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En remoto

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OPINIóN IR

20/07/2020 A A
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En remoto
La pandemia ha puesto en circulación expresiones nuevas para situaciones nunca antes habituales en nuestras vidas, y que el Coronavirus ha logrado introducir en nuestro lenguaje habitual. Trabajar ‘en remoto’ quiere decir no acudir a la oficina, sino despachar el trabajo desde casa por medio del ordenador. ¿Trabajas en presencia, o en remoto? Que no tiene nada que ver con: ¿Estudias, o trabajas? Aunque, tal vez.

La nueva situación requerirá volver la vista a cuestiones olvidadas como el ‘compromiso moral’ que será necesario para, tan lejos de la empresa y sus mandos, continuar sirviéndola desde casa, lejos del control directo de los tantas veces odiosos directivos y jefes de personal. Un compromiso que deberá sustentarse en algo más que el salario y que ha de saber convivir con la nueva libertad. «La libertad se seca si le falta el compromiso», escribe nuestro leonés Óscar M. Prieto en su magnífico ‘Berlín Vintage’.

En remoto escribió sus ‘Bucólicas’ Virgilio, para enviárselas a su amigo Mecenas, quien las haría llegar a manos de Augusto, el cual tal vez accediera a suprimir el decreto de expropiación de las heredades de la familia, en Cremona y en Mantua, destinadas a indemnizar a los legionarios que se iban a licenciar. Virgilio se desplazó desde Nápoles, donde vivía, hasta su Mantua natal, y, por sugerencia de Polibio, dedicó tres años de su vida a redactar los más de 800 versos en ‘deductum carmen’ estilo sencillo, ensalzando la tranquilidad de la vida campestre, con el fin de conmover la voluntad del joven e inteligente y sensible emperador.

En remoto escribimos siempre los poetas, dirigiendo nuestros lamentos hacia los corazones de los lejanos y escasos lectores, en demanda de un poco de compasión. Vuelve el mundo a la poesía, como se ve. Vuelve todo a Virgilio y a poner en valor de nuevo el compromiso moral. Dice el citado, insigne leonés, Óscar M. Prieto, de Benavides de Órbigo, a propósito del pintor Caravaggio, que se único objetivo era: «Llegar a ser todo lo que podía ser. Sin renunciar a un ápice de sus convicciones. Sin dejarse moldear por los premios…»

Así nosotros, los leoneses desperdigados por ahí. Pero hay situaciones, trabajos, empresas, que difíciles de desarrollar ‘en remoto’ como tender la mano amiga a un vecino, o devolver un beso de amor. «Veniamt quocumque vocaris» (Iré donde me llames), pone Virgilio en boca de Menalcas. Porque se da el caso, hasta hoy inaudito, de que este verano algunos leoneses del exilio vamos a tener que pasar las vacaciones veraniegas en remoto. A no ser que la patria nos reclame y, como Menalcas, no podamos desobedecer.
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