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Entre todos la mataron, y ella sola se murió

Entre todos la mataron, y ella sola se murió

OPINIóN IR

10/09/2021 A A
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Entre todos la mataron, y ella sola se murió
El avezado lector, ya sabe de qué va esto: sí, señor, del casi siempre mal llamado recibo de la luz, que debe llamarse de la electricidad.

¿Cuánto llevamos con el tema? ¿Un mes, dos meses? ¿Qué tenemos claro? Muy poco. Que el gas está por las nubes, que es el que fija el patrón del costo del consumo doméstico de electricidad y que de cambiarlo…uf! Es muy difícil.

Resulta que estamos en el caso de la ‘tormenta perfecta’: todo se ha concatenado para que explote en este instante. Claro. Es que lo que tenía que pasar, pasó: décadas sobando el recibo de la luz (perdón, la electricidad), metiendo mano para sacar lo que se pueda y más, y años y años, no muchos pero sí muy definitivos, siendo muy ‘chupi-guay’ con la ecología y la sostenibilidad , sin un plan de previsión y desescalada y ahora lo pagamos todo junto.

Nos dicen que un 30-40 % es para las compañías productoras y el resto para el estado (que no para el gobierno), que todo esto viene de lejos, de muy lejos, de casi el principio del cambio de régimen a esta democracias en que estamos. Es cierto, en efecto, décadas y décadas sobando el recibo.

Que sí, pero que es muy difícil cambiarlo. Además Europa, siempre Europa, no da margen para bajarlo, cosa que Europa, como ya viene siendo habitual, dice que sí, que hay mecanismos para hacerlo. En fin, como ya escribí una vez sobre la sensación que uno tiene sobre la hacienda pública, me siento como un vaso de café con leche en el que hacienda introduce el bizcocho y lo saca bien empapado. Aquí, lo mismo.

Porque nadie, nadie, ha salido a decirnos: Miren ustedes, esta parte es de esto, esta de aquello y la otra de lo otro, y verán: ‘esto’ no se puede cambiar porque... y ‘esto otro’ tampoco porque… y ‘aquello’ ni en broma porque…

Solamente sabemos que quien lo puede cambiar… bueno va a estudiarlo, formar una comisión y se va a dar seis meses, seis (número muy taurino), para, en fin, vamos a ver. Muy largo me lo fiáis, Don Nuño.

Así las cosas, uno empieza a pesar que entre todos la mataron y ella sola se murió. Las eléctricas, muy contentas, van a lo suyo y el estado, más contento aún, a lo nuestro, y todos a nuestro bolsillo.

Suponiendo que las eléctricas reciben un 40 % de la factura, se embolsan una cantidad de millones de mareo, aunque no todo es momio, pues, al fin y al cabo, soportan todos los gastos de producción, inversión, amortizaciones y pago de energía comprada al exterior, así que, de ese 40 %, reciben como beneficio limpio de polvo y paja ¿de cuánto? ¿quizás un 20 %? Eso supone algo así como un 8-10 % limpio de polvo y paja. Sigue siendo mucha pasta y no obsta para decir que muy mal se están portando, aprovechando el momento para producir todo lo que se puede a costo bajo (hidroeléctricas y nucleares) cobrándolo a precio de orillo, o sea de gas. Muy mal.

El otro 60 % se va para el estado, que lo recibe limpito. No tiene que invertir en centrales, ni en personal ni tiene que pagar el ‘Mgwatio’ que viene de fuera. Y, además recibe el impuesto de sociedades sobre el beneficio de las eléctricas. Más aún.

¿Quién es el malo de la película? Las eléctricas desde luego. ¿Quién recibe la parte del león? El estado. Pues muy mal todos.

Y visto lo anterior, uno empieza a sospechar que todo eso de que esto es ‘muy difícil’ de cambiar… exhala un tufillo a que no hay ni el más mínimo interés en que se cambie, dado el chorro de dinero que se mueve (y se ingresa) en ambas partes.

¿Y porqué estamos así?

Para empezar, como somos muy limpios, nos hemos cargado el carbón como combustible de las centrales térmicas (aunque, y ese es otro tema, hay que reconocer que los propios ‘carboneros’ han hecho esfuerzos inusitados para su propia destrucción), mientras Alemania, por ejemplo, sigue quemando carbón y China ni te cuento, aunque mantenemos unas cuantas centrales térmicas funcionando con gas… que está al precio del oro.

También nos hemos cargado una parte de las pocas centrales nucleares, que dan mucho ‘yuyu’, mientras compramos la electricidad a los franceses, que tienen 58 centrales de ese tipo, y que, como alguna tenga un problema, la radiación, nos va a llegar igual. Así que, que, como seguimos siendo muy limpios, nos quedamos con el riesgo de la radiación y perdemos el de la producción barata y mucho más limpia de lo que nos dicen.

Conservamos las hidroeléctricas, las de producción más barata, pero que suponen un porcentaje muy pequeño del total de producción, aunque muy rentable, dada la diferencia entre costo y venta a los precios actuales, motivo por el cual las compañías se han lanzado a consumir las reservas de agua hasta los límites que fija el caudal ecológico y el consumo humano.

Así que nos volcamos en las renovables, limpias, ecológicas… y carísimas.

¿Y qué pasa cuando no hay viento? ¿Y si, además, es de noche? Pues que las térmicas (a precio de oro), las nucleares y las hidroeléctricas dan para lo que dan, que es bastante menos de lo que se consume y tenemos que comprársela a los demás, especialmente a Francia a precio de ruina… No importa, que nuestro bolsillo responde.

Pero el chorro de millones sigue fluyendo, y que no falte, que lo necesitamos, dicen unos y más aún otros, esos otros que aseguran que, si lo quitan de ahí, nos lo tienen que poner en otro lado. Bueno, o no, a lo mejor si eliminamos gastos superfluos (como pasa en nuestras propias casas), a lo peor, la cosa tiene otro arreglo, pues alguien ha manejado el número de treinta y cinco mil millones los gastos en duplicidades, manejos y mamandurrias.

Negro lo veo, aunque seguro que todo estaría más claro si tuviéramos unas elecciones generales dentro de tres meses, por ejemplo. Porque es el estado quien se beneficia, pero es el gobierno quien administra el estado y, por tanto, quien tiene la responsabilidad de ‘desfacer el entuerto’, que diría Don Quijote.

O sea: que entre todos la mataron y ella sola se murió.
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