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¿Fe o turismo religioso?

¿Fe o turismo religioso?

OPINIóN IR

31/03/2015 A A
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¿Fe o turismo religioso?
Lo primero que sugiere a muchos la Semana Santa es que se trata de un tiempo de vacaciones, sin más. Algunos quisieran quitarle el componente religioso y dejarlo sencillamente en unas vacaciones de primavera, con una fecha fija y no a remolque de las fechas variables en que la celebra la Iglesia, siguiendo el calendario litúrgico. Pero se encuentran con una gran dificultad: se enfrentarían con multitud de pueblos y ciudades en los que la celebración de la Semana Santa está muy arraigada con todas sus tradiciones. Por ejemplo, en Andalucía, donde las procesiones de Semana Santa forman parte fundamental de su cultura. Y si no que se lo pregunten a la candidata andaluza de Podemos, cuando propuso reformas en este tema.

Parece indiscutible que para mucha gente lo más llamativo son las procesiones y la pertenencia a las diversas cofradías que las organizan. No cabe duda que el origen de estas manifestaciones hay que buscarlo en la fe del pueblo, que ha servido de inspiración a los más grandes artistas. La duda está en saber si en la actualidad es la fe lo que más cuenta o si se ha quedado en mera conservación de una tradición cultural. Suponemos que habrá de todo. Unos participan con fe y devoción y otros casi como si fuera un desfile, parecido al de carnaval, pero más serio y religioso, como meros espectadores o turistas.

El creyente bien formado tiene claro que en la Semana Santa son mucho más importantes las celebraciones litúrgicas, esto es: las eucaristías o los oficios de la pasión, que las procesiones, pues éstas sólo tienen sentido como un complemento. Por eso parece rezumar bastante incoherencia la actitud de quienes se vuelcan en sus cofradías y procesiones y olvidan lo fundamental; o que el resto del año viven totalmente apartados de la Iglesia y muy lejos de llevar una vida cristiana en el ámbito familiar, laboral, profesional, parroquial…

Entendemos que puedan estar contentas aquellas poblaciones cuya Semana santa es declarada de interés regional, nacional o internacional, pero ¿ha de ser esa la principal aspiración de una Semana Santa auténticamente cristiana? Pensamos que no.
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