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En dos, sin vergüenzas

En dos, sin vergüenzas

OPINIóN IR

23/05/2021 A A
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En dos, sin vergüenzas
Resti ya supera los cien, un siglo de pelea, y desde que ganó las primeras perras como pastor de vecera hasta los últimos sueldos y el susidio posterior como minero de chamizos primero y gentes de dudosa reputación después «siempre trabajé con la Caja de Ahorros» mientras me pide que le diga qué pone exactamente esa carta que le han mandado los de la Caja de Ahorros, para él seguía siendo la caja.

- Que han cerrado.

- ¿Está malo Eugenio?

- No, que han cerrado.

- ¿Para siempre?

- Hombre, tú que tienes mucha vida por delante igual vuelves a verla abierta, yo creo que no; consciente de que Resti las ironías las pilla al vuelo; incluso él practica un juego que dice que le debe «al que inventó la velocidad» y es que cuando le preguntas cuántos años tiene responde desde antes de tener cien: «A ver si veinte».

Ante tu extrañeza te lo explica: «Veinte son los que calculo que podré vivir, por lo bien que me encuentro, porque los cien que viví ya no los tengo. Esos ya se han ido para siempre».

Como los de la Caja de Ahorros, para los que tiene un preciso comentario al saber que se han ido como el siglo que él ha vivido: «¿Se puede ser más sin vergüenza, les dejan estar robando con anuncios en la calle y nos dejan tirados como perros».

Pongo sin vergüenzas separado porque así lo pronuncia el viejo minero; y lo de ladrones no se le quita de la cabeza desde que por pagar un recibo de sesenta euros le cobraron tres más.

Y se queda mirando para la puerta cerrada con la carta en la mano. Recuerda a tantos que allí trabajaron y le llamaban cuando le llegaba un recibo, para recordarle la declaración, para un pago que no estaba claro, para preguntarle qué tal le iba que si seguía así iba a llegar a los cien, para felicitarle cuando llegó...

- ¿No tienes banca digital? Insisto en la ironía aunque sé que no está para muchas bromas. La mirada responde.

- Pero tarjeta sí tendrás.

La mirada responde. Y la que le echa a la puerta también. Se entiende claramente: «Sin vergüenzas».
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