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"Era muy cabezón, se me metía una maña en la cabeza y ya no razonaba"

"Era muy cabezón, se me metía una maña en la cabeza y ya no razonaba"

LUCHA LEONESA IR

Un gesto que se ha repetido este año, victoria de Alvarado, en Boñar. Ampliar imagen Un gesto que se ha repetido este año, victoria de Alvarado, en Boñar.
Fulgencio Fernández | 20/09/2021 A A
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"Era muy cabezón, se me metía una maña en la cabeza y ya no razonaba"
Lucha leonesa Entrevista a Pedro Alvarado, campeón de liga en pesados
Tenía que pasar, se intuía pues Pedro Alvarado había ido quedando campeón en todas las categorías de base. Era sólo un niño y ya se hablaba en los corros de ‘los Alvarado’ y también de la planta de excelente luchador de Pedro. Avisó ganando su primer corro en 2018 en el último de la temporada, en Boñar, derrotando a Sansón Cabero, en semipesados. Al año siguiente, en 2019, repitió victoria en su pueblo, Cistierna, esta vez en pesados, con muchos alicientes especiales, en su pueblo, estaba su madre en la grada... y una pena, a su madre le dio vergüenza salir a entregar el premio, Pedro quiso que fuera este año y cayó a las primeras de cambio. Es un reto que le queda pendiente y un aliciente para ganar. Acaba de ganar su primera Liga, en pesados, con peso de semipesados.

–¿Tan importante es tu madre que te queda clavada esa espina de que no te entregara el premio?
–Mucho. Ella fue la que nos llevó a los tres hermanos a todos los corros de base, hizo muchos kilómetros con nosotros, le debemos todo. Ahora que ya somos mayores y nos arreglamos solo va al de Cistierna, de ahí la ilusión que me hacía. A ver si lo logro otro año.

–Pero al decir ‘los Alvarado’ parece que es tu padre el que os inculcó la afición por la lucha.
–Para nada. A mi padre no le gustaba que fuéramos a los corros, decía que nos íbamos a lesionar. Al contrario de lo que suele ocurrir, que son las madres las que temen que te lesiones.

–¿Quién es el bueno de ‘los Alvarado?
–Vicente, sin duda. Es buenísimo, pero lo dejó antes de pasar a senior, a ver si lo convenzo para que vuelva, es buenísimo, de verdad.

–¿Lo has celebrado mucho después de proclamarte ya campeón de manera matemática en La Virgen del Camino?
–La verdad es que no. No salí, pero estoy muy contento, no lo dudes.

–¿El tiempo te dio la razón en dar el salto a pesados?
–La verdad es que no fue premeditado, fue surgiendo. En el primer corro pesé 94,500 kilos después de muchos meses de inactividad y aunque después fue bajando como se me había dado bien e iba de líder pues no quise desperdiciar esa situación y ya seguí. Salió bien, es verdad.

–Al fin te llevas un título en senior ¿Eres consciente de que se esperaba esto de tí?
–Sí, pero no pude hacer nada, igual que este año se me dio bien antes tuve problemas, primero la lesión del metacarpo, después la rodilla;hasta este año nunca estuve bien del todo.

–¿Cuándo te viste campeón o con posibilidades?
–Nunca. Es que no quería ni pensarlo, como te decía en los corros a luchar y a seguir. Cuando se dijo que podía ser campeón en Cistierna me hizo ilusión y caí a la primera, mejor ni pensarlo y así fue como me llegó.

–¿Y pensabas que ya podría ser posible este año?
–Yo creo en mí, pero iban pasando cosas. Primero se decía que volvía Fernando, al que no conocía;luego apareció Caberín en Lillo, yo no tenía nada claro.

–¿Qué ha cambiado este año para ganar el título?
–He madurado y hago caso a Héctor y Rodri, que siempre me decían que era muy cabezón y yo les daba la razón pues salía y me ponía cabezón con una maña y la intentaba dar, fuera quien fuera el rival, Caberín o un juvenil, yo me empeñaba en sacarlo y no cedía. Me decían, haz más cosas, pero yo a lo mío y este año ya lo corregí.

–¿El rival más duro este año?
–En un combate Josele el de Corcos; en toda la Liga, Jesús Quiñones, estaba muy bien este año, si no llega a ser por la lesión me habría dado más guerra.

–Antonio Alvarado, el patriarca vivo de la lucha con 109 años también es de ‘los Alvarado’.
–Y muy orgulloso. Lo que ocurre es que yo ya fui poco por Remolina y como es de la rama de mi padre, que no quería que lucháramos pues no sabía muchas cosas de él. Se que fue muy bueno y, repito, es un orgullo para nosotros.
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