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El zapatero valiente

El zapatero valiente

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Fulgencio Fernández | 28/06/2021 A A
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El zapatero valiente
Obituario Fallece a los 88 años Santiago Morán, montañero y divulgador de Valdeón y Sajambre, autor de varios libros en colaboración con Ramón Lozano
Una enfermedad infantil le había dejado una cojera. Una valentía y afán de superación vital le llevaron hasta la cima de Torre Santa o el mítico Urriello. Las ganas de saber le llevaron a estudiarla y dedicarle un buen número de libros que son referentes en la literatura de montaña. La pasión le llevó a cerrar cada sábado su zapatería en la calle Barahona de León y coger los bártulos y marchar para Valdeón y Sajambre a disfrutar de sus picos y sus gentes, donde era uno de los tipos más entrañables y queridos, no en vano lucía con orgullo el título de su nombramiento como miembro del selecto club de Amigos del Valle de Valdeón y Sajambre.

Era Santiago Morán, un referente y un tipo cuyo recuerdo arranca una sonrisa cómplice y, sobre todo, de admiración por lo hecho. Era pues se acaba de ir. Este último lunes fue despedido por sus numerosos amigos, muchos llegados desde los pueblos de ‘su valle’, como el montañero Isidoro Rodríguez Cubillas, compañero de tantas aventuras –fue quien le acompañó en las ascensiones a Torre Santa y el Urriello- y que a la hora de quedarse con un aspecto de la vida de montañero de Santiago se quedaba con uno muy interesante: “Es difícil elegir, la verdad, hizo muchas cosas, pero a mí me parece muy importante su pasión por conocer los nombres reales de los picos y los montes, aquellos que utilizaban las gentes de la comarca y siempre que estudiaba o recorría algo se hacía acompañar por lugareños, por pastores y guardas, e iba anotando en su libreta todos los nombres y así logró en sus escritos corregir vicios que son muy habituales cuando unos van copiando a otros y se van reproduciendo los errores hasta casi convertirlos en verdad. Tenía pasión por los topónimos, por ello me parece que, además de sus libros, son un gran legado un par de mapas que confeccionó”.

Por eso un placer añadido a leer sus libro –muchos en colaboración con Ramón Lozano y otro con Isidoro Rodríguez Cubillas- es encontrarse con todos esos topónimos que iba apuntando en sus libretas: Cimera de Arzón. Puertas de Mueño. Torre de Pamparroso. Majada de Dobresengos. Los Quemaos. Casiellas. Puente Barrejo. Majada de los Ojaos. Argayo Mermejo. Estaca de Arria. Canto Inabrio. Hoyobladas. Praodoyo. Sedo del Gato. Canal del Bufón.Los Moledizos. Collado del Burro…

Nacido en la ribera del Torío, en Manzaneda, se trasladó a la capital para regentar su negocio de zapatería y cultivar la pasión por la montaña y sus valores. Un tipo muy querido por su excelente trato, colaborador en lo necesario, activo miembro de grupos como el SLAC (Sociedad Leonesa de Amigos del Ciclismo), el Club Alpino Leonés o el Club de Montaña Yordas también formó parte de la directiva de la Federación de Montaña de León (como vocal de Refugios) y posteriormente de la de Castilla y León, donde también se ocupó de los refugios, especialmente Vegabaño. Sin dejar nunca de sumar sus brazos a los rescates. Y entre conversación y conversación, salida y salida, saberes aprendidos de pastores y viejos montañeros fue dejando un importante legado de libros: ‘Sajambre’, ‘El Cares’, ‘Lagos y lagunas de montaña en León’, ‘Visita las montañas de León’ o ‘Mampodre’, todos ellos en colaboración con Ramón Lozano y uno editado en el Centenario de la primera ascensión al Naranjo de Bulnes (el Urriello): ‘El Naranjo de Bulnes. El Cainejo y Caín’, en la que se sumó un tercer autor, su buen amigo y también referente de la montaña Isidoro Rodríguez Cubillas, el mismo que ayer bajó desde Soto de Valdeón a decir adiós a un tipo tan entrañable como buena gente, aquel que le acompañó en 1977 hasta la cima de Torre Santa y en el 82 hasta el Urriello.

En una de las dos vive, para siempre, este valiente que no era sastrecillo sino zapatero.
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