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El vermut, esa pócima mágica

El vermut, esa pócima mágica

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El precursor en León fue un farmacéutico, Antonio Guerra. Ampliar imagen El precursor en León fue un farmacéutico, Antonio Guerra.
Toño Morala | 28/10/2019 A A
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El vermut, esa pócima mágica
Sociedad Esta bebida llegada de Italia revolucionó los gustos de los españoles a principios del siglo XX, también de los leoneses con bodegas Guerra
Cómo me gustan estas curiosidades, ese devenir del paso del tiempo, y que van quedando en el olvido muchas cosinas que se consumen a barullo, y en todo el mundo, pero la pequeña historia, el arranque del día aquel en que un gran maestro se le ocurrió mezclar vino, con un buen montón de hierbas, y a ver qué pasaba, y pasó, vaya que si pasó… e inventó el vermut, una de las bebidas más consumidas por el personal, y que en su momento andaba la cosa entre la botica y la taberna, al final se quedó en la taberna, y ahí sigue con una espectacular subida de su consumo. Claro, cuando se ve un invento, o se prueba un buen plato, un buen vino… a casi nadie se nos ocurre el pensar el cómo y quién inventó el tinglado; ya sé que para muchos no tiene ninguna importancia, lo principal es degustar y disfrutar de estos inventos, y punto; pero para los curiosos, los que pensamos que lo de antes tiene que tener su hueco en la vida, y que aunque la historia está siempre en movimiento, creo que es bueno saber de qué mimbres estamos hechos y quiénes pusieron la inteligencia natural, más la adquirida por el estudio y la observación, en aumentar la calidad de la vida en todos los órdenes de la humanidad; en unos lados más que en otros, pero eso es otra historia. Y volvemos al vermut; leyendas o verdades para contar hay para hacer una tesis de las buenas; luego contamos alguna.

Hipócrates puso a macerar flores de ajenjo y hojas de díctamo en vino y dio con ‘un vermut’ Cuentan algunos entendidos, que fueron las civilizaciones egipcias y chinas las que elaboraban antes el vino con ajenjo con fines medicinales, pero se le atribuye a la figura del médico y filósofo Hipócrates de Cos, que no hacía otra cosa que buscar un tónico medicinal de hierbas. El antiguo griego puso a macerar flores de ajenjo y hojas de díctamo en vino y, sin comerlo pero sí bebiéndolo, dio con un pariente muy cercano al vermut de nuestros días. Por esta historia, en la Edad Media, las preparaciones similares recibían el nombre de ‘vino hipocrático’, entre otros. Pero este supuesto origen, que más bien puede ser una simple leyenda, encuentra competencia porque otras teorías lo remontan también al Antiguo Egipto y al Imperio Romano. Se dice que existe una referencia a una suerte de vermut en un canto de ‘La Odisea’, cuando la reina Helena ofrece a su marido Menelao una preparación a base de hierbas egipcias. De igual modo, la vetusta costumbre de macerar hierbas en vino la tuvieron los antiguos romanos y otras culturas pasadas, llegando la tradición hasta la Edad Media y a diversas comunidades monásticas europeas. –Ay, los monjes, los sabios botánicos, los que dejaron un legado impagable en la custodia de muchas fórmulas magistrales y otras cosinas siempre muy interesantes-. Fuera como fuera, la cosa es que llegó a Italia, donde en 1838, los hermanos Luigi y Giuseppe Cora, fueron los primeros en elaborar de forma industrial y comercializar el vermut en Italia. Y como casi siempre, el avispado de turno, dijo, si aquí va, en el resto de países, tiene que ir… y ahí comenzó una deriva de exportaciones y de negocios y patentes de marcas comerciales; Martini y Rossi, junto con Teófilo Sola, un tercer socio que se unió al proyecto tras constituirse como la ‘Distilleria National di Spirito di Vino’ en Turín, tenían claro que diferenciarían su producto del resto. Romperían reglas y costumbres, convenciones preestablecidas, para destacar y lograr ser mejores. El sabor italiano iba a ser distinto… siendo, Barcelona, la primera ciudad española que pudo disfrutar de la bebida que revolucionaría las costumbres de la sociedad barcelonesa. Tal fue la repercusión del nuevo elixir en la capital catalana, que en 1902 abrió sus puertas en la esquina del paseo de Gracia con Gran Vía, el legendario Café Torino, conocido como el palacio del vermut, -también se le llama, sin más, vermú-.

