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El tesoro olvidado

EL BIERZOIR

Foto de Ramón Cela de Villafranca. Ampliar imagen Foto de Ramón Cela de Villafranca.
Ramón Cela | 13/08/2017 A A
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El tesoro olvidado
Rincones olvidados Corullón y Villafranca forman un tandem único arquitectónico y cultural al que los políticos no han mirado de frente y que sería clave para abrir una veta de riqueza en la comarca
Lo que es Villafranca del Bierzo, no sorprende a nadie porque de todos es conocida pese a la poca atención que recibe por parte de aquellos organismos que tendrían que estar permanentemente haciendo valer el presente y el futuro que esta población, para la riqueza general del Bierzo y de la provincia.

Villafranca, se encuentra a solo un kilómetro y medio en línea recta, con Corullón, población que es muy conocida dentro y fuera de la comarca berciana, por sus frutos y sus vinos, algo que parece escaparse de la atención de nuestros políticos, pero no de otras gentes emprendedoras que conocen el enorme potencial que tienen estos dos Ayuntamientos y que pasan desapercibidos para esos políticos en unos tiempos donde lo único que se hace es entonar lamentaciones que no conducen a nada ni a ninguna parte, o a echarse culpas unos a otros, algo así como sucede con la minería, pero que entre todos la mataron y nadie quiere hacerse cargo de las culpas que nunca serán de aquellos que nada tuvieron que ver con esta situación y ahora son los que pagan los vidrios rotos.

No es hora de lamentarse y sí de buscar soluciones que redunden en favor de la sociedad y estas existen, pero es preciso limpiar las gafas y ver, no mirar, que parece lo mismo, pero que no lo es; razón ésta por la cual, hoy voy a exponer una idea, de las muchas que hacen falta para que nuestra comarca, comience a tomar vuelo y regrese al lugar que legítimamente le corresponde.

Corullón, como hemos dicho anteriormente, es tierra del mejor vino y los mejores frutos, pero también, de una historia que nuestros políticos, no han acertado a ver. Sus tres iglesias románicas y un castillo habitado, hacen que con Villafranca, podamos ofrecer al mundo, algo tan impresionante como seis iglesias románicas ( Seis) y dos castillos habitados además de otras iglesias y conventos que en otro lugar del globo terráqueo, sería la admiración de propios y extraños.

Admiración, que cualquier mente inteligente, convertiría , con esta enorme riqueza arquitectónica en maravillosa fuente de ingresos para la comarca.

Cualquier mente inteligente convertiría esta enorme riqueza arquitectónica en fuente de ingresos para la comarcaEsto sería lo normal y precisamente ahora que andamos tan mal de dinero , esto, no necesita ninguna inversión, todo está hecho y lo único que es preciso hacer es abrir las puertas a la imaginación propagandística y explotar las riquezas que tenemos.

Es decir: si contamos con estas fábricas ya construidas y listas para comenzar su funcionamiento, lo que hace falta ahora , es darlas a conocer y abrirlas al conocimiento exterior, porque puedo afirmar que no hay un lugar en el mundo que en un radio de poco más de un kilómetro en línea recta pueda ofrecer seis iglesias románicas y dos castillos.

Las monumentales iglesias de La Colegiata, San Francisco y San Nicolás, o la calle del Agua con sus palacios y casas blasonadas, con más de cuarenta escudos de la nobleza española, o la Puerta del Perdón, donde se puede ganar el Jubileo como en Compostela, siempre que sea por enfermedad o accidente.

Ya no vamos a recordar a nadie que Villafranca es Conjunto Histórico Artístico Nacional en todo su recinto.

Ni vamos a insistir una vez más que en esta población se puede admirar, el mayor y más longevo ciprés del mundo, ni que de los dos ríos que aquí se unen uno de ellos está declarado como uno de los cinco mejores de España, ni tampoco del mayor castaño y mucho menos del descubrimiento interesantísimo que nos puede ofrecer la Comarca de la Somoza, donde Los Cáscaros y La Leitosa, que claman por un reconocimiento general.
Tampoco vamos a mencionar la Peña del Seo, donde el wolframio es una riqueza presta a explotarse, o las minas de hierro de Soutelo que esperan un poco de atención.

Sería ridículo pensar que esta iniciativa sólo puede interesar a Corullón y Villafranca, porque aquellos que vinieran al Bierzo, en algún lugar de la comarca tienen que comer y dormir, mientras que la inversión en este caso, repito que es mínima, pese que a los políticos que están acostumbrados a dar o recibir subvenciones, les parecerá que nada se puede hacer con la imaginación y el trabajo si no se funde el dinero que no hay.

Como final, es increíble que un organismo como el Consejo Comarcal al que se le supone que debe velar por los intereses comarcales, no haya exigido a Fomento, que los letreros de la A-6, no tengan señalizado a Corullón como lugar monumental y que ya dentro del casco interno de Villafranca, los alrededores del Parador de Turismo y la Cruz Roja sean unos zarzales donde las culebras se multiplican cada año, algo así como los cables de los servicios de telefonía o electricidad, que compiten en hacer las mayores chapuzas en las fachadas villafranquinas.

Las corporaciones municipales, poco pueden hacer, si no son respaldadas o en muchos casos empujadas por algún organismo que dice ser garante del desarrollo comarcal.
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