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Inbiotec y el PIB per cápita

Inbiotec y el PIB per cápita

OPINIóN IR

17/06/2021 A A
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Inbiotec y el PIB per cápita
Inbiotec es un instituto biotecnológico ubicado en León desde hace 30 años. Trabaja con biotecnología aplicada, es decir, desarrolla técnicas para modificar microorganismos o sustancias orgánicas. Con éstas se obtienen aplicaciones comercializables, que pueden consistir en curar bien chorizo, depurar eficientemente las aguas residuales o en cómo obtener un antibiótico eficaz para una plaga. En consecuencia, institutos como Inbiotec son un recurso esencial para el desarrollo de una economía industrial moderna.

La producción y comercialización de bienes y servicios puede basarse en vender mucho con poco margen (50.000 canales de cerdo, por ejemplo), o bien en vender menos producto con más margen (un quimioterápico eficaz contra Covid 19, por ejemplo). ¿En qué se diferencian ambas estrategias empresariales? Aquéllos que venden con más margen incorporan en lo que elaboran algo novedoso y útil, algo diferencial. Los negocios basados solo en la venta de grandes cantidades duran… hasta que se agote ese mercado o sea imposible competir por precio.

España es un país desarrollado, pero de segunda línea. Vendemos sobre todo productos industriales, pero con margen reducido; cosas que cualquiera puede elaborar con pocas complicaciones. Por eso nuestra renta, el dinero con el que vivimos, es pobre comparada con la de otros países desarrollados. En 2020 produjimos per cápita 23.690 euros, lejos de los 27.780 euros de PIB per cápita de Italia, pero cerca de los 23.400 de Chipre o de los 24.630 de Malta. Ese es nuestro nivel hoy.

Para asemejarnos a países de nuestro tamaño, pero con más PIB per cápita, como Corea del Sur (27.650 euros) o Canadá (37.900 euros), tenemos que seguir su estrategia. Necesitamos una economía industrial más fundamentada en las cosas difíciles de hacer, en eso que llaman con insistencia «innovación». Para inventar (que es de lo que hablamos) es necesario disponer de investigación pública y privada, y de industria que quiera aplicarla y que la aplique.

Pero primero hay que tener inventores, investigadores y científicos. Sin ellos, seguiremos siendo una economía de segunda fila. Dado que la investigación debe desarrollarse en grupos de gente entrenada para ello, de expertos, hay que mantener estos núcleos como si nos fuese la vida en ello (por lo menos la económica). En todo el mundo esos centros requieren una parte de su financiación asegurada, pública. Por eso los países punteros los subvencionan, como USA con Boeing, como deberían hacer León, la Junta y España con Inbiotec En ningún país de primer nivel se dejaría caer una institución semejante. ¿Tendremos políticos de primer nivel?
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