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Estatua de Guzmán El Bueno (y IV)

Estatua de Guzmán El Bueno (y IV)

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José María Fernández Chimeno | 26/06/2019 A A
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Estatua de Guzmán El Bueno (y IV)
Arquitectura El investigador José María Fernández Chimeno cierra su serie de artículos en torno a la estatua erigida al héroe leonés en el 725 aniversario de la gesta de Tarifa
Desde el momento en que el periódico El Campeón (fundado en 1884 por Paulino Pérez Monteserín) recordó la proximidad del VI Centenario de la heroica defensa de Tarifa y legendaria hazaña de Alfonso Pérez de Guzmán (El Bueno) –iniciativa recogida por los parlamentarios sagastinos leoneses (el senador Gabriel Fdez. de Cadórniga, el joven diputado Fernando Merino, yerno del presidente de Gobierno D. Práxedes Mateo Sagasta y el astorgano Pío Gullón Iglesias) que reclamaban un homenaje nacional y la erección de una estatua en León–, la sociedad de recreo el Círculo de la Unión Leonesa y las élites artísticas e ilustradas nucleadas en torno a los periódicos locales (La Montaña y El Campeón) se hicieron eco del evento; mientras, el profesor de historia en el Instituto provincial D. Policarpo Mingote, y el Jefe de la Biblioteca D. Ramón A. de la Braña, intervinieron en la preparación de los juegos florales o certamen literario-musical en el otoño de 1894, con la presencia de nombres significativos del parnaso local.

Transcurrido un lustro desde aquellos fastos, aún estaba pendiente la recepción definitiva del pedestal para la estatua del héroe leonés en su emplazamiento original (ver Capítulo III) y en este sentido, el arquitecto director Sr. Gabriel Abreu expone su parecer en tres misivas dirigidas al Excmo. Sr. Presidente de la Diputación provincial, el mismo día, 29 de Mayo de 1899. En la primera incide: «En cumplimiento de lo dispuesto en la base 8ª del Contrato […] tengo el honor de remitir adjunto el Proyecto de castillejo ó andamiaje para la elevación de la estatua, así como su presupuesto, el de traslación desde el ferro-carril al pié de obra y el de elevación que en total asciende á la cantidad de 4.618,72 pts.». La segunda carta hace mención a que: «En virtud de lo estipulado en la base 5ª del Contrato […], elevo á V. E. á los efectos correspondiente el adjunto presupuesto del aumento de obra realizada en la cimentación del pedestal, a que obligó las condiciones del terreno y que se efectuó previo acuerdo con el Sr. Arquitecto provincial, el que comprobó las medias en tiempo oportuno y reguló los precios que se aplican á las diferentes unidades de obra. Dicho presupuesto asciende a la cantidad de 261,50». En la tercera, y debido al incumplimiento por la Diputación de los pagos en los plazos establecidos se advierte:

«Siendo el plazo de garantía según lo convenido de seis meses, á partir de la fecha de recepción provisional ha terminado este el 10 de Abril del corriente año y no teniendo novedad alguna la obra suplico á V.M. disponga se me efectué la recepción definitiva con la mayor urgencia […]. Al mismo tiempo suplico á V. M. se sirva ordenar me sea abonado el segundo y último plazo de contrata que asciende á la cantidad de 10.250 pesetas a que tengo derecho según lo estipulado […] en el caso de que por esa Diputación no se estime suficiente garantía de mi concurrencia al acto de la colocación de la estatua la lealtad y puntualidad con que en todo cumplí, puede al tenor de lo que se hace con el Escultor, retener de ese plazo la cantidad de mil pesetas que me serían entregadas una vez colocada…».[ADPL. Caja 20104-8]

El arquitecto provincial Francisco Blanch y Pons se hace cargo del examen del «proyecto del castillejo» enviado por el Sr. Abreu, y dirige un oficio con fecha 21 de julio del actual, al Sr. Vicepresidente de la Excma. Comisión provincial, notificando su discrepancia con el presupuesto en los siguientes términos: «He examinado el proyecto de castillejo para la elevación y colocación de la estatua de Guzman (el Bueno) […] y el resultado obtenido es que por menos de 1500 ptas. puede lograrse lo que propone el Sr. Abreu en su proyecto.». En otro oficio, de fecha 31 de agosto del corriente, el arquitecto Francisco Blanch y Pons se dirige al Gobernador Civil de la provincia Sr. Ramón Tojo Pérez para reiterar de nuevo su oferta, corriendo de su cuenta todos los gastos y aparatos que se necesiten. En medio de los preparativos de última hora para la recepción de la citada escultura conmemorativa, el Arquitecto provincial recibe una nueva carta, con fecha el 23 de septiembre del año en curso, donde se informa que la Fundición Artística é Industrial Masriera y Campins, está agilizando el proceso de fundición.

«…hemos tardado un poquito en contestar a su carta del 14 para poder darle noticias más precisas sobre la terminación de […] pues precisamente estos días se ha llevado a cabo la arriesgada operación de vaciar el bronce en el molde con felicísimo éxito. Descubierta completamente la estatua ha resultado perfectamente fundida quedando nosotros altamente satisfechos. Falta ahora cortar coladas, vaciar de tierras la parte interior, tapar los agujeritos de los clavos que sujetan el macho, limpiar, dar pátina. Para estas operaciones necesitaremos aproximadamente un mes…». [ADPL. Caja 20104-8]

Ciertamente, un mes después, el 23 de octubre, se comunica al Arquitecto provincial: «conforme anunciamos a V. en su carta del 23 p. p. queda terminada la estatua de Guzman el Bueno; falta tan solo terminar la pátina (cosa de un par de días hecha) y ya podrá embalarse y enviar a esa. Pensamos hacer la expedición del sábado próximo al lunes […] la dirigiremos por pequeña velocidad consignada al Sr. Presidente de esa Diputación provincial…». Con el tiempo justo para hacerse cargo del “proyecto de castillejo”, el arquitecto Francisco Blanch y Pons recibe otra carta de la Fundición Artística, de fecha de 6 de noviembre del vigente año, donde se dice:

«Confirmándole mi anterior del 23 próximo pasado, con esta tenemos el gusto de decirle que el día 3 del corriente quedó entregada á la estación del f. c. y consignada en P. V. al Sr. Presidente de esa Diputación provincial la estatua de Guzman el Bueno. La obra ha tenido en esta un verdadero éxito tanto por su valor artístico como por las dificultades vencidas en su ejecución por las que hemos recibido entusiastas felicitaciones de todos los artistas y personas inteligentes. Tenemos el gusto de enviarle por este mismo correo un paquete certificado á parte de una fotografía de ella». [ADPL. Caja 20104-8]

Tan solo dos días después, el 8 de noviembre, el industrial D. Federico Masriera se dirige por carta desde Madrid, y haciendo gala de una familiaridad que denota cierta complicidad con el Arquitecto provincial, dice: «hallándome en esta Capital exclusivamente para efectuar el cobro de la estatua de Guzman el Bueno que debe llegar de hoy a mañana á esa ciudad […] Mucho agradecería de su bondad que se sirviera recibirme directamente a esta su casa Barrio Nuevo 3-D pral diciéndome si hay alguna dificultad…». Dos datos importantes desvela este documento. El primero, que la estatua de Guzmán (El Bueno) llegó a la estación de ferrocarriles del Norte de León entre el 8 y el 9 de noviembre de 1899; y el segundo, que uno de los empresarios de la fundición se hallaba en Madrid gestionando el cobro de la misma. La facturación fue consignada a nombre del Sr. Presidente de la Corporación, y un representante de la Comisión de Fomento debería de recibir dicha estatua y pagar los gastos del transporte con arreglo al capítulo correspondiente del presupuesto provincial. La última carta que se conserva en el Archivo de la Diputación Provincial de León (ADPL), con el membrete de la empresa Masriera y Campins, lleva la firma del empresario Federico Masriera y da cuenta de las gestiones llevadas a cabo por el Arquitecto provincial. Con fecha 15 de noviembre de 1899, viene a decir:

«Muy distinguido señor mío: ayer tuve el gusto de recibir el certificado de recepción de la estatua de Guzman el Bueno, firmado por V. y el Sr. Presidente de la Diputación provincial. Reciban ambos las mas espresivas gracias por su actividad y gestión. Ayer mismo entregué el documento al Sr. Director de Instrucción púbica y espero poder terminar el asunto esta semana y marcharme á Barcelona, donde estaré á sus ordenes, su afectivo amigo…». [ADPL. Caja 20104-8]

Al día siguiente, 16 de noviembre del actual, el Vicepresidente de la Comisión provincial hace saber al escultor Aniceto Marinas García que según: «las bases del concurso hechas por la Real Academia de la Historia y aprobada por esta Diputación previne: ‘Las operaciones de elevar o colocar la estatua de Guzman (El Bueno) deben presenciarlas el escultor’: tengo el gusto de participarle que habiendo ayer colocado con toda felicidad la estatua al pie del pedestal en la semana próxima será probable que se eleve y se coloque […] se le avisa á V. para que esté preparado para venir el día que se efectué la elevación y colocación…». Antes de su elevación se produjo un hecho muy esperado y no menos importante. Previo pago al escultor de 6000 ptas. por el 2º Plazo, en la ciudad de León, a 30 de diciembre de 1899, se reunieron en sesión del 29 del corriente los Sres. Andrés Garrido Sánchez, (Diputado provincial y delegado del Sr. Presidente de la Diputación), Gabriel Abreu Barreda (el Arquitecto director) y Francisco Blanch y Pons, para recibir definitivamente las obras del pedestal de la estatua de Guzmán (el Bueno): «Vistas las condiciones del contrato […] se ha de verificar la recepción definitiva. […] habiendo manifestado el Sr. Arquitecto provincial que las hallase en buen estado como cuando se recibieron provisionalmente». Con su firma al pie del documento, se cumplía el último trámite que faltaba para dar curso a la tan deseada inauguración.

Para realzar los actos se contaba con representantes de la nobleza, entre ellos el duque de Medina-Sidonia y el marqués de Santa Marta, descendientes de Alfonso Pérez de Guzmán. En este sentido, en Sesión del 7 de Mayo del año 1900, la Comisión de Fomento se dirige a la Diputación suscribiendo que todos los señores Diputados que la componen tienen el honor y está en su ánimo de que «dicha inauguración se haga con la mayor ostentación o lujo, á lo menos con decoro y como corresponde a la importancia del monumento y de la Diputación que lo ha erigido a sus expensas…». A título personal, el Diputado D. Félix Argüello apoya la enmienda, y esta era aceptada en votación nominal por nueve votos contra siete.

Trascurridos seis meses, la estatua permanecía colocada en el pedestal. El populacho criticaba la hechura del monumento y hasta los regidores en espera de mejores tiempos, decidían ocultar al ‘Bueno’ de Guzmán con un saco de arpillera. La peña «Los Bernesgos», obtuvo uno de sus mayores hitos cuando salió una noche de verano -seguida de un buen número de comparsas, y ataviados con rimbombantes levitas y chisteras-, para rendir un homenaje nocturno a la pasiva y tapada estatua. Y dicen las crónicas de la época, que con el más armonioso de los acompañamientos musicales se oyó cantar en tono de «murga» la copla:

¡Ay Guzmán, como te han puesto!
¡Hay que ver!, que capisayo.
Mucho mejor estarías
con levita de don Cayo.

Sin conocerse las verdaderas razones por las que se incumplía la enmienda arriba citada y pasados otros dos meses, la Comisión provincial, reunida en sesión de 10 de julio del año en curso, tomó el acuerdo firmado por el Vicepresidente D. Epigmenio Bustamante de: «…ordenar al Arquitecto provincial que lo mas económicamente posible haga un aparato para que pueda ser descubierta con facilidad la estatua de Guzman El Bueno, cuya inauguración ha de tener lugar el día 15 del corriente». Según consta en el Acta levantada para la ocasión, que se conserva de aquel día, se dice: «En la ciudad de León, a las cinco de la mañana del domingo 15 de julio de 1900, se reunieron en el Palacio Provincial los señores, presidente de la Diputación (Modesto Hidalgo) y alcalde de la ciudad (Perfecto Sánchez Puelles), asistidos por sus respectivos secretarios, y acompañados por los miembros de las dos corporaciones […] Acto seguido se trasladaron a la Glorieta en que ha sido levantada la estatua de Guzmán el Bueno, que está situada al final de la calle de Ordoño II, en la carretera que une a la de Adanero a Gijón con la de Villacastín a Vigo, y el señor presidente de la Excma. Diputación, después de descubrirse, así como los demás señores circunstantes, tiró del cordón que sostiene la bandera nacional que cubre la estatua y la separó de ella, quedando descubierto el magnífico monumento construido en observancia de lo dispuesto en la Ley de 18 de julio de 1894».

De la inauguración ad usum legionense, como señala El Porvenir (periódico republicano), quedó una polémica mediática con los monárquicos La Región y El Heraldo de León; así como una serie de gastos originados por el descubrimiento de la estatua conmemorativa. El arquitecto Blanch y Pons presentó a la Diputación un recibo que ascendía a 70 pts.; del cual cabe reseñar como anécdota que se pagaron 2 pts. a Isidro Guerrero, por traer y llevar el asta del pendón de Oteruelo. Desde entonces los homenajes se han ido sucediendo en el tiempo, es el caso del realizado por el séptimo centenario de la muerte de Guzmán (El Bueno) en 1956 o del que este año 2019 se va a conmemorar por el 725 aniversario de la hazaña del héroe leonés.
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