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Impuestos

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OPINIóN IR

11/05/2021 A A
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Impuestos
Para que haya carreteras, hospitales, escuelas, alumbrado público… hace falta dinero. Y ese dinero fundamentalmente sale de los impuestos, es decir, del bolsillo o de la cuenta bancaria de los contribuyentes. No se trata de aportaciones voluntarias, sino obligatorias, por imposición. De ahí el nombre de impuestos. Siempre han existido, pero ahora están especialmente de moda porque, mientras unos dicen que tienen intención de bajarlos, otros tienen prevista una sustanciosa subida. ¿Quién tiene razón?

El problema no es tener que pagar impuestos, suponiendo que el que más paga es porque más tiene. La cuestión es saber quién es el que más tiene. Sin duda es más envidiable la situación de un funcionario o un pensionista que tiene su paga asegurada que la de un empresario que se las ve y se las desea para sacar adelante su empresa y poder pagar a los obreros a fin de mes. De ahí que lo de bajar impuestos tiene su razón de ser si ello hace más viables las empresas. Por otra parte los llamados impuestos indirectos afectan mucho más a los pobres que a los ricos. Por ejemplo, los impuestos que se ponen a los combustibles no tienen el mismo efecto en un millonario que en un trabajador que tiene que desplazarse en automóvil para ganar el pan de su familia.

Está claro que en este momento de crisis hay personas y familias que lo están pasando muy mal económicamente. Parece obvio que se haga necesario compartir, no solo a través de aportaciones voluntarias y generosas, sino a través de los impuestos. Lo que ocurre es que, además de recaudar impuestos, hay que saber administrarlos. Con frecuencia resulta descorazonador el ver cómo se emplean creando infinidad de cargos o chiringuitos para amigos o para proyectos descabellados (embajadas de los independentistas… ) así como la subida de los sueldos de la clase política.

Por otra parte resulta sangrante que un padre se haya pasado la vida trabajando para dejar algo a sus hijos y que éstos, aun necesitándolo, no pueden heredar por el injusto impuesto de sucesiones. En cuanto a los nuevos peajes lo primero que hay que decir es que quienes ahora tratan de ponerlos nos habían dicho que iban a quitar los ya existentes en las autopistas. O sea, que nos han mentido. Ello no quiere decir que, bien administrado y si no quedara más remedio, pudieran poner un céntimo por kilómetro, con tal de que repercutiera realmente en los más necesitados… El único consuelo es que eso queda para el dos mil veinticuatro. Y hasta entonces pueden ocurrir antes muchas cosas.
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