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Extraterrestres en madreñas

Extraterrestres en madreñas

A LA CONTRA IR

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| 24/06/2020 A A
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Extraterrestres en madreñas
Mal día tuvimos aquel en el que consentimos quitar la boina porque los insultadores de oficio comenzaron a llamar «de boina» a todo aquello que olía a nuestros pueblos, en aquellos años en los que nos metieron en la cabeza que lo mejor a lo que podía aspirar un paisano de la provincia era a que sus hijos se fueran a la ciudad. Pero no con boina, debían dejarla colgada en el perchero del pueblo antes de subirse al coche de linea. E insultaban a diestro y siniestro poniendo el apellido «de boina».

Y ahora se preguntan qué habrá ocurrido para que la gente se haya ido de nuestros pueblos. Y ahora se preguntan qué se podría hacer para que regresen. Y ahora se preguntan a qué podrían regresar, que poner una fábrica de boinas ya no es negocio.

Detrás de las boinas fueron las madreñas. El calzado más limpio y caliente que se haya fabricado jamás. Pero los paisanos comenzaron a sentirse incómodos cuando iban por Ordoño mirando los escaparates y los señoritos de la ciudad, que paseaban del brazo para comer unos churros en las cafeterías, les miraban con unas caras que lo decían todo aunque ellos no abrieran la boca. Y comenzamos a dejarlas en el portalón cuando íbamos a coger el coche de linea, que a los chavales que estaban internos en los frailes les daba vergüenza salir con sus padres en madreñas.

No todos tenemos la fortaleza mental y experiencia de Donato, uno de los esquiadores de Los Invencibles de Maraña, que recuerda cómo les miraban cuando llegaban a las estaciones de esquí con katiuskas y madreñas, como si fueran extraterrestres, pero él (ellos) con lo que se quedaba es con que cuando descendían por las pistas realmente eran lo que parecían, extraterrestres.

Extraterrestes... con madreñas.
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