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Gira y gira la pizarra y el vinilo

Gira y gira la pizarra y el vinilo

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Había que tener muy buen oído para seleccionar los vinilos que iban bien... Ampliar imagen Había que tener muy buen oído para seleccionar los vinilos que iban bien...
Toño Morala | 16/03/2020 A A
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Gira y gira la pizarra y el vinilo
Reportajes La vida sonaba a 45 o 33 revoluciones por minuto en aquellas joyas del recuerdo
Seguro que muchos todavía tienen por casa algunos discos de vinilo, aquellos pequeños que iban a 45 revoluciones por minuto, y aquellos otros ‘long-play’ que iban a 33 revoluciones por minuto; había otras velocidades, pero estas eran las más usadas. En aquellos años duros de la posguerra y primeros años sesenta y setenta, el que tenía tocadiscos y algún disco era un privilegiado. Pero mucho antes, también existían discos musicales de varias pulgadas diferentes, velocidades y materiales diversos. Las compañías de discos eran multinacionales, generalmente, que tenían sus delegaciones en un montón de países y, casi de esa manera, tenían un monopolio que daba pingües beneficios a sus accionistas y dueños, como también firmaban contratos a grupos musicales y cantantes; les ataban bien atados y durante años, les daban en muchos casos las migajas. Hoy en día, perece ser que hay muchos coleccionistas de discos de vinilo, de goma, de pizarra… auténticas joyas que los más melómanos cuidan, seleccionan, arreglan, limpian… clasifican y archivan como auténticas reliquias del mundo musical. 33 revoluciones por minuto es la velocidad más usada a la hora de grabar discos de vinilo por la fidelidad. Generalmente en discos de doce pulgadas y de siete pulgadas (sencillos), aunque también durante algún tiempo se usaron discos de gramófono de 10» (hoy en desuso). RCA Victor empezó a utilizar por primera vez esta nueva velocidad en 1931, con la idea de hacer más tiempo de grabación. Los discos de vinilo grabados a 33 revoluciones por minuto también son muy conocidos por ser llamados LP (Long Play, larga duración). Los primeros discos a 33 RPM, salieron a la venta justo en la época de la gran depresión de 1929; al coincidir justo con esta gran crisis, no tuvieron éxito, ya que el nuevo formato implicaba comprar nuevos equipos. La Empresa de Columbia Records en una rueda de prensa en Nueva York, el 21 de junio de 1948 presentó el que ya fuera por décadas el formato más vendido.

Los sencillos de 45 rpm tuvieron su edad de oro con la irrupción de Beatles y sus ventas Las 45 revoluciones por minuto es una sigla de las grabaciones en discos. Se utiliza como denominación para un formato de grabación musical. En un principio los sencillos de siete pulgadas se grababan en esta velocidad, pero más tarde adoptaron también la de 33 RPM. Los maxi sencillos son como un sencillo, también emplean 45 RPM, pero en formato de doce pulgadas. Generalmente un sencillo trae una canción por cara, y un maxi sencillo dos canciones por cara como máximo. En la actualidad las discográficas siguen editando discos tanto en 33 RPM como en 45, aunque la 33 RPM es la más usada. Tanto el disco microsurco de 33 RPM, como los discos a 45 RPM son hechos de plástico de vinilo, que es flexible e irrompible en el empleo normal. Sin embargo, las grabaciones de vinilo son más propensas a rayarse. En 1939, el Doctor Peter Goldmark y su personal en Columbia Records se pusieron a trabajar para solventar los problemas de grabación, creando maneras para hacer que los surcos del disco fueran más pequeños y estuvieran a una distancia más junta. Las primeras grabaciones de 45 RPM fueron hechas en discos de vinilo, no como las de 78 RPM que al principio se grababan en discos de acetato, de goma laca. Los sencillos de 45 RPM tuvieron su gran auge con el surgimiento del rock and roll, los sencillos a 45 RPM superaron en ventas a los de 78 RPM a principios de 1958. Este formato, fue el principal cuando apareció la invasión británica con The Beatles, lo que marcó su «época de oro», debido a la venta masiva de estos sencillos. En las décadas posteriores, la venta de todo tipo de discos aumentó considerablemente, pero fue a finales de los sesenta cuando las ventas de sencillos decayeron; en esta época en el Reino Unido las ventas de LP superaban a los sencillos. En los primeros años de The Beatles necesitaban vender 750 000 copias para llegar al número uno en ventas, mientras que una década más tarde esta cifra solo era de 150 000 copias.

