Cerrar
Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar el análisis de la navegación de los usuarios y mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información.

Escuela de calor

BLOGGINGIR

17/06/2017 A A
Imprimir
Escuela de calor
Contaba ayer Rubén Amón en el programa ‘+d1’ de Carlos Alsina que somos una sociedad histérica, y ahora la razón del histerismo es el calor, ya saben por eso de que siempre tiene que haber algo. Vamos que nos alarmamos y se nos va la cabeza simplemente porque en verano hace mucho calor. No quiero dar argumentos viejunos, pero la lógica te dice que en verano en León hace mucho calor, quizá por eso y que poco a poco nos hemos ido acomodando y acostumbrando al aire acondicionado hasta el punto de que muchos ya no podríamos vivir sin él, en centros de trabajo, tiendas, grandes almacenes… Y lo cierto es que junto con la secadora, como decía mi director en Granada (allí sí que hacía calor), el gran Manolo Prado, son seguramente los grandes inventos dentro del mundo del electrodoméstico.

Que haga mucho calor en verano se ha convertido en noticia, y que los colegios no tengan aire acondicionado ha resultado el gran drama, que muchos han llegado a equiparar a las grandes nevadas, pidiendo que los cierren como se hace en invierno, hasta que no instalen los famosos ‘splits’…

El calor trae consigo, que algunos se puedan quitar el traje y lucir un poco más ‘casual’, que abran las piscinas (esos tristes lugares) y que apetezca ir de terrazas. Siempre he envidiado a los que tienen pueblo (sí es de montaña mucho más) y que por estas fechas se trasladan en busca del fresquito. Así que estos días el único refugio que hemos tenido a mano los capitalinos son algunas de las zonas verdes de la ciudad, Condesa, Papalaguinda y la zona de Pocoyó, y como no, el parque de San Francisco, el mejor parque del mundo. Para mi hablar del parque de San Francisco, es hablar de media vida, por eso ayer un ‘tweet’, nos contaba que por unas horas dejó de militar en el silencio para ayudar a Alejandro, y que volvió para poner su banda sonora. De todos es sabido que cuando la causa es justa, no hay vecina ni ordenanza que pueda con ese dulce nombre.

Hubo quien criticó a todos los que días atrás nos apuntamos al carro de la Cultural y nos hicimos culturalistas de toda la vida, increpándonos hasta el punto de echarnos en cara y preguntarnos que dónde estábamos las tardes de invierno cuando se abría un campo millonario para quinientas personas. Y no les faltaba razón. De la misma manera pienso que durante todo el año, sólo unos pocos son, los que le roban horas a los estudios, a la familia e incluso al sueño, para ayudar a andar. Para hacer acciones como la de hoy, y recordarnos (como hacen “los migueles”), que hay niños con problemas y que como Cofrades tenemos la obligación y el deber de ayudarles.
Volver arriba
Cerrar
Iniciales LNC

Editorial

Icono viñeta con el texto Lolo

La Viñeta

Silueta de la escultura La Negrilla

La Negrilla

Carta

A pie de calle