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Fiabilidad berciana

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Alejandro Cardenal | 23/03/2021 A A
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Fiabilidad berciana
Opinión Por Alejandro Cardenal
Nunca entendí la idolatría incondicional que se ha instalado en España en las últimas décadas hacia lo noreuropeo en general y lo germano en particular, un fenómeno que ha derivado en una suerte de complejo de inferioridad que resulta difícil de explicar.

Sí, que la capital se haya convertido en la taberna de Europa y los jefecillos taifas antepongan su propio interés al general no es como es como para andar sacando pecho. Tampoco lo de haber dejado sin futuro a toda una generación de jóvenes que han ido empalmando crisis y trabajos precarios o usar la muerte de nuestros mayores como arma arrojadiza, pero no creo que el sálvese quien pueda en el que se ha convertido la Unión Europea dirigida por la ‘infalible’ Alemania, que lleva un ritmo de vacunación incluso más lento que el español, sea para echar cohetes.

Sí reconozco que me parecen unos genios del marketing. Que en el inconsciente colectivo de todos siga grabada a fuego la tan manida fiabilidad alemana como ejemplo a seguir después de la que lió Volskwagen trampeando los controles de emisiones de millones de coches es digno de admirar.

Yo soy más partidario de la fiabilidad berciana, la mejor garantía de que independientemente de que las cosas salgan bien o mal, de que los resultados lleguen o se atasquen, no se va a desperdiciar ni un ápice de energía.

Solo ese compromiso explica la enésima hazaña de la Ponfe esta temporada. Porque por muy importante que fuese la ausencia de Sadiq, la Deportiva recibió a un equipo que casi le quintuplica el presupuesto –y que pretendía llenarse todavía más los bolsillos con la cláusula del miedo de Aguza – con seis bajas tan fundamentales para Bolo como el ariete nigeriano para el Almería.

En cuadro y por debajo en el marcador lo fácil hubiera sido izar la bandera blanca. Con la salvación bastante más que encarrilada, un calendario extenuante y la ‘excusa’ –una realidad para ser más precisos– de la plaga de lesiones en la recámara, ¿quién, incluso inconscientemente, no habría pensado en rendirse?

La Deportiva no lo hizo y encontró, ‘in extremis’ una semana más, la mejor de las recompensas, tres puntos que no solo la catapultan en la clasificación, sino que la ratifican, sin discusión posible, como contendiente al ‘playoff’.

Es el motor berciano, no importan los kilómetros ni la gasolina que quede en el depósito, nunca te dejará tirado.
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