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Impuestos a los muertos

Impuestos a los muertos

OPINIóN IR

05/11/2019 A A
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Impuestos a los muertos
No se trata de oportunismo porque estamos en las fechas que recuerdan a los seres queridos desaparecidos, sino considerar una «afrenta» que los politicastros que nos gobiernan no acaban de darse cuenta de que empobrecen a la nación y no crean la riqueza necesaria para que España progrese, no de palabra y con demagogia si no con efectividad y de una vez por todas.

El Estado se quita el muerto de la financiación millonaria al desbarajuste autonómico concediendo prebendas y administraciones taifeñas a los ayuntamientos, diputaciones y entes autonómicos, casi independientes, logrando así destruir la unidad territorial, alimentando las corruptelas de las taifas y empobreciendo a la población que vive en el desasosiego de pagar impuestos millonarios desde que nace hasta que se muere y en muchas ocasiones dejando las herencias para el fisco, sea cual sea su denominación administrativa.

Nos explicamos, aunque a estas alturas raro es el ser humano hispano que no haya sufrido en sus carnes la ruina que supone ser un buen ciudadano con conciencia contributiva ante la depredación que sufre por esos ‘patriotas’ que hacen leyes confiscatorias.

Seguro que nos olvidamos de algo dentro de la maraña impositiva que la ingeniería hacendística española esgrime cada año impositivo pero esencialmente si alguien posee alguna propiedad debe disponerse a pagar sustanciosas cantidades de patrimonio, sucesiones, plusvalías e IBI, además de tasas de todo tipo que lo único que llevan al ciudadano común y sencillo a la ruina y a la renuncia de las herencias recibidas del esfuerzo realizado por sus padres.

Creo que ese desbarajuste nacional todavía no ha estallado en la medida que sería de desear porque los ciudadanos son sufridos, callados y obedientes y que sólo cuando ven las barbas remojadas del vecino y las suyas comienzan a sufrir el deterioro de la ambición, saltan ya de forma desatinada y como suele hacer el habitante de Iberia.

El insulto que se hace a los muertos que dejan su patrimonio a los hijos después de renovados esfuerzo en este valle de lágrimas, no tiene perdón y el suicidio económico que supone condenar a generaciones enteras a ser esclavos de una hacienda depredadora tendrá consecuencias nefastas para el futuro de una nación que aspira a la modernidad y que de esta manera sólo conseguirá aumentar la diferencia entre los más poderosos y los menos favorecidos.

Además hay que señalar las diferencias entre comunidades autonómicas no cumpliendo el mandato constitucional que parece importar poco cuando se trata de justicia social.

Creemos que un buen poder legislativo y judicial debería intervenir para reconducir este dislate esquizofrénico que despoja de sus pertenencias a las personas que trabajan para tener un mínimo de patrimonio y dejárselo a su descendencia.

La inmoralidad y la ética de nuestros gobernantes ha llegado al límite de la paciencia y mucho nos tememos que vamos a asistir a hechos que reconducirán el carro por el camino que debería circular y así nuestros ancestros descansarán tranquilos y los vivos disfrutar sin advertencias y requerimientos que más parecen sacados de la novela de Orwell o de un sistema vampírico y totalitario revestido de barnices democráticos tramposos.
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