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En Villafranca, la Fiesta con mayúsculas

En Villafranca, la Fiesta con mayúsculas

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Procesión del Encuentro de la Semana Santa en Villafranca. | BERNARDO LÓPEZ SANTAMARINA Ampliar imagen Procesión del Encuentro de la Semana Santa en Villafranca. | BERNARDO LÓPEZ SANTAMARINA
Mar Iglesias | 03/04/2020 A A
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En Villafranca, la Fiesta con mayúsculas
Tradiciones No hay familia sin cofrades sobre el Burbia
La Semana Santa de Villafranca es sin lugar a dudas la Fiesta que concentra a un mayor número de villafranquinos. Se trata de la Fiesta en mayúsculas. Villafranca tiene cuatro cofradías que se encargan de la misma: Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y del Silencio (Cofradía exclusivamente masculina), Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Caballeros de Santiago, Cofradía de Santa María Magdalena (Cofradía exclusivamente femenina) y la Orden Franciscana Seglar. No hay hogar en Villafranca que no cuente con al menos un cofrade entre sus paredes, aunque lo más habitual es que casi todos sean cofrades.

A lo largo de toda la Semana Santa, con procesiones desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección, se exhiben por las calles de Villafranca un total de 17 tallas. La antigüedad de algunas de ellas se remonta a los siglos XVI, XVII, XVIII…

La belleza de la Semana Santa de Villafranca se debe a la concurrencia de una serie de factores que no se dan en otras poblaciones del entorno. Por un lado, el marco incomparable de esta villa con sus BIC y el trazado de sus calles, ese escenario donde transcurren las procesiones. Además, la belleza de sus templos donde se celebran los actos litúrgicos junto con el valor de las imágenes que se portan, mayoritariamente, a hombros de los cofrades. Pero no podemos olvidarnos del factor humano. La implicación de todo un pueblo con sus tradiciones. Desde los niños hasta los más ancianos.Los niños tienen una amplia participación en todos los actos. Se trata de motivarlos para que participen y sientan esa Fiesta, junto con sus tradiciones, como algo tan suyo que garantice su compromiso de participación en un futuro. Es tan grande la devoción de los villafranquinos hacia sus imágenes que cada una de ellas poseen ornamentos y vestimentas de muchísima antigüedad, fruto de las donaciones de sus cofrades. Esta Semana Santa tiene una serie de tradiciones que se han trasmitido de generación en generación que nos singularizan.

Una de las cosas que más llama la atención es el hecho de que en Villafranca no se dejan las tallas solas en sus desfiles. En todo momento dos filas de personas en paralelo acompañan el recorrido de las mismas por las calles de la villa. Otra tradición es la de visitar los Monumentos el Jueves por la tarde y el Viernes Santo. Como tenemos tres conventos de monjas, el total de Monumentos es de cuatro, incluido el de la Parroquia en la Colegiata de Santa María. La representación de la Cena del Señor y el lavatorio de pies el Jueves Santo en la Colegiata concentran a un gran número de villafranquinos y de gentes venidas de otras localidades, y además, turistas que un día descubrieron nuestra Semana Santa con sus tradiciones vuelven fieles a visitarnos todos los años. Otra de las tradiciones que aglutina a muchas personas es el mismo Jueves Santo por la noche, en la procesión del traslado de la Virgen de los Dolores y la Verónica desde la iglesia de San Francisco hasta la Colegiata de Santa María; en el momento en que la Virgen de los Dolores entra en la Colegiata comienza a sonar el órgano en manos de Pedro Halffter durante el trayecto que realiza la Virgen y miembros de la Cofradía hasta colocar la imagen en el presbiterio.

Posteriormente el coro San Valentín entona el Stabat Mater. Todo ello con una iluminación muy tenue para vivir mejor ese momento. Pero sin lugar a dudas la procesión más destacada en cuanto a participación, grandiosidad y originalidad es la del Entierro el Viernes Santo a las 12 de la noche. Participan todas la Cofradías. La presencia de los niños, con túnica y portando los símbolos de la Pasión: el martillo, la cruz, el gallo, los dados, la lanza, la corona de espinas…es un ejemplo de participación absoluta de todo un pueblo.

En esta misma procesión es destacable por su singularidad la colocación de las imágenes siguiendo el orden riguroso de la Pasión.
La mañana del Viernes Santo Villafranca se despierta con el sonido del tambor y el clarín llamando a un pueblo a participar de los actos que se van a desarrollar. Es el sonido que sustituye a las campanas en un día donde no pueden sonar.

El Sábado Santo se celebran bautizos por la noche en la Vigilia Pascual, una vez bendecido el Fuego Nuevo y el Cirio Pascual. Se trata del encendido de una hoguera en el atrio de la Colegiata acompañada de cánticos y la posterior entrada en la iglesia a oscuras portando cada persona un cirio encendido de la hoguera para comenzar la Eucaristía. Unidas a estas tradiciones religiosas se encuentran otras relacionadas con la gastronomía.

Como en toda la zona es típico la degustación de limonada por todos los bares y cafeterías de la villa. El chocolate con churros durante la mañana del Viernes Santo. Las empanadas de bacalao y pulpo guardando la vigilia…
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