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Homenaje a cuatro instituciones etnográficas en Val de San Lorenzo

Homenaje a cuatro instituciones etnográficas en Val de San Lorenzo

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El joven tamboritero Javier García de Cabo volvió a ejecutar toques que el Maestro Luis Cordero llevaba a cabo en todas sus actuaciones. | PHOTO MACGOFER Ampliar imagen El joven tamboritero Javier García de Cabo volvió a ejecutar toques que el Maestro Luis Cordero llevaba a cabo en todas sus actuaciones. | PHOTO MACGOFER
Fulgencio Fernández | 03/08/2020 A A
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Homenaje a cuatro instituciones etnográficas en Val de San Lorenzo
Historia La localidad recordó y homenajeó a 4 antiguos vecinos que fueron unas verdaderas instituciones, tanto ‘a los mandos’ del histórico telar manual de la familia como tocando y recordando viejos romances maragatos: Carolina y Antonia Geijo, Luis Cordero y Dolores F. Geijo
«La cantora de este romance, Carolina Geijo Alonso, entonces de 84 años de edad (era 1973), y su familia constituían una verdadera institución etnográfica para todo lo que atañe a usos y costumbres maragatas’. Dolores Fernández Geijo, hija de Carolina, contribuyó asimismo, en plena juventud, al Cancionero leonés de Mariano Domínguez Berrueta (1941), y toda la familia ha proporcionado datos a doña Concha Casado en el curso de sus investigaciones sobre el traje, las joyas y la artesanía popular de León, especialmente de la Maragatería, amén de otras informaciones que han ofrecido a un gran número de profesores, investigadores y etnógrafos (...) De este modo la casa de Carolina y de su hermana Antonia, así como el precioso telar conservado en casa de Dolores Fernández, se convertirían, no sólo en centro de peregrinación de etnógrafos, sino también de colectores de romances». Quien esto escribía en 1973 era el investigador Alfonso Turienzo Martínez en el artículo titulado ‘Los romances de Carolina y Antonia Geijo, y de Dolores Fernández, en Val de San Lorenzo’. Añade unas lineas más adelante: «Cualquier momento, sobre todo cuando llegaba alguna visita para ver el famoso telar manual de las abuelas, era ideal para recitar un romance o cantar una canción».

Sirven estas frases para imaginar la importancia de estos personajes del Val y, a su vez, entender la justicia del homenaje que en su Museo Textil se celebró el sábado a las citadas Carolina y Antonia Geijo, y a Dolores Fernández Geijo y Luis Cordero Geijo.

Señalar del único no citado anteriormente, Luis Cordero Geijo, un recordado tamboritero, heredero del oficio de su padre, y nacido en Val de San Lorenzo el 25 de julio de 1912; era el segundo de los ocho hijos que tuvieron el matrimonio Dionisio Cordero y Rosa Geijo. Fue durante mas de 60 años, con Dolores Fernández, el mantenedor del grupo folklórico maragato de Val de San Lorenzo, cogiendo el testigo de su padre.

No extraña, a la vista de los personajes que se homenajeaba, que el acto fuera definido como «lleno de cariño y mucha emoción».

Coordinado todo ello por el licenciado en Historia e Investigador, David Álvarez Cárcamo —acompañado de Encarnación López Ram de Viu, Pablo Suárez Álvarez, Alejandro González Flórez, Javier Casas Martínez y Javier García de Cabo (Tamboritero de Val de San Lorenzo)— todos ellos con sus voces, castañuelas y panderetas, deleitaron a los asistentes con cánticos populares maragatos así como romances que las citadas mujeres no dejaron perder y que constituye todo un Patrimonio.

La singularidad con que Luis Cordero tocaba la flauta y el tamborín, hizo posible que el joven tamboritero Javier García de Cabo, ejecutara toques que el maestro Luis Cordero llevaba a cabo en todas sus actuaciones, convirtiéndose en algo único.

Resultó una tarde emocionante, con muchos asistentes en el Parque de la localidad maragata, donde Álvarez Cárcamo fue recorriendo la trayectoria de los cuatro homenajeados, así como enumerando las múltiples grabaciones que se hicieron en su día en Val, como es el caso del americano Alan Lomax. Hoy en día, gracias estos Valuros de excepción, han quedado recogidas infinidad de grabaciones en nuestro país como en la Fundación Joaquín Díaz de Urueña o la Cátedra Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid entre otras.

Varios familiares de los homenajeados, tomaron la palabra como Lola Fernández que leyó una emocionante poesía dedicada a su abuela Carolina y a sus tías Antonia y Dolores. Unas palabras de agradecimiento por parte de Mª Luisa Turienzo, (nieta de Dolores Fernández), puso fin a este acto de evidente justicia con 4 ilustres vecinos.
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