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El techo de Europa

El techo de Europa

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El grupo expedicionario. | ISIDORO RODRÍGUEZ CUBILLAS Ampliar imagen El grupo expedicionario. | ISIDORO RODRÍGUEZ CUBILLAS
Isidoro Rodríguez Cubillas | 23/07/2019 A A
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El techo de Europa
Montañismo El Elbrus se encuentra en los valles de Baskan y Terskol de las provincias de Kabardia y Balkaria, dentro de la Federación Rusa, y tiene dos cumbres casi gemelas: la occidental de 5.642 m y la oriental de 5.621 m
Hasta mediados del siglo pasado, en algunos sectores interesados, se tenía la opinión de que la montaña de mayor elevación del continente europeo era el Mont Blanc, de 4.810 m, en los Alpes franceses, pero poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial los geógrafos pusieron las cosas en su sitio adjudicando al Elbrus, de 5.642 m, este reconocimiento.

El Elbrus es una montaña de origen volcánico, solitaria, que se ubica en la parte superior occidental del Cáucaso, una gran cordillera que se extiende de forma ligeramente oblicua entre el mar Negro y el mar Caspio, a lo largo de más de un millar de kilómetros delimitando de forma natural la parte suroriental del continente europeo con Asia. En el Cáucaso hay otras cumbres que sobrepasan los cinco mil metros de altitud, entre las que se puede destacar el Dykh Tau (5.203 m), el Chkhara (5.068 m) o Kazbek (5.047 m), pero hay infinidad de montañas por encima de los cuatro mil como el Ushba (4.710 m), apodado el Cervino del Cáucaso, por su notable esbelted.

Los valles que forma esta monumental cordillera con sus cuencas pronunciadas que nos recuerdan a los valles alpinos, con sus ríos torrenciales, estando cubiertas las laderas de sus partes inferiores por frondosos bosques de coníferas, que se van transformando en inclinadas praderas a medida que va ascendiendo, para dar paso a la roca y los glaciares que se elevan hacia el cielo.

El Elbrus se encuentra en los valles de Baskan y Terskol de las provincias de Kabardia y Balkaria, dentro de la Federación Rusa, y tiene dos cumbres casi gemelas: la occidental de 5.642 m y la oriental de 5.621 m.

El punto de mayor elevación del Elbrus fue ascendido por primera vez por una expedición británica al frente de la que iba F. Crauford Grove. La cumbre oriental, 21 metros más baja, ya había sido ascendida por Khillar Khachirov 45 años antes.

El afán coleccionista de muchos montañeros se ha hecho patente en los últimos años y todas las temporadas hay un abultado número de candidatos a rellenar su currículo con la colección de las llamadas 7 cumbres, que agrupan las montañas más altas de cada continente (con la salvedad del desdoble de América del Norte y del Sur y el añadido de la Antártida): el Denali (6.190 m) (América del Norte), Aconcagua (6.962 m) (América del Sur), Kilimanjaro (5.895 m) (África), Everest 8.850 m (Asia), Vinson (4.897 m) (Antártida), Pirámide de Carstenz (4.884 m) (Oceanía) y Elbrus (5.642 m) (Europa).

Por ello, al llegar la temporada estival, cuando las temperaturas son más benignas, hay un abultado número de montañeros que tratan de ascender el Elbrus.

La ascensión

El ascenso al Elbrus se puede considerar sencillo técnicamente, pues sus pendientes, siempre nevadas, son moderadas, y sólo el hielo que se forma en algunas ocasiones debido a las bajas temperaturas y a los fuertes vientos pueden complicar la ascensión.

Normalmente se suelen hacer unas jornadas previas de aclimatación, tanto en la parte inferior de valle ascendiendo por las laderas del Cheget Peak (cuya cima no se puede alcanzar debido a su ubicación fronteriza con Georgia) y el Pico Terksol, llegando así a la cota de los 3.000 m.

El teleférico de la estