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Escaleras de color

Escaleras de color

CULTURAS IR

Los chavales cambian las escaleras grises por otras de color. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Los chavales cambian las escaleras grises por otras de color. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 07/05/2018 A A
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Escaleras de color
Cultura Escalera de la vida es el proyecto que viene desarrollando el pintor leonés Carlos Álvarez Cuenllas con sus alumnos del colegio de los Maristas en una escalera de la avenida Álvaro López Núñez hacia el barrio de San Esteban
Los leoneses que caminan por la calle Álvaro López Núñez, cerca del cruce de Padre Isla, se quedan mirando para el jolgorio de chavales, de bachilleres, que dibujan y decoran las escaleras antes grises que suben hacia el barrio de San Esteban. Colores y frases —’Los relojes no tienen tiempo libre’, ‘Nadie puede amar sus cadenas aunque sean de oro’...— que miran y leen hasta que los chavales se acercan. ¿Le puedo hacer unas preguntas? y es que una parte de este proyecto es precisamente percibir cómo reciben los viandantes esta iniciativa. «Uno de los objetivos se refiere a la experiencia a nivel vivencial, que implica la socialización con los viandantes y la relación directa con el vecindario. Los alumnos pueden percibir en tiempo real como su trabajo artístico implica una reacción, casi siempre positiva, por parte de la gente, con los que interactúan durante la clase».

Quien explica el proyecto es el pintor y escultor leonés Carlos Álvarez Cuenllas, y lo hace como profesor de los chavales que pintan los escalones, bachilleres del colegio de los Maristas San José. Se trata de un proyecto llamado ‘Escalera de Vida’ y es uno de los cuatro ganadores de la convocatoria ARTEspacios de La Universidad Autónoma de Madrid, premios patrocinados también por la Feria Aula-Ifema 2018. «El principal objetivo, junto al ya apuntado de la interacción con las gentes del barrio, es reivindicar la importancia de la Educación Plástica en los colegios. No es necesario reflexionar mucho para llegar a la conclusión de que su eliminación supondría eliminar un lenguaje con el que nos expresamos desde pequeños, limitar la libertad de expresión y el pensamiento creativo. Supondría eliminar una actividad básica para el desarrollo personal en varios sentidos y suprimir una herramienta necesaria y que usamos todos los días. En el colegio marista San José se apuesta por la interactuación entre esta con otras materias, como lengua o tecnología, y eso ha llevado a que los alumnos hayan logrado numerosos premios relacionados con distintas materias, pero que tienen la creatividad como trasfondo común», explica el citado Cuenllas.

En la actualidad están ‘restaurando’ esta escalera que muchos vecinos ya habrán visto pintada. «Se pintó por primera vez como fruto de un proyecto de aprendizaje-servicio para alumnos de la ESO, iniciado desde la asignatura de Educación Plástica, Visual y Audiovisual. Consistía en una intervención artística urbana para mejorar la ciudad, y más concretamente, una escalera hecha hace más de 50 años, bastante deteriorada, de cemento gris, situada en la misma calle del colegio. Gracias a este proyecto se ha logrado modificar el entorno urbano y poner en valor este lugar de la ciudad».

Señalan los participantes que el color, la pintura, es la herramienta «que logra un impacto más radical en la modificación del espacio. Se sustituye el tono gris de la escalera por colores que cubren casi toda la gama cromática, buscando colores saturados y el contraste entre escalones consecutivos. Y este trabajo se complementan con frases escritas en los escalones» que además de llamar la atención de los viandantes encuentran frases que les motiven, frases positivas que crean una sensación de optimismo: ‘Quien pisa fuerte, deja huella’, ‘merece la pena quien te la quita’, ‘que el fin del mundo te pille bailando’, ‘cáete 7 veces, levántate 8’ o ‘vive la vida en colores’, que tiene mucho que ver con la filosofía de este proyecto artístico y educativo.

En definitiva se trata de «convertir una escalera ‘invisible'  de la ciudad en un punto de interés, incluso a nivel turístico. Es habitual ver gente de todas las edades haciendo fotos y visitándola, así como su utilización como fondo en reportajes y books fotográficos», explican los chavales participantes en el proyecto, alumnos de 3º de la ESO, que se muestran felices de desarrollar un proyecto fuera de las aulas, «en plena calle y sabiendo que el resultado final estará expuesto a la valoración de todo el mundo. Esta forma de trabajar pretende sensibilizar en cuanto al modo de ‘mirar’ la ciudad, en lo que respecta al respeto al mobiliario y a plantear una visión constructiva en cuanto a las posibilidades de rincones ‘marginales’ de las calles de nuestra ciudad».

Una ciudad con escalera de color.
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