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"Es una pena tener que dejarlo porque sigo disfrutando como el primer día"

"Es una pena tener que dejarlo porque sigo disfrutando como el primer día"

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José Luis González en su garaje, donde tenía montado durante este confinamiento su particular gimnasio. Ampliar imagen José Luis González en su garaje, donde tenía montado durante este confinamiento su particular gimnasio.
Jesús Coca Aguilera | 13/05/2020 A A
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"Es una pena tener que dejarlo porque sigo disfrutando como el primer día"
Fútbol Obligado a retirarse por edad a final de temporada, el árbitro berciano dirigirá sus últimos partidos en las 11 jornadas que restan en Primera y pasará al VAR la próxima campaña
Muy pocos consiguen llegar a la cima de su disciplina deportiva. Ir rompiendo barreras, subiendo peldaños y colándose entre la élite. Un camino siempre complicado que consiguió recorrer aquel joven berciano llamado José Luis González González, que con 13 años decidió dejar el Fuentesnuevas en el que jugaba para ponerse arbitrar. Que con 20 ya estaba en Tercera y con 24 en Segunda B. Y que en el verano de 2009, prácticamente como un ‘regalo de bodas’ pues conocía la noticia tres días antes de casarse, llegaba a la máxima categoría, a una Primera División de la que ya nunca se apartó y en la que ha estado durante las once últimas temporadas.

Sin embargo, ese sendero lleno de éxitos está llegando a su final. Le obliga a retirarse la edad, fijada en 45 como límite por la Federación... hasta el momento, pues precisamente es la última temporada en la que estará vigente esa limitación. Pero a él el cambio le llegará tarde, por lo que tendrá que dejar lo que siempre ha sido su pasión pero también su profesión a la vez que la de Policía en las calles de Ponferrada.

Empezó con 13 años y lleva 11 campañas en Primera. Fue el árbitro del primer partido oficial que jugaba su hijo Las últimas once jornadas en Primera serán sus últimas funciones sobre el césped. Cinco o seis partidos, en función de las designaciones, para decir adiós a dirigir partidos sobre el césped. Una invitación a la nostalgia, sobre todo ahora que se acerca el final.

«Al principio de temporada me parecía algo normal, no le daba mayor importancia, pero es verdad es que según iba avanzando, cuando empieza la segunda vuelta, al ir a un partido sí que pensaba que quizá no vuelva a pensar este césped, así que más aún ahora cuando vuelva que en el mejor caso me quedan seis, así que a los campos que vaya ya no volveré», reconoce José Luis, que tiene claro que «es algo que tenía que llegar. Es una pena porque arbitrar es algo fantástico que sigo disfrutando como el primer día, pero el fútbol tiene fecha de caducidad y me quedo con que soy y he sido feliz».

«Arbitrar es algo fantástico, pero el fútbol tiene fecha de caducidad y me quedo con que soy y he sido feliz» De hecho, el colegiado berciano reconoce que «es una sensación extraña, claro que me gustaría continuar porque es mi vida. Con 13 años empecé, me hice un hombre con esto, desarrollé mi faceta en la policía estando aquí también y no concibo otra cosa, pero no deja de ser una etapa y haber podido estar tantos años en Primera es un lujo que nunca habría imaginado».

Además, se queda con «la parte buena, que es que no me voy a desvincular aunque no volveré a pisar el césped», puesto que la próxima campaña pasará a ser árbitro de VAR, que está «siendo el paso natural y lo que han hecho los dos compañeros que lo han tenido que dejar por edad».

«Con el intercomunicador al máximo a veces no oigo del ruido que hay. Ese ambiente es una maravilla y faltará» Un condicionante que, a partir de la próxima campaña, no existirá, algo que celebra pues «aunque a mí no me pilla ya, es sin duda un buen cambio. Si un árbitro llega en buenas condiciones, la experiencia es algo también muy importante y veo bien que le dejen el tiempo que estimen, sin poner edad si no sólo cómo va rindiendo».

Al menos, salvo paso atrás en la situación con el coronavirus en España que lo impida, podrá disfrutar de esa despedida y no encontrarse de repente, en su domicilio, con que ya había dirigido su último partido por suspenderse la competición. «Te digo la verdad, nunca le di vueltas a eso, no soy nada de ‘y si...’, pienso que no sirve pensar en cosas que pueden ser o no, ya hay muchos problemas en la vida como para comerte la cabeza con hipótesis», señala José Luis, incidiendo en que «volver o no depende de cosas que se nos escapan de las manos y sólo queda esperar que esto siga pasando y no haya que lamentar más desgracias personales».

«El VAR es una herramienta fantástica de aprendizaje, reduce protestas y sabes que si hay una polémica está ahí» Muchas últimas veces con estadios y dirigiendo a jugadores con los que lleva años y años encontrándose. «Claro que saben que es el último año, ahora se trabaja en todos los aspectos en los clubes y saben bien quién va a arbitrarte», afirma José Luis, reconociendo que «alguno con el que tienes mayor confianza sí que te ha venido a decir algo por si no le pitas más, al final todos somos deportistas, a todos nos llega el final y hay buen ambiente entre nosotros».

Eso sí, aunque se pueda regresar, será una vuelta con muchos condicionantes. Primero el de los controles sanitarios, explicando que «cuando se sepa fecha fija nos citarán para hacernos test como a todos los futbolistas, para ver que estamos en condiciones y que no haya problemas», y luego el de que los partidos sean a puerta cerrada, algo que va a ser «totalmente diferente, va a parecer un entrenamiento de estos que pitaba hace años a equipos del Bierzo en partidillos, que oyes todas las voces de jugadores, entrenadores... Eso en un partido normal es impensable poder oírlo, a veces no te enteras de lo que dice el de al lado o si lo haces es casi porque le lees los labios. En una oreja tienes el pinganillo y luego el ruido de la gente, que en campos con techado baja al centro del campo con una fuerza que la gente ni se imagina. Yo tengo el intercomunicador al máximo y a veces no escuchamos al compañero del ruido que se genera en campos con gran sonoridad. Ese factor del ambiente no deja de ser una maravilla y no lo vamos a tener». 

«Si un árbitro llega a los 45 en buenas condiciones veo bien mirar rendimiento y no edad, pero a mí ya no me pillará» De hecho, lejos de resultar beneficioso, cree que «será más difícil pitar, porque ese nivel de alerta que te provoca será superior al de ahora y hace que no puedas relajarte ni un solo momento».

Aunque, en cuestión de beneficios, lo que cree que ha sido un gran paso es ese VAR en el que pasará a estar a partir de la próxima campaña. «Como herramienta nueva está claro que lleva un periodo de adaptación, pero es fantástica. Por un lado para los árbitros jóvenes, que tienen una oportunidad de recibir una ‘masterclass’ en cada partido, escuchando cómo se desenvuelve un compañero y solventando las diferentes cuestiones que le pueden pasar, para aprender es increíble; y por otro porque si hay una jugada muy polémica e importante va a estar ahí, y ha reducido las protestas porque la gente sabe que si pasa algo y es grave te van a llamar para que lo vayas a ver».

En cualquier caso, de momento lo que toca es intentar ponerse en forma para el reinicio de la competición, algo para lo que que como deportista de élite José Luis está poniéndose ya manos a la obra en las instalaciones de Columbrianos, aunque durante el año va más al Colomán Trabado. «Lo echaba muchísimo de menos, no soy muy dado a las redes sociales pero el primer día que pude salir subí una foto con las botas de fútbol. Me prestó un montón volver a correr en la hierba, sentir las botas húmedas del rocío de la mañana... fue una sensación muy chula con algo que veías normal y dabas por hecho», señala el colegiado berciano, que aún así en casa «entre que tengo una cacho de jardín y la rampa que me sale de la cochera, con las pesas, esterillas y gomas te haces un poco de gimnasio y aprovechas para mantenerte en niveles de fuerza normales, aunque obviamente falta la carrera larga».

La campaña para que niños sin recursos de Ponferrada tuvieran tablet para las clases logró «todas las necesarias» Por eso, en la vuelta, «de intensidad me he notado bastante bien, no noto una gran diferencia. En breve estaría para arbitrar un partido de la máxima exigencia sin ningún problema, en lo que más sueles perder me he mantenido entrenando todos los días y trabajando un montón».

Puesta a punto para la recta final. Para volver a dirigir a los mejores jugadores del mundo. Para estar en forma, entrenando mientras al lado sus hijos juegan un partidillo que no les arbitra, aunque curiosamente «el primer partido oficial de mi hijo sí se lo arbitré yo, que fue una sorpresa porque me llevé la mochila cuando bajé con él pero no le dije para qué y me vio de repente salir al campo». Y para, mientras todo pasa, dejar rienda suelta a su lado solidario, pues en este confinamiento lideró una recolección de fondos para que todos los niños sin recursos de Ponferrada pudieran tener tablets para seguir su formación en casa, algo que «fue un éxito pues la gente fue muy generosa y conseguimos todas las que nos dijeron que necesitaban». Un ejemplo en el campo y fuera de él.
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