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En la región de la minería

CULTURASIR

El Pico Polvoredo acompaña al caminante en la primera parte de la ruta. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen El Pico Polvoredo acompaña al caminante en la primera parte de la ruta. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 04/01/2019 A A
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En la región de la minería
La ruta de la semana La Cordillera Central fue un lugar lleno de explotaciones mineras que se están acabando
Durante muchos años la extracción del carbón fue el motor más importante en la economía de una gran parte de los valles de la Cordillera Cantábrica, especialmente en las cuencas del Torío y Bernesga. La historia de estas minas llevaría tomos enteros  debido a todo lo que allí se vivió y se sacó, cómo cambió gentes, pueblos y paisajes, cómo los está dejando tras su desaparición y lo que aún queda por hacer. Pero de lo que se va a hablar aquí es de una ruta que pasa por los restos de la minería en estos valles.

Desarrollo de la ruta

Da comienzo la ruta en la localidad de Villalfeide, en su plaza, desde donde se continúa carretera hacia delante siguiendo hacia Correcillas. Tras salir de la zona de casas la carretera sube ligeramente y hace un brusco giro a la izquierda. En la misma curva sale un camino hacia la derecha que pasa al lado de una nave y sigue hacia el río que lo cruza para comenzar a subir por el camino del Abesedo, entre robles y escobas. La primera parte de la ascensión, poco menos de un Km. es un poco más empinada que lo que continúa y se va pasando por algunas vallinas que bajan de la loma que asciende hacia el Cueto Salón y en alguna de ellas se producen pequeñas cascadas debido al fuerte desnivel existente. El camino del Abesedo es largo, pero muy entretenido y en la parte más alta se dan las hayas que producen un hermoso color en los otoños y primaveras.

Poco antes de llegar a la collada se pueden contemplar los restos de las explotaciones mineras, pues los escombros se han añadido a la montaña y lo que fue otro gran hayedo ha desaparecido y solamente han plantado unos chopos que aún resisten los embites de los elementos y a los que el caminante se puede acercar para contemplar lo que fue el terreno minero, antes de pasar por la collada donde se ve a izquierda y derecha el gran desmonte provocado. Desde la collada se podría subir al Cueto Salón y descender por el mismo camino de la ruta desde Matallana que ha salido en estas mismas páginas, pero no es aconsejable, debido a que la maleza se ha apoderado del terreno y resulta difícil caminar entre los matorrales.

Lo mejor es descender por el buen camino existente que baja hacia el Valle de la Arbea, que se desciende encontrando numerosos restos del pasado minero: casetas, tomas de agua, bases de piletas arrancadas, muros… y casi al final, poco antes de que el valle se abra, se ve una gran construcción de cemento con techo verde que debió ser cargadero. Unos metros más adelante se encuentran las construcciones y estructuras del procesado del carbón de lo que fue la mina Valenciana, y en el cruce de caminos existente pasada la primera edificación, se toma una pista a la derecha que sube, divisando lo que queda de aquello que debió ser esa gran explotación, ahora sin nada, tal vez dedicada al ganado. La pista sigue durante algo menos de dos kilómetros y al llegar al arroyo de la Carmonda, que se cruza por un puente metálico, se sigue arroyo abajo, pasando el primer cruce hasta un segundo cruce en el que se gira hacia la derecha para subir la vega de Valdesalinas, hasta un colladín, y luego descender entre praderas, cruzando el arroyo y continuar descendiendo hasta llegar a unas construcciones por el camino que lleva directamente a la Vía Bardaya. Al llegar a la Via Bardaya se sigue hacia la derecha, encontrando después más construcciones mineras, así como bocaminas y raíles del transporte de los materiales. Por el camino se llega a un cruce donde hay una señal que prohibe el paso a vehículos y que hay que seguir recto por allí, pasando después entre las casas de Matallana pueblo, para continuar paralelos a la carretera, pasando después por la ermita con el cementerio, el puente de madera, y poco después alcanzar la localidad de Villalfeide donde finaliza la ruta.
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