridad La Intervención de Armas y Explosivos revisa miles de productos, mercancías y elementos de seguridad de las fábricas y depósitos de León
La especialidad de Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil cumple 35 años. Tres décadas y medida controlando todo el ciclo de vida del arma o el explosivo: Fabricación, importación, exportación, distribución, comercio, tenencia y uso. En esa labor de trazabilidad son fundamentales las visitas a cualquier espacio en el que se alojen armas, explosivos o pirotecnia y cartuchería para comprobar que se cumplen las medidas establecidas en los tres reglamentos en vigor y que se minimizan los riesgos que entrañan estas materias y dispositivos con alta capacidad destructiva. La seguridad es en gran medida una cuestión de organización, y por ello los equipos de inspección —la especialidad cuenta con dos en la provincia— siguen estrictos protocolos, que se pueden poner en funcionamiento en cualquier momento: Mañana, tarde y noche, incluso fines de semana. Se trata de una labor burocratizada en alto grado que, sin embargo, salva vidas diariamente como lo hacen un rescate o una gran operación con decenas de detenciones. La fatalidad de un disparo o una deflagración a destiempo o con intenciones ilícitas se evita comprobando día a día, letra por letra, ladrillo por ladrillo, cartucho por cartucho. Una meticulosidad que ha llevado a España a ser un referente en este campo, todavía más tras los atentados del 11-M.

La inspección es una tarea abnegada y silenciosa para templar el trueno de armas y explosivos en León, una provincia «potente» en ambos ámbitos. A esta potencia contribuye notablemente Nobel Sport y Excopesa, que forman un grupo empresarial dedicado a la producción y distribución a nivel mayorista (B2B) de productos para la práctica cinegética, tiro deportivo, ‘outdoor’, observación de naturaleza y equipamiento para cuerpos y fuerzas de seguridad. Las instalaciones, taller de carga, armería y depósito comercial, se asientan desde 1976 en una finca de 10 hectáreas ubicada en el municipio de Valdefresno. La empresa cuenta con una plantilla de 40 empleados y desde su origen está muy vinculada con empresas y marcas de renombre internacional, que la han convertido en líder en distribución en el mercado nacional en su segmento. El grupo tiene una profunda vocación de internacionalización que le ha llevado a estar presente con su marca emblema, JG-Excopesa, en más de 25 países.

El equipo de inspección de revisa la documentación y luego comprueba sobre el terreno lo declarado en ellaA estas instalaciones de la Sobarriba acude periódicamente el equipo de inspección de la Intervención de Armas y Explosivos del Instituto Armado en León formado por los agentes Cabo Primero C48090V y Guardia Civil I55246F. La prevención implica la cooperación tanto de la propia empresa, como del resto de empresas responsables de los organismos colaterales —la empresa de seguridad, por ejemplo— y otras administraciones, como el área de Industria de la Subdelegación del Gobierno en León, con el que la Guardia Civil realiza inspecciones conjuntas —cada uno dentro de sus competencias— para aunar criterios de operatibilidad. La colaboración es «excelente» entre todos los implicados gracias a una maquinaria que realiza cientos de inspecciones al año y que periódicamente se reajusta para adaptarse a los cambios y mantener la seguridad.

Mecánica de la inspección


La inspección comienza en las oficinas del cuartel, donde previamente se estudia toda la documentación de los elementos objeto de análisis porque «una simple palabra puede inducir a error». El plan aprobado por la Dirección General marca las medidas a cotejar. En el caso de Excopesa se comprueba, de manera general, la consistencia de la alambrada perimetral del recinto, los tres hilos superiores, y las cámaras con sensores calóricos y de movimientos. De manera particular, en el depósito de la pólvora industrial se revisan que los accesos a los polvorines cuentan con los carteles indicativos pertinentes, los dispositivos luminosos, la constructiva, el espaldón de fondo, el foso de agua... En el depósito de munición metálica y pólvora se comprueban los sistemas soterrados o el detector de apertura de la puerta, que con tres activaciones en media hora tiene que comunican con la central de alarmas que tiene que avisar a la Guardia Civil, extremos que también se revisan y en caso de no funcionar correctamente se propone para sanción.

Se realizan "contrastes de funcionamiento individual y de todos los elemento a la vez" El trabajo es similar para la galería de pruebas, donde se realiza el control de calidad de los cartuchos fabricados.

En el taller se comprueba el ensamblaje de la cápsula, el perdigón, el pistón y la pólvora, que deben llegar por separado en cajas homologadas (tamaño, grado de peligrosidad, materiales...) y en etiquetas que garanticen la trazabilidad y encajen perfectamente con los registros de los libros de movimiento de materias. Una mala anotación conlleva una falta documental, con la consiguiente sanción. Además, también se puede interesar a Industria, en base a otros reglamentos.

En la armería se revisan elementos como las puertas de seguridad o las cámaras y pormenores como bases de datos o las piezas fundamentales de las armas.

«Todos los palos»


El cabo primero resume este trabajo de manera coloquial, «tocamos todos los palos». Y, además, los pueden tocar por separado o conjuntamente, porque se realizan «contrastes de funcionamiento individual y de todos los elementos a la vez». Este amplio abanico de competencias a desarrollar evita que la actividad se convierta en rutinaria y ayuda a mantener la tensión en busca de posibles brechas en la seguridad. «El exceso de confianza es mal compañero de las inspecciones», reconoce el experimentado cabo primero.
El fin último de este exhaustivo control —comisionado ya en 1845 por el duque de Ahumada en la Cartilla Fundacional del Cuerpo— es la seguridad ciudadana, «todo supeditado a la normativa», fijada en las autorizaciones y los planes. Precisamente, el cometido de los agentes consiste en «aplicar lo que está escrito desde la lógica».
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