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"Evaluamos cada agresión, acompañamos a la víctima y nos personamos como acusación"

"Evaluamos cada agresión, acompañamos a la víctima y nos personamos como acusación"

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Lucía Lorenzana Fernández y Sagrario Pérez Astobiza. | L.N.C. Ampliar imagen Lucía Lorenzana Fernández y Sagrario Pérez Astobiza. | L.N.C.
L.N.C. | 19/04/2021 A A
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"Evaluamos cada agresión, acompañamos a la víctima y nos personamos como acusación"
Voluntariado Adavas lleva más de tres décadas asistiendo a las mujeres que sufren malos tratos
Los 30 años de trabajo que ha cumplido en enero de este 2021 la Asociación de Ayuda a Víctimas de Violencia Sexual y Malos Tratos, Adavas, invita a una reflexión sosegada sobre un problema estructural muy serio, que atañe a toda la sociedad. Los dos años anteriores, 1989 y 1990, Andrés Mayo Fernández había sembrado el pánico en Asturias y León con varias agresiones, sobre todo violaciones, y la estela de terror que dejó por el camino el tristemente conocido como el violador del chándal aceleró el nacimiento de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas de Castilla y León.

Han pasado tres décadas y el trabajo de organizaciones sin ánimo de lucro como Adavas ha permitido que muchas mujeres no hayan pasado a engrosar la listado de víctimas asesinadas por hombres, casi siempre conocidos, cercanos. El discurso que justifica la violencia emerge de forma intermitente y con facilidad en una sociedad que mira para otro lado, aunque no es menos cierto que son cada vez más los hombres que no lo comparten y trabajan para que siga el proceso de cambio, hacia una igualdad de género real.

Sagrario Pérez Astobiza, Coordinadora de Adavas, se encarga de toda el área asistencial y recuerda aquellos primeros pasos. “Cuando Adavas comenzó a trabajar en 1991 las mujeres carecíamos de todo tipo de protección y en ese tiempo vivíamos con el miedo en el cuerpo, atemorizadas por las violaciones y agresiones del violador del chándal en León y Asturias”. Con el paso del tiempo Adavas se dio cuenta de la necesidad de incidir desde la edad más temprana en la prevención. De esta área se encarga Lucia Lorenzana Fernández. “Los cursos, los talleres, las conferencias son herramientas muy útiles para llegar a la sociedad y en especial a los escolares, y nos permiten desarrollar estrategias para hablar y dialogar con ellos sobre la igualdad de género, el sexismo o el amor.


Dedicación a las mujeres


– Adavas surge de la Asociación Leonesa de Mujeres ‘Flora Tristán’.
– Sagrario Pérez (SP): Si, así es. Las agresiones del violador del chándal aceleraron el proceso porque no había ningún tipo de ayuda para las mujeres que padecían este tipo de agresiones. Los dos primeros años se trabajó como se pudo, con pocos recursos, en casas prestadas e incluso usando teléfonos ajenos, y la primera presidenta fue María Prieto. En 1993 ya pudimos contar con los primeros recursos procedentes de la subvención del 0,07% del IRPF destinado a asuntos sociales, y pudimos abrir la primera sede en Julio del Campo.
En la nueva ubicación estuvimos en dos números diferentes hasta que nos instalamos definitivamente en la actual, en Gran Vía de San Marcos. Ayudábamos a víctimas de agresiones y poco a poco se fue creando una plantilla de profesionales de varias áreas, para abrir esta ayuda, además de a mujeres, a niños y adolescentes, también víctimas de estos delitos.

Hemos extendido el ámbito de trabajo a otros campos, a medida que hemos contado con más medios – Años más tarde la ayuda se amplía a otros campos como el maltrato.
– SP: Después de la primera etapa, aproximadamente a partir del año 2000, trabajamos en ambas direcciones, agresión y maltrato. Evaluamos cada caso, si se trata o no de una agresión puntual y acompañamos a la víctima en el proceso de denuncia y nos personamos como acusación particular. Si no quieren denunciar, sea agresión o maltrato, contamos con un gabinete psicológico para que puedan recuperar su vida: también se extiende a menores.

