Este señor no es Genarín

No hay Semana Santa sin Genarín, pero no solo en León, medios de todo el país le dedican espacio a la singular procesión y la búsqueda de material gráfico en Internet les lleva a una imagen "más que falsa" del santo leonés. Lo peor es cuando en una página dedicada a "exaltar" las bellezas de la ciudad se vuelve a recoger. Por mil veces que la pongan... nunca será Jenaro Blanco

Fulgencio Fernández
28/03/2021
 Actualizado a 28/03/2021
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La historia viene de lejos y cuando la fábrica del error es internet resulta muy complicado erradicarlo. Cada vez que alguien acude al todopoderoso google para documentar una historia sobre Genarín aparece una imagen que les viene como anillo al dedo: un borrachín, desastrado, fumador, con boina... Jenaro Blanco. Blanco y en botella: Genarín.

Pues no. Ni parecido. Nada que ver.

Lo malo es que cada año reaparece en algún medio pues en toda España acaba llamando la atención esta singular procesión y se busca documentación. Aparecen el Genarín de la procesión, un paso, una escultura, y se asoma por cualquier rincón la fotografía de marras que, sin reparar en detalles, gana la partida y acaba ilustrando la noticia.

Pero no es.

Incluso hay quien se ha tomado la molestia de documentar que es imposible, por el tiempo de la fotografía. López de Uribe en el digital ileon explicaba cómo el calentador del fondo de la imagen es de los años 60 pues el fabricante que puede leerse en la foto abrió su fábrica en esos años. Al margen de que son muchos los que opinan que Jenaro no tuvo una copa de ese fino cristal en sus manos en su vida.

Pero curiosamente la historia nació desmentida hace bastante tiempo. Fue un periódico digital leonés, en sus primeros tiempos, quien la publicó como ilustración con un pie ambiguo de esos que no dicen nada y lo contrario.

Por aquella época, en el año 2006, se celebró el Centenario de Francisco Pérez Herrero, uno de los evangelistas, que congregó a un buen número de amigos del gran Paco y también a su viuda, Josefina, una mujer de una lucidez extraordinaria. Todos concluyeron que «nada que ver» con los recuerdos que tenían.

Pero la foto reapareció. Una y otra vez. Y seguirá reapareciendo por más que los fieles insistan en negarlo, lo documenten y hasta se indignen, con toda la razón del mundo.

Quizás habría que comenzar a documentarlo como un milagro, el de la inmortalidad de todo aquello que toca la figura del gran Genarín.

Con perdón. Pero no es Jenaro.
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