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Ferias y fiestas

Ferias y fiestas

OPINIóN IR

08/09/2020 A A
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Ferias y fiestas
Hace algunos años, tan pronto como un señor terminó de expirar, oí decir a una mujer de su familia: «¡Ya se nos fastidió el Corpus!». Lo que no podía imaginar esta señora es que llegarían tiempos en los que se fastidiarían todas las fiestas. Ciertamente este verano de 2020 ha sido más que raro y extraño, habida cuenta de que las fiestas veraniegas forman parte casi esencial de este período vacacional.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga y no todo es negativo, dado que la mayoría de las fiestas para mucha gente han perdido el sentido original. Me refiero a las fiestas religiosas. En efecto en los respectivos programas se suele dedicar a los actos religiosos un espacio casi marginal, llevando las orquestas y otras actividades lúdicas y deportivas el verdadero protagonismo. Por ejemplo, celebrar auténticamente el Corpus debe suponer rendir un homenaje a la Eucaristía, participando en la misa y en la procesión. Pero esto no significa menospreciar lo que podríamos llamar la parte profana de las fiestas, sino dar a cada una de estas dimensiones la importancia y prioridad que les corresponde.

Dicho esto, deseo manifestar la tristeza que experimento cada vez que paso por delante de las casas de un amplio grupo de feligreses que se dedican precisamente a las ferias y fiestas, de feriantes, al ver todos estos últimos meses aparcadas sus furgonetas y caravanas, siendo este trabajo su principal medio de vida. Entiendo que hemos de estar dispuestos a solidarizarnos en la medida de nuestras posibilidades. Y por eso en principio me ha alegrado saber que la Junta de Castilla y León se ha propuesto ayudarles, si bien se dice que esta ayuda es insuficiente. Otro tanto podemos decir del mundo de las orquestas. No hace mucho un amigo que se dedica a esta actividad manifestaba su desolación.

Hoy precisamente celebra Ponferrada y el Bierzo la fiesta de la Virgen de la Encina. El coronavirus no puede ser una disculpa para que el Bierzo deje de amar y honrar a su Patrona. Y hay muchas maneras de seguir amándola y honrándola, a pesar de las limitaciones impuestas. No importa que no haya procesión ni misa de campaña. A veces estas celebraciones también han dejado bastante que desear en el sentido de que muchos se comportan más como quien está en una feria que en una celebración religiosa. Lo ideal es que celebremos nuestra fe con respeto y devoción y después que no falte la feria con sus casetas, chiringuitos, orquestas y verbenas, sobre todo porque para muchas familias es su medio de vida.

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