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Granollers 21 - Abanca 23: 'Nunca den por muerto al Ademar'

Granollers 21 - Abanca 23: 'Nunca den por muerto al Ademar'

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Simonet, que brilló y fue el mejor en ataque del Abanca Ademar, intenta lanzar tras superar a Antonio García. | BM GRANOLLERS Ampliar imagen Simonet, que brilló y fue el mejor en ataque del Abanca Ademar, intenta lanzar tras superar a Antonio García. | BM GRANOLLERS
Jesús Coca Aguilera | 20/02/2019 A A
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Granollers 21 - Abanca 23: 'Nunca den por muerto al Ademar'
Balonmano / Liga Asobal El conjunto leonés, que llegó a ir tres abajo en la segunda parte, remonta al Granollers con unos tremendos Biosca, Simonet y Mosic para seguir vivo en la pelea por la ‘Champions’
Aunque parezca hundido, en dinámica negativa y con todo en su contra, nunca puedes dar por muerto al Abanca Ademar. Siempre existe la opción de que despierte, sobre todo porque la garra y el coraje parece ir impregnado en sus camisetas.

Ayer, en un día clave y en una de las pistas más difíciles de la liga, todo pintaba mal. Tras un buen inicio de partido había llegado un atasco monumental en ataque, con sólo un gol en 15 minutos, y el Granollers iba tres arriba en la segunda mitad. Pero de la lona se levantaron los leoneses, con unos tremendos Biosca, Simonet y Mosic como grandes líderes, para acabar dándole la vuelta al partido e imponiéndose por 21-23.

Dos puntos que mantienen viva la lucha por esa segunda plaza que permita vía invitación jugar la ‘Champions’. Que les vuelven a colocar a sólo dos puntos de Bidasoa y a uno, además de ganarle el golaveraje, del Granollers. Que permiten al equipo coger una brutal dosis de confianza de cara a lo que viene por delante. Que ponen el final feliz a un partido lleno de altibajos y parciales encadenados.

¿El inicio? Fue de color leonés, con el inicio de la exhibición de uno de los grandes protagonistas de todo el partido: un Nacho Biosca al que se echará muchísimo de menos. Con un descomunal 48% acabó un partido en el que, transcurridos 14 minutos, sólo había encajado tres goles, permitiendo que pese a los errores en el lanzamiento el Ademar estuviera tres arriba (3-6).

El Ademar, tras salir bien y ponerse 3 arriba (3-6), metió únicamente un gol en los siguientes 15 minutos Sin embargo, ahí las ideas leonesas cortocircuitaron. Empezó a llegar al límite del pasivo casi cada ataque, a sucederse las pérdidas, a encadenarse los errores en lanzamientos tremendamente claros, a convertirse en un ‘gigante’ bajo palos el brasileño Bombom Almeida. Fueron ocho largos minutos sin marcar, a los que tras un tanto de Acacio siguieron ochos siete más seguidos de sequía.

Una rémora imposible de soportar de la que bastante bien parado salió el Ademar, ayudado porque atrás siguió funcionando tanto el 6-0 como la portería, en la que incluso Slavic detenía dos penaltis cuando salía a dar relevo al inconmensurable Biosca.

24 minutos tardó el Granollers, que notó la ausencia de sus dos mejores centrales, Lancina y Tarrafeta, en ponerse por delante (8-7), pero liderado por un Antonio García que era duda pero acabó siendo el mejor de los vallesanos conseguía irse con dos de ventaja (10-8) al tiempo de descanso.

Por segundo encuentro consecutivo, el Ademar no llegaba ni a la doble cifra de goles en la primera parte. Otra vez tocaba remar, más con la presión de saber que un error era fatal. Y, por si fuera poco, con Alejandro Márquez tomando el mando el ataque en la reanudación y llevando el partido a su momento más crítico, el 12-9 del minuto 35.

Con 18-18 el Ademar sufrió 3 exclusiones casi seguidas pero logró un parcial de 1-4 al ganar las 3 inferioridades Pero de esa difícil situación, en la que un tirón del Granollers podía romper el partido, supo salir el Ademar. Desde la defensa, donde de nuevo el mejor rendimiento lo dio la pareja Carou-Mosic, y pudiendo correr de vez en cuando. Y con individualidades en ataque para solucionar los problemas.

Carrillo, que quizá cuajó su mejor actuación desde que volvió al Ademar, hacía daño en un extremo por el que en la primera parte habían pasado ya sin éxito Jaime y Juanín. Rodrigo, el día que se anunciaba también su adiós, daba otro ritmo distinto al ataque con su aparición. Mosic, pese a su irregularidad en ataque, se sacaba ‘zambombazos’ en momentos difíciles. Vieyra, negado en la primera mitad, recordaba por momentos a su mejor versión. Y sobre todo Sebas Simonet, mágico como en sus mejores días, unía a su recital de pases y dirección una mayor responsabilidad acompañada de acierto en el tiro.

¿La consecuencia? Que pese a los errores y al arbitraje, tremendamente casero y con doble vara de medir en cada área, el Ademar se volvía a poner por delante en el ecuador de la segunda mitad, más de 20 minutos después de su última ventaja, con el 16-17.

Así se llegaba, con 18-18, al momento clave del partido. Porque en un instante clave, en el que parecía que cualquier detalle podía decidir el partido, el Ademar sufría en apenas cinco minutos las tres exclusiones que recibía en todo el partido. Y lo que podía haberle matado le hizo más fuerte. Y es que ganó las tres, logrando incluso no encajar en una de ellas estando con cuatro, lo que le permitió recuperar su máxima ventaja de tres (19-22) pero ahora ya con sólo seis minutos por delante.

Estaba encarrilado pero aún quedaba por sufrir, porque a tres para el final Antonio García ponía de nuevo a uno (21-22) a su equipo. Pero apareció otra vez Simonet, que cogió el rechace tras una parada de Almeida y marcó un gol que, unido a la parada en la acción siguiente de Biosca, valía dos puntos de oro.
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