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Falta de imaginación para frenar la despoblación

Falta de imaginación para frenar la despoblación

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Villafranca entre una niebla que no solo llega desde el cielo y de la que intenta zafarse. | RAMÓN CELA Ampliar imagen Villafranca entre una niebla que no solo llega desde el cielo y de la que intenta zafarse. | RAMÓN CELA
Ramón Cela | 08/12/2019 A A
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Falta de imaginación para frenar la despoblación
Rincones Olvidados Siempre, cuando se trata de atajar un problema del tipo de sea, lo primero que debemos hacer es un buen análisis sobre la situación, ya que poner parches no es otra cosa que perder el tiempo, el dinero y que el problema se multiplique
Nuestros políticos hablan y hablan sobre el tema, pero les falta algo muy importante que hacer y los que viven en las poblaciones afectadas, no hacen otra cosa que leer, perplejos, las tonterías que en entrevistas sobre el tema, se atreven a exponer. Naturalmente, siempre hablando de dinero y de la confianza que se ofrecen a sí mismos con las ideas grandiosas de las subvenciones, que vienen a ser algo así, como cuando un médico receta antibióticos a un paciente por un simple resfriado.

Recientemente, mis médicos al conocer mis dolencias por la edad, las infecciones y demás, me recomendaron no tomar medicamento alguno, hasta que no hubieran efectuado una serie de análisis, que aun pareciendo excesivos, me decían que eran necesarios para conocer mi problema y no perder el tiempo en recetar por sacarme de delante, sin tener la certeza de que los remedios a que sería sometido posteriormente, serían eficaces, tanto para mi, como paciente, como para la Seguridad Social, que en definitiva, sería quien pagaría los medicamentos que fueran necesarios. Ante estos razonamientos, no he tenido más remedio que sentirme confortado y agradecido, porque de esta manera, ellos y yo iríamos sobre seguro.

En la administración, parece que lo que interesa es salir en los medios de comunicación y derrochar el dinero, que naturalmente, no sale del bolsillo de los políticos, sino de todo el pueblo. Toma, subvención y paseo ante los medios como si el otorgar estas ayudas, fueran una bonita faena en la cual, el político, lidió al toro para darse el paseíllo y recibir los aplausos del distinguido contribuyente….Pero el problema sigue en la plaza y el político que después de brindar la suerte al contribuyente, ve que el problema sigue latente, busca de forma desesperada, bien la puerta de salida o al subalterno a quien culpar .

Así lo hemos visto en muchos políticos o mandamases, como llamamos en los pueblos y una vez más, volvemos la vista atrás recordando a aquel hombre de Estado, que con poco hizo milagros y me estoy refiriendo como no podía ser otro a Don Alberto Pérez Ruiz, quien estaba más palpando los problemas que en el despacho aguantando al trepador de turno o a quien le llegaba con cara de cordero a pedir algo para los demás que siempre se quedaba en el camino y ese no era otro que su casa particular.

Ahora, tenemos puestas las esperanzas en un nuevo presidente de la Diputación, hombre que sabe y conoce los problemas de los pueblos, donde la despoblación es terrorífica, pero, los que habitamos en pequeños núcleos de población y sin apenas recursos, tememos que los grajos abusen de su buena fe y lo lleven a la inanición y con ella a la falta de suficientes vitaminas para luchar contra el problema de la despoblación y también contra aquellos que anteponen la política insocial, a la problemática del pueblo llano.

Lejos de mi pensamiento, estuvo y está la política que alguno equivocadamente puede ver en este humilde trabajo que no pretende otra cosa que clamar por un problema que nos atañe a todos, porque si no hay pueblos, nunca habrá ciudades que se puedan mantener por sí mismas, pero no olviden los que jamás se manchan los pies de barro , que las patatas, salen de la tierra, como el trigo y hasta esas frutas de Corullón que tanto gustan a los leoneses.

Una vez hecho el diagnóstico, tenemos que poner remedio al mal y naturalmente, aquí es donde aquel que se llame político así mismo, debe de utilizar los recursos que tiene a su alcance y afortunadamente, no son tan caros como en principio pensaban utilizar ignorantes del problema que deben de resolver, porque para eso están ocupando unos puestos a los que llegaron no por méritos propios sino por la voluntad del pueblo, que en definitiva es quien les ha puesto ahí. Los pequeños pueblos que son la mayoría, deben de tener de inmediato una concentración parcelaria. En estos tiempos, ya nadie toma una azada, para laborar doscientos metros cuadrados.

Los pueblos deben de tener teléfono e internet. Ya el tam tam, no se usa ni en África. Los jóvenes agricultores, no deben de pagar íntegramente, la Seguridad Social como ayuda durante un mínimo de diez años, siempre que no abandonen el pueblo.

Deben estar eximidos de una parte de impuestos en la elaboración y venta de sus productos. Así mismo, deberían disponer de créditos blandos para la adquisición de maquinaria, como tractores, moto azadas etc... Al tiempo que sus hijos deben de tener la oportunidad de ayudas para los libros y estos, poder tener la oportunidad de vivir en Escuelas Hogares de lunes a viernes, algo que en cierto modo fue lo que provocó la despoblación de muchos pueblos de montaña , cuando algún inteligente de bolsillo pensó en su desaparición. Siguiendo con la enseñanza con la debida justificación, la universidad, escuelas politécnicas etc. debería otorgar ciertos beneficios como en becas y colegios mayores.

Si a todas estas medidas se le añade un buen puñado de imaginación, el problema de la despoblación, será paliado en gran medida, pero no olviden, en los despachos, se pueden hacer planes y estudios de ayudas, pero la tierra es imprescindible pisarla, porque si no, lo único que se hará es poner pullas y más pullas, para matar al torero, no al toro y en este caso , es a la despoblación.
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