En 1902 abrió en Barcelona el legendario Café Torino, llamado ‘el palacio del vermut’ Pero también hay otros en Reus que dicen ser los primeros; allá ellos… lo que más fastidia, es que solo las clases más pudientes tuvieran acceso al vermut, dejando al pueblo llano y obrero, sin probar esta pócima hasta muy llegada la modernidad y aperturismo económico, cultural y social. Imagino que también lo venderían en tiendas, e incluso a granel, sacado de la barrica a las botellas que llevaban el personal. Y de ahí, ya pasó a las grandes capitales y provincias a partir de los años 30, e incluso se abrieron bodegas donde empezaron a hacer vermut, cada cual con su fórmula secreta, e imagino de la disponibilidad de hierbas, raíces y flores; y aquí en nuestra querida provincia, fue precursor un farmacéutico, Antonio Guerra; Bodegas Guerra, ubicadas en El Bierzo, en Cacabelos, quien incorporó a principio de siglo XX a su catálogo de bebidas el Vermut Guerra, cuya fórmula y modo de elaboración comenzó de nuevo en 2014 con la fórmula originaria. «El proceso que utilizamos hoy en día se mantiene prácticamente sin cambios desde principios del siglo XX. Vermut Guerra se hace exclusivamente con vino elaborado a partir de nuestras variedades autóctonas y la adicción de los ingredientes se efectúa por macerado de plantas y hierbas. Unas en soluciones hidroalcohólicas y otras por destilación», afirma la bodega.

El precursor en León fue un farmacéutico, Antonio Guerra, a principios del siglo XX ya tenía Vermut Guerra Cuentan algunos maestros artesanos, entre otras cosas, que por regla general, «el vermut está compuesto por más de 40 extractos de hierbas, raíces, flores, especias y frutas, que por los procedimientos mencionados son incorporadas a sus mejores vinos base. La composición más común incluye clavo de Madagascar, pensamientos, frambuesa, díctamo de Creta, ajenjo, limón, raíz de lirio, árbol cascarillo, canela de Ceilán… El vino permanece en barricas entre 8 y 18 meses, madurando hasta alcanzar el bouquet que le caracteriza antes de ser embotellado. El vermut es una bebida alcohólica, eso nunca lo podemos olvidar, para no ofrecérsela a niños y consumirla con moderación. Contiene el 5 % de la cantidad diaria recomendada de calorías, unas 145. No contiene grasa, algo a tener muy en cuenta sabiendo que además nos aporta nutrientes y vitaminas. Es obvio que, según la preparación del vermut, pueden variar su composición, propiedades y características nutricionales». Y pasamos a los “beneficios” de tomar el vermut con el aperitivo, o solo… y según algunos expertos; cuidado aquí que la cosa se pone algo acelerada. Bueno, pues entre otras cosas es muy bueno como digestivo; es bueno para perder peso - activa los genes que impiden la formación de nuevas células ricas en lípidos y ayuda a movilizar las existentes-. Contiene propiedades antioxidantes que ayudan a evitar la oxidación de las células, lo que previene los radicales libres. Esto significa que ayuda a evitar que las células envejezcan, - a ver si ahora, para no envejecer, tira el personal de vermut, y la preparamos.- Al saborearlo, el cerebro libera endorfinas en dos zonas del cerebro, lo que provoca un aumento en la sensación de placer. Sintiéndonos más positivos, contentos y perceptivos. Para las personas que sufran depresiones o cambios de humor, será una excelente elección. Otra de las cualidades… Contiene hierbas aromáticas con múltiples beneficios para la salud. Una de las principales hierbas es el ajenjo que se utiliza en la medicina natural para corregir los problemas digestivos, mejorar el apetito sexual y aliviar el dolor. Hay mejoría en todo, incluso, es un gran aliado del corazón al aumentar los niveles de colesterol bueno en la sangre y prevenir las complicaciones cardiovasculares y coronarias. Siempre tomado con moderación, por supuesto. Y decirles que en nuestra querida provincia, hay unos ocho o diez fabricantes de vermut, para todos los gustos y sabores, y realizados con la maestría de los artesanos… algunos son verdaderos chamanes, todos los ingredientes que utilizan, en su día, era medicina, y ahora, por lo que se ve, también… y no se olviden de la aceituna.
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