Aquí, en la España nuestra, no fue hasta finales del siglo XIX donde los primeros discos que se utilizaron para la reproducción del sonido empleaban aparatos reproductores (los “tocadiscos” más primitivos) basados en mecanismos neumáticos similares al del organillo (como en los modelos Ariston, Ariosa o Herophon) o de caja de música (como en el Symphonion). El repertorio grabado por este procedimiento consiste sobre todo en fragmentos muy populares de zarzuela (por ejemplo de La Gran Vía, de F. Chueca), valses, pequeñas piezas pianísticas, etc. Luego se pasó a los discos de pizarra; desde la invención del gramófono por E. Berliner en 1887 hasta mediados de los años cincuenta del pasado siglo, se editaron cientos de miles de grabaciones en discos de pizarra (también llamado «disco de piedra»), abarcando todos los géneros: música clásica, flamenco, zarzuela, marchas militares, música popular, ligera, óperas, archivo de la palabra. Los discos de pizarra más antiguos corresponden a los primeros años del siglo XX y recogen solo pequeños fragmentos de obras de duración muy reducida. Al principio predominaban las grabaciones de música clásica y escénica (zarzuelas, óperas, cuplés, etc.), mientras que a partir de los años cuarenta, siguiendo la estela de otros países, comenzó una producción masiva de temas populares, más acordes con los gustos del momento y con una mayor difusión comercial de los discos. A finales de la década de los cuarenta empezaron a editarse los primeros discos de vinilo (también llamados “microsurcos” o “discos de plástico”). Durante un tiempo el nuevo soporte convivió con el disco de pizarra, pero hacia 1956 lo sustituyó completamente como medio más adecuado para la comercialización del sonido grabado. El disco de vinilo gozó de enorme popularidad durante la segunda mitad del siglo XX, época dorada de la industria discográfica, y generó un importante fenómeno de coleccionismo público y privado.

Ediciones comerciales de conocidas casas discográficas: Belter, Columbia, Emi-Odeón, Hispavox, Mercury, Polydor, RCA Española, Zafiro, etc., así como por el Ministerio de Educación y Ciencia, por asociaciones de compositores, Radio Nacional de España, etc. Han dejado un legado muy importante en este tipo de grabaciones. Hace más de 50 años, llegaba al mercado nacional el primer disco de auténtico “rock’n’roll” manufacturado en España. Sus autores: Los Estudiantes, con Pepe Barranco como líder y fundador, todo un pionero del género en nuestro país. Ellos fueron, y no otros, los primeros en grabar un disco con el sonido que tanto impacto había causado en la América de mediados de los cincuenta y que aquí, como tantas cosas llegó muy tarde, con un retraso ni más ni menos que de cinco años.

Bien es cierto que el Dúo Dinámico grabó en sus dos primeros EPs, allá por los finales del año 1959, sendas piezas de estructura “rocanrolera” - ‘Cowboy’ y ‘Baby Rock-’, pero obviamente Manolo y Ramón nunca fueron roqueros en el sentido más pleno del término. Tampoco Los Pájaros Locos, formados en Barcelona, y a quienes se les ha atribuido el papel de pioneros, ejercieron de roqueros, ni sus canciones se acercaron al género con la pureza que lo hicieron Los Estudiantes. De hecho, su primera grabación, de mayo de 1959, fue un EP compartido en el que ellos metieron dos canciones de cariz ‘folclórico’ italiano, una de ellas de Domenico Modugno. Su segundo EP, unas semanas posteriores al primero de Los Estudiantes, siguió anclado en el italianismo, aunque con unas leves gotas de ‘rocanrolismo’ que soltaron la peculiar versión de ‘La gata sobre el tejado de zinc’ y la popular ‘Tintarella di luna’.

Los Estudiantes, deben considerarse como los primeros en grabar auténtico “rock’n’roll” en España. Basta con escuchar dos trepidantes piezas de las cuatro que configuraban su primer EP, publicado por Phillips en los primeros meses de 1960, para certificarlo. Exactamente, ‘Woo-Hoo’ y ‘Ready Teddy’. Además, se incluía una versión de ‘La bamba’ y una pieza pseudo propia, ‘Me enamoré de un ángel’, firmada por los hermanos Luis y Fernando Arbex y basada en el tantas veces sobado ‘Romance anónimo’. Este fue realmente el primer disco de “rock’n’roll” que se grabó en España. En 1902, Enrico Caruso grabó el primer disco de vinilo de la historia: ‘Vesti la Guibba’, que también se convertiría en el primer superventas, al alcanzar el millón de discos vendidos.
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