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Engañosa apariencia, fantástica realidad

Engañosa apariencia, fantástica realidad

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La escritora Cristina Cerrada. | MENOSCUARTO Ampliar imagen La escritora Cristina Cerrada. | MENOSCUARTO
José Ignacio García | 14/08/2021 A A
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Engañosa apariencia, fantástica realidad
Literatura José Ignacio García comenta el libro de la escritora Cristina Cerrada
‘660 mujeres’
Cristina Cerrada
Menoscuarto Ediciones
Narrativa breve
168 páginas
16,90 euros

En el último cuento, el décimo quinto, habla la autora de otro libro «valiente y audaz», quizás pensando en el suyo propio. Porque la archipremiada escritora Cristina Cerrada nos regala en ‘660 mujeres’ una obra social y humanamente comprometida y de muy estimable dimensión literaria que, sin embargo, no hace del todo honor al título –tomado de un hecho anecdótico, abordado de refilón en el relato que cierra el volumen recopilatorio– ni al texto de la contraportada, que enaltece en exceso el carácter exclusivamente femenino de los textos, imbuida quizás la prestigiosa editorial que los publica, la palentina Menoscuarto, por un lícito afán de llegar a ese segmento concreto de mercado, integrado por féminas, que con más voracidad consume cuanto se publica actualmente en nuestro país.

Es esa engañosa apariencia, esa publicidad imprecisa, la única pega que se le puede poner a esta colección de historias carnales, descarnadas y escarnecedoras, donde Cerrada crea enseguida ambientes envolventes y deja al descubierto las entretelas del ser humano –ya sea hombre o mujer, adolescente o anciano–, sus más altos anhelos y sus instintos más soterrados, sus pasiones más sórdidas y sus frustraciones más exacerbadas. Y todo –ahí sí atina el texto de la contraportada– envuelto en un sustrato de violencia explícita o disimulada, que unas veces se manifiesta a través de los protagonistas y otras de corifeos imprescindibles.

En ‘660 mujeres’ comparece una amplia y variada galería de personajes que ponen de manifiesto esa proverbial habilidad de la escritora madrileña para hacer que en sus relatos no dejen de pasar cosas mientras parece que no ocurre casi nada, que el tiempo incluso se estanca o que algunos desenlaces llegan como por casualidad, como si no fuera ese su objetivo, como si la música quisiera seguir sonando y las parejas no dejaran de danzar sobre la pista de baile de la página en blanco. Y todo eso cimentado en una prosa contemporánea y precisa, en una forma de contar que sugiere o insinúa más que certifica, en unos diálogos muy potentes que son el sostén primordial de casi todas las narraciones, bien sean agraces o aparentemente domesticadas.

Y así, por estos relatos van desfilando médicos ludópatas y dóciles esposas que los soportan, muchachas de origen musulmán embarazadas de hombres casados, mujeres con instinto asesino que abusan de sus insulsos maridos después de pasar por muchas camas, desconocidos que no pueden resistir la mutua atracción que sienten, profesores universitarios en paro, parejas que han vivido tiempos mejores en lo sentimental y lo económico, maridos que engañan y son recompensados con la misma moneda, jóvenes encintas que se debaten entre el instinto maternal y sus tendencias homicidas, galanes poderosos de día e impotentes de noche, publicistas a los que les cae la gorda, escritoras de éxito que sienten cuando se impacientan cómo las consume el fuego del deseo encendido por amantes insignificantes, islamistas radicales que abusan del amor y la confianza de sus sumisas prometidas con promesas inanes, mecánicos futboleros que no soportan el yoga ni quieren traspasar tabiques ajenos, ancianos que languidecen en geriátricos, mortificados por los recuerdos, o amigas íntimas que terminan desenmascarando el rencor y la envidia y la sed de venganza recíprocas que se profesan.

Un catálogo, en suma, variado, interesante, intenso y plagado de matices, de sentimientos, de emociones, de perfiles psicológicos, de rastros que unas veces ponen al lector sobre la pista de lo que está por venir y otras lo descolocan por completo, como debe procurar todo narrador que se precie. Y entre tanta orfebrería donde elegir, donde no hay bisutería ni bagatelas que traten de dar el pego, hay finales fastuosos, como el de la nueva inquilina de una casa que no discierne si el perro al que alimenta sabrá que su anterior dueña ya no vive allí; o argumentos magníficamente desoladores como el que perpetran, con la excusa de unos soldaditos de plomo, unos padres y el hijo que han adoptado; o guiños a la imaginación personificados en el hombre que se inventa encuestas y los nombres y las profesiones de los encuestados y que descubre la infidelidad de su mujer gracias a un mechero serigrafiado.

Dándose tantas relaciones e interacciones entre amantes y enamorados, ya sean sacramentados, habituales o circunstanciales, es imposible soslayar la importante presencia del sexo en varios de estos relatos, destacando acaso la tensión erótica contenida en el que protagonizan un director de cine y su hermana, que desconoce su relación fraternal, o desbocada en el de la pareja que se necesita tanto como se aborrece y que no puede contener sus ardores, incluso cuando viaja en automóvil por carreteras sinuosas.
Sobran, por tanto, los argumentos para recomendar la lectura de ‘660 mujeres’, pese a que no aparezcan tantas en el libro como el título vaticina ni todas sean protagonistas esenciales y victoriosas; o aunque entre las que bracean en estas aguas turbulentas predominen las víctimas sobre las que ejercen de verdugos, y en ocasiones se enfrenten entre ellas o consigo mismas en lugar de plantar cara al antagonista común y masculino.

Pero finalmente, y por encima de la reivindicación, de la denuncia, del reconocimiento de los malos tratos, de la desigualdad o de la violencia de género, prevalece una fantástica maestría literaria para dulcificar la realidad, incluso en situaciones extremas. Porque, como he quedado escrito con otras palabras algunos párrafos atrás, la habilidad narrativa de Cristina Cerrada es capaz de poner parches incluso en los ojos de los más candentes huracanes.

José Ignacio García es escritor, crítico literario y coordinador del proyecto cultural ‘Contamos la Navidad’.
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