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Francisco Javier Jiménez: "Me han hablado de don Samuel, pero no escucho a quien habla muy mal de otro"

Francisco Javier Jiménez: "Me han hablado de don Samuel, pero no escucho a quien habla muy mal de otro"

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Fulgencio Fernández | 02/07/2020 A A
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Francisco Javier Jiménez: "Me han hablado de don Samuel, pero no escucho a quien habla muy mal de otro"
Música Su nombramiento como organista de la Catedral y una carta de Samuel Rubio han desatado una gran polémica. El joven organista no ha dudado en entrar en la página del Festival de Órgano y defenderse y opinar con verdadera contundencia
«Soy Francisco Javier Jiménez Martínez, nuevo organista de la catedral de León». Con estas palabras entra en el grupo de facebook del Festival Internacional de Órgano Catedral de León el recientemente elegido por el Cabildo de la Catedral como sustituto de Samuel Rubio, que ha sido nombrado organista emérito. La elección de Jiménez Martínez ya es sabido que provocó una nota pública de Samuel Rubio que cuestionaba abiertamente su elección. Por ello, el joven organista va directamente al grano y nada más presentarse añade: «Me parece una falta de respeto lo que Don Samuel refiere a mi persona en su carta, ya que no me conoce absolutamente de nada, ni yo a él. No lo conozco ni de vista, de hecho, ni siquiera de referencias. De lo demás no puedo opinar pues no conozco el resto de la situación. Mis respetos por ser mi predecesor y mi admiración por su trabajo. Ahora me toca a mi trabajar, a partir de todo lo bueno que él ya hizo».

Me parece una falta de respeto lo que Don Samuel refiere a mi persona en su carta, ya que no me conoce absolutamente de nada Pero al ir avanzando las respuestas en el foro, con opiniones muy diversas, Francisco Javier Jiménez se va defendiendo o matizando su postura y sus opiniones, dejando claro que le ha sorprendido ‘el recibimiento’: «También creo que no se me ha dado ni la más minina oportunidad, sin ni siquiera conocerme. Voy a un lugar desconocido y me gustaría sentirme bien acogido, pues estoy dispuesto a trabajar día y noche si hace falta, y hubiera sido una ilusión para mí que el propio don Samuel me hubiese ido guiando, pero ya he visto que no va a ser posible».

Quizá esa constatación de que la cercanía con su predecesor como organista de la Catedral de León es imposible hace que vaya dejando deslizar opiniones sobre Samuel Rubio en las que parece que hay mucho que leer entre lineas. Ante comentarios que hablan de que la obra de Rubio en León (no sólo como organista sino al frente del Festival Internacional de Órgano) bien merece que el nuevo organista supiera de él escribe: «Sí me han hablado de mi predecesor, sí, pero a quien me habla tan mal de la gente no suelo darle crédito, por eso mi desconocimiento sobre él. Tampoco él, ni nadie del entorno, se ha molestado en ponerse en contacto conmigo. Yo solo he hablado con quien ha tenido a bien acogerme. Y ya iré conociendo. El órgano lo he podido conocer, me he llevado muy buena impresión» dejando ‘un recado’ para el autor del comentario que provocaba esta respuesta: «Quien no conoce lo que supone sentarse en un instrumento es usted, porque hace falta tiempo para hacerse a un instrumento, dada la idiosincrasia de cada órgano».

Entre los comentarios hay muchos que abogan porque el órgano de la Catedral y el Festival de Órgano sigan siendo referentes de la música en León, y el nuevo organista acepta que deberían estar ambos —órgano y festival— por encima de las personas pero también se acoge a una especie de teoría de ‘quién empezó primero’. «Estoy totalmente de acuerdo (con el autor del comentario). Yo no tengo nada en contra de don Samuel, todo lo contrario. El simple hecho de haber posicionado a León en tan bien lugar con un instrumento tan magnífico, es suficiente para reconocerle su mérito. Pero dar una especie de ‘pataleta’ pública, haciéndome pagar a mí sin tener ningún tipo de referencia mía, me parece de lo más inoportuno. Lo que no tiene mi predecesor es respeto, no se pueden hacer declaraciones atentando gravemente contra mi honor». E insiste en que nadie le ha escuchado aún: «Creo que me están juzgando sin conocerme de nada. Él verá cómo quiere dejar todo esto, si pacíficamente o en los tribunales. No hay muchas más opciones. Por otro lado él es sacerdote y prometió obediencia al obispo, no va por muy bien camino.».

Sobre esta misma situación insistía en una entrevista en la Cadena Ser de León, aunque sin entrar en la polémica sobre su elección. «Ni nadie me conocía a mí en León, ni yo conocía a nadie de León, ciudad en la que no había estado nunca».

Me han hablado de mi predecesor (Samuel Rubio), sí, pero a quien me habla tan mal de la gente no suelo darle crédito, de ahí mi desconocimiento sobre él. Él no se ha puesto en contacto conmigo  Derivan después los comentarios hacia los méritos musicales de cada cual. El nuevo organista explica que envió sus méritos académicos y musicales y fue elegido, mientras que sobre Samuel Rubio opina: «Soy organista y músico y no conocía a Samuel Rubio, espero conocerle pronto. Seguro que es una gran persona y podré aprender mucho de él» para ‘matizar’ ese desconocimiento suyo pese a ser del gremio con otra opinión más general. «Pues ni en Granada, ni en Valencia, ni en el resto de lugares donde me he movido me lo han mencionado jamás. Espero acercarme a su obra, con mucho gusto, y con la humildad de saberme siempre en proceso de aprendizaje. Por extraño que parezca no es tan conocido fuera de Castilla, lo cual no le quita valor a su persona».

Esta última opinión de «poco conocido fuera de Castilla» abre un minidebate paralelo para informarle de que León y Castilla son dos realidades diferentes, de ahí esa y que une sus nombres. «Es muy bueno saberlo, porque no sabe uno cuando mete la pata con esas cosas».

Pero pronto regresan al tema central y como uno de los miembros del foro parece no tener muy claro que hay dos Samuel Rubio músicos el nuevo organista aprovecha la oportunidad para decir que a Samuel Rubio Calzón sí lo conoce. «Al otro Samuel Rubio, insigne musicólogo agustino, sí que lo conozco, he leído incluso trabajado y escrito sobre él. Fue el primer presidente de la Sociedad Española de Musicología, grandísimo musicólogo. Aunque si estoy equivocado pues también me acercaré con gusto a la obra de este otro, desconocida para mí».

Deriva después la discusión hacía un apartado muy anecdótico, el hecho de que, cómo se ve en las fotografías, Francisco Javier Jiménez luzca un pendiente. Quien lo escribe afirma que le parece «lamentable» que algunos compañeros le juzguen por ello y el nuevo canónigo de la Catedral de León es contundente: «Pues les va a salir una urticaria porque llevo un pendiente en la oreja izquierda, un piercing en la derecha y dos tatuajes, uno en el brazo izquierdo y otro en la espalda. Será porque no tengo nada que ocultar, otros probablemente sí».

Como a lo largo de toda la conversación parece que no se guarda nada de sus opiniones, aunque en la recta final sí se percibe un clima de concordia o, cuando menos, esperanza de que la haya: «De verdad que yo llego a León con muchísima ilusión y ganas de trabajar, y seguir haciendo crecer la vida organística sin que nadie pueda sentirse excluido. Y espero que podáis colaborar y conmigo os sigáis sintiendo en vuestra casa. Y que todos sean muy felices, que podamos conocernos, compartir muchos momentos de buena música e incluso alguna cerveza».
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