Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad

Ganar siempre, creer poco

Ganar siempre, creer poco

OPINIóN IR

15/03/2019 A A
Imprimir
Ganar siempre, creer poco
Siempre he creído que la mejor manera de disfrutar de la vida es teniendo las mínimas expectativas sobre ella. Muchos dirán que es una perspectiva muy triste de afrontarla, yo lo veo como un ‘win-win’ de manual. Siempre ganar. Si las cosas van mal, nada podrá decepcionarte. Si van bien, el goce se multiplica.

Generarse demasiadas expectativas sobre algo suele ser sinónimo de decepción y es por eso que, por ejemplo, un concierto de Muse en mi adolescencia para el que estuve esperando en la puerta en torno a 12 horas me pareció una soberana ridiculez y una orquestina curiosa en un pueblo de Galicia al que llegué sin ganas y de resaca me ofreció una de las mejores selecciones musicales que jamás había podido imaginar.

Es por eso que es entendible los disgustos que se han llevado la última semana la gente del Atleti, del Madrid, de Silvia Clemente... Ganar en la ida y que te remonten en la vuelta es una sensación muy dura a no ser que pienses que eso va a ocurrir, lo que te lleve aún más a disfrutar, por ejemplo, el ascenso de la Cultural.

El caso es que me apetecía dejar esta reflexión por si a alguien le pudiera servir de ayuda antes del calendario electoral que se viene, más intenso que una noche de viernes en el Copos.

Cuantas menos expectactivas, mejor, que son muchas las bocas que quieren chupar de la teta pública y la vacallega hasta donde llega. Luego vendrán los lloros.

PD: Miren la maravillosa foto de portada de hoy del tío Mauri y díganme si no apetece abrir el Photoshop y poner a la pareja de oro en un parque mirando obras, en un banco junto a Forrest Gump o en la propia Espicha de Industriales, que el hecho de que coincida con tan acto magno para celebrar el cuarenta aniversario de la Universidad, casualidad no puede ser.
Volver arriba
Newsletter