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Héroes desechables

Héroes desechables

OPINIóN IR

08/05/2020 A A
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Héroes desechables
Apenas hace dos meses que el Covid19 colapsó el mundo y ya se ve difuso como un sueño. Con la noción del tiempo enredada por el shock, parece que nos hubiéramos sumido en un letargo de dinosaurio, como niños aterrados, vencidos por el sueño y el cansancio que produce el miedo, dejando sus vidas levitando en el no tiempo. Fue fácil abandonarse al sopor del encierro con nuestra supervivencia garantizada y pagada con aplausos emocionados y sinceros, a esos colectivos tan denostados como mal pagados, ascendidos de repente al rango de héroes. Incluso soñamos que, con las miserias del sistema al descubierto, despertaríamos diferentes, con un baño de humildad y la escala de valores reajustada, demostrada ya la utilidad de un coche oficial, un tractor o una ambulancia; de limpiadores, camioneros, cajeras y agricultores, de panaderos, sanitarios y señores con corbata y dietas, pero sin Erte. Y fue bonito ver los pueblos convertidos en lugares codiciados y tantas cosas desenmascaradas: lo más humilde es lo imprescindible.

Pero hoy, aún con la modorra, ya vemos a los fugaces héroes ocupando el final del telediario, como si fueran la niebla del mapa del tiempo, tan efímero como su gloria. Porque el virus mutó sin darnos cuenta, se hizo visible y muy sonoro, ocupando noticieros y redes con bulos y animando a lanzarse al vacío, desde esta peligrosa cumbre. ¿En qué momento se propagó la cepa del odio y crispación, la pandemia degeneró en política, el aplauso en cacerolada y un confinamiento a nivel mundial, en recorte de derechos y poco menos que un presidio? ¿Qué fue de los ancianos y del aplauso unánime a los colectivos con los que todos y cada uno de nosotros, estamos en deuda?

Aunque tantas emociones desbordan la memoria, uno aún recuerda que hace días, donde hoy se venden lutos frívolos entre inexplicables risas, bocadillos y selfies, sólo había sanitarios armados de coraje y pocos medios, rodeados de muerte, a los que se está robando el protagonismo sin pudor alguno. Y se entiende por fin lo que significa desescalada y cualquier otra palabra con ese prefijo. Desescalada de valores en caída libre y tiempo record. Desfachatez de los que se preparan un coctel de política y tragedia, sean de la ideología que sean. Desmemoria de los que cambiaron el aplauso por cazuelas en un momento como éste. Desesperanza. Dicen que cuando despertó el dinosaurio, el humano seguía allí, con mascarilla pero más desenmascarado que nunca. Y esta vez pidió a Monterroso que le durmiera para siempre.
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