En algunos casos las mujeres afectadas no quieren denunciar, pero quieren separarse y las ayudamos a tramitar todo el proceso. Nos hemos ido adaptando paulatinamente a los tiempos y hemos extendido el ámbito de trabajo a otros campos, a medida que hemos contado con más medios.

– Adavas forma parte de la Plataforma del Voluntariado ya desde hace más de 20 años. ¿Ayuda a hacer más visible la violencia de género?
– SP: Somos casi socios fundadores porque estamos desde octubre de 1999 y la Plataforma se creó unos meses antes, en abril. Sí, hay más visibilidad porque la conexión en red facilita la comunicación y el trabajo. Y en este tiempo de pandemia, y sobre todo los primeros meses que fueron los más duros y con la sede cerrada, pudimos sortear algunos de los problemas vía Internet. Después, cuando comenzó la vuelta a la llamada nueva normalidad, volvimos al trabajo presencial. Entre 1991 y 2020 Adavas ha atendido a 1.942 víctimas de la violencia sexual y a 363 personas, familiares suyos. En el mismo periodo en el caso de malos tratos la cifra es de 3.985 personas y 112 familiares. El otro sustento básico del trabajo de Adavas, del que se encarga Lucia Lorenzana Fernández, es la prevención. Imprescindible, más aún en un área tan sensible como la violencia de género y el maltrato.

– Lucía Lorenzana (LL): En los últimos años se ha convertido en un pilar básico, porque es la manera más directa para que los jóvenes tomen conciencia de este problema, cuanto más jóvenes mejor. Lo hemos notado en la demanda de los propios colegios e institutos, y con ellos contactamos desde el principio de curso. Trabajamos con talleres en varias sesiones de dos horas para hablar de los estereotipos de género, sobre el sexismo, la igualdad, etcétera. De hecho impartimos estos talleres sobre aspectos básicos como la igualdad con niños de muy temprana edad, desde la educación infantil. Mantenemos el contacto con los adolescentes y también mantenemos contacto con otras asociaciones. Además la red nos permite contactar con colegios y organizaciones que demandan nuestra presencia y también funciona el boca a boca. Hace poco estuvimos en un colegio de Babia y poco después nos llamaron para otra cita.


Voluntariado y prevención


– La plataforma del Voluntariado supongo que también es un buen medio de contacto.
– LF: Es un buen resorte para ampliar el trabajo de prevención porque estamos en contacto con otras asociaciones que saben que la prevención es imprescindible, sobre todo para las nuevas generaciones que algún día deberán tomar el relevo.

En materia de prevención buscamos llegar tanto a niños como adolescentes y adultos, es la mejor herramienta para hacer frente a esta lacra social  – ¿La prevención también alcanza a los universitarios?
– LF: En 1998, por medio de un convenio, pusimos en marcha un curso pionero de 30 horas en la Universidad que abordaba todos los aspectos relacionados con el problema, desde sanitarios a laborales, porque el acceso al mercado laboral es básico para que puedan recuperar su vida. En materia de prevención buscamos llegar tanto a niños como adolescentes y adultos, es la mejor herramienta para hacer frente a esta lacra social que debemos frenar entre todos. No es un problema de mujeres, es un problema de toda la sociedad.

–Y la pandemia supuso algún problema añadido?
– LF: Como todos también tuvimos que adaptarnos a las exigencias del confinamiento, sobre todos los primeros meses que fueron los más complicados, justo ahora hace un año, y pudimos seguir adelante más o menos con los planes establecidos.

– Los datos señalan que en estos 20 años más de 21.000 personas han asistido a charlas, jornadas de reflexión… Y no incluye los apartados dedicados a los más jóvenes.
– LF: Desde que empezamos, hemos realizado 1.379 cursos de prevención, en los que participaron 37.097 menores, y 450 talleres sobre la igualdad, con casi 11.000 asistentes.

– Son cifras, tanto en lo que compete al área asistencial como en la prevención, que invitan a seguir trabajando. Sobre todo porque la intolerancia de género vuelve a colarse en el día a día.
– LF: Hemos podido comprobar en algunos talleres con jóvenes que vuelven a cobrar protagonismo los argumentos intolerantes que pretenden desandar el camino que hemos cubierto con muchas dificultades. Si hace falta, toda la sociedad debe volver a la calle para impedir un retroceso en materia de igualdad.
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