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Haciendo y aprendiendo del covid-19, por Nuria G. Rabanal

Haciendo y aprendiendo del covid-19, por Nuria G. Rabanal

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Nuria G. Rabanal | 29/06/2020 A A
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Haciendo y aprendiendo del covid-19, por Nuria G. Rabanal
Cuenta con León La Decana del Colegio de Economistas de León es quien este lunes nos deja sus reflexiones sobre el futuro de la provincia para superar la crisis económica derivada de la pandemia
Lo cierto es que apurando la aparición en esta tribuna y releyendo todo lo anteriormente escrito por unos y por otros, uno se da cuenta de que ya todo está dicho y escrito en lo que al futuro de León respecta. Lógicamente, esto me hace mucho más difícil la tarea de aportar algo forzando mi mirada a través de esta ventana leonesa, hacia un paisaje con nuevas luces y colores.

Parece que todos tenemos claro donde más o menos estamos en la provincia de León. Todos nos lamentamos con amargor de las mismas cosas y alzamos la voz en un auxilio económico y social que, dada la situación actual, es más de pajarito que de soprano, viendo los resultados obtenidos después de meses de clamor popular, titulares, manifestaciones y comunicados. Y si el confinamiento ha supuesto cosas dramáticas –pérdida de vidas, pérdidas económicas, inestabilidad social, entre otras– también hemos de ver la verdad oculta que se escondía detrás de la llamada ‘normalidad’ en la que vivíamos instalados.

El Covid-19 nos ha hecho ver cuán valioso es tener una red sanitaria provincial pública que necesita de un gasto eficiente y de una estrategia frente a nuevos brotes o semejantes situaciones. Estábamos anestesiados ante los males crónicos como las listas de espera o los colapsos de atención primaria de manera que nadie se planteaba su alivio con una reforma total de su gestión y una dotación de medios humanos que sepa cubrir lo que lleva sin cubrirse desde hace años. El Covid-19 ha revelado que nuestro sistema educativo no está preparado para afrontar adecuadamente una nueva crisis poniendo de manifiesto que hay un punto y aparte desde hoy mismo en lo que a estrategia educativa se refiere: no ha existido igualdad de oportunidades para los alumnos porque esas oportunidades han colgado de aspectos que desde hoy mismo son estructurales: una formación del profesorado en nuevas metodologías docentes a distancia, una agónica escasez de infraestructuras digitales del sistema educativo en primaria y secundaria para proveerla de medios potentes ,y una falta de infraestructuras informáticas y competencias digitales en los alumnos que ha generado posiblemente la mayor discriminación del conocimiento jamás vista en nuestro sistema educativo. El que tiene wifi, ordenador y padres dedicados y cualificados habrá aprovechado algo de lo que los profesores con enorme esfuerzo han intentado hacer, y el que no lo ha tenido se ha quedado un año en la cuneta de conocimiento aunque haya quien se empeña en tapar la evidencia forzando una nota en la hoja de calificaciones que ponga ‘aprobado’. El Covid-19 nos ha enseñado que hemos estado posponiendo la digitalización empresarial y económica y que seguimos instalados en la falta de anticipación sobre los modelos productivos futuros. Ha llegado el momento de reflexionar sobre las necesidades de un mercado laboral que camina inexorablemente hacia la sociedad 5.0. más intensiva en tecnología y menos en factor trabajo de baja cualificación. Cuanto más tarde lleguemos peor nos irá. Y para recorrer ese camino hay que entrenarse rápido y copiar de aquellas economías donde esto ya está empezando a ser una realidad. Este virus nos ha quitado de golpe el esparadrapo que tapa una estructura sectorial mal dimensionada en la que la ‘tapa y el vino’ domina el dinero y empleo rápido arrastrando en su imparable caída un sinfín de actividades secundarias.

El Covid-19 nos ha traído una visión clara de que la geriatría de calidad es una oportunidad sin que se tengan que pagar millonadas. Me parece terrible imaginarme a muchos de nuestros mayores sufriendo porque no hemos sido capaces de pensar en ellos como lo que son: una generación que lo ha dado todo por nosotros, la generación que lo dio todo en la posguerra, el franquismo y la transición españolas. El Covid-19 ha aflorado que los pueblos importan, que los pueblos han ofrecido y nos ofrecen salud y comida. Sin la actividad agrícola nuestras barrigas caprichosas habrían estado vacías durante estos meses.

Por último, no puedo olvidar que el Covid-19 nos ha quitado la venda de los ojos sobre los ‘dioses’ griegos que en su templo y guiados por Ápate, diosa del engaño, han perdido con esta crisis su cinturón mágico.
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