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Fatiga pandémica

Fatiga pandémica

OPINIóN IR

29/01/2021 A A
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Fatiga pandémica
Hace un tiempo la Organización Mundial de la Salud acuñó una nueva expresión cada vez más popular. La llamada ‘fatiga pandémica’, que al parecer es un conjunto de síntomas derivados de los distintos confinamientos, limitaciones de libertades y problemones varios, que vienen a provocar una especie de cansancio, ansiedad, depresión, desesperanza, apatía…

Esta misma fatiga pandémica también provoca que la gente empiece a relativizar las malas noticias, las cifras, los despropósitos… de tal forma que hace un año nos alarmábamos por 30 muertos diarios por la covid y ahora algunos ven con cierta normalidad que 500 compatriotas mueran cada día. Tal es así, que si un día en el balance de los caídos en esta ‘guerra’ tan particular, la cifra se sitúa en 400 personas, casi hasta lo celebramos. Les diré que eso se traduce en unas 150.000 muertes al año. Algo menos que las muertes que se cobró la Guerra Civil española cada año.

A una organización tan ‘cool’ como la OMS no le queda otra que poner nombres muy sonoros y de terminología médica a las patologías que van apareciendo en el conjunto de la población mundial, pero en España, que si algo sabemos es simplificar los términos, eso de ‘fatiga pandémica’ lo podríamos traducir aludiendo al hinchamiento de ciertas partes de nuestro cuerpo (las gónadas para ser exactos).

No se entiende, salvo por esa fatiga, que la gente no esté pidiendo clamorosamente la dimisión de Fernando Simón, un individuo siniestro que en cualquier democracia occidental estaría ya sentado en el banquillo de los acusados. Que la gente asuma tan pacíficamente que el Gobierno asegure a las comunidades autónomas una semana que el suministro de vacunas está totalmente garantizado y que unos días después, nos quedemos sin vacunas.

Solo se explica por esa fatiga, que se puedan convocar unas elecciones en Cataluña, en las que los responsables de las mesas electorales tengan que ir con EPIs, se quieran permitir los actos públicos, se esté dudando si los positivos pueden ir o no a votar estando confinados y aquí no pase nada. Miren ustedes, si ante unas circunstancias tan graves por las que estamos atravesando, llamasen de vocales de mesa de unas elecciones a mi madre o a mi padre, ya podrían aparecer los GEO o el mismísimo ministro de justicia, que si de mí depende, mis padres no salen de casa.

La misma fatiga es la que nos hace asistir al confinamiento de cada vez más aulas escolares sin que se hagan test a todos los alumnos y profesores de la clase afectada, asumiendo el mantra de que los colegios son espacios seguros. Fatiga es la que nos da a los españoles ver como cada semana se toman medidas de manera errática, actuando de forma distinta en casos similares y de forma similar en casos distintos, sin ninguna armonización de criterios y pareciendo que vamos en un barco a la deriva. Un barco sin capitán y con una nefasta tripulación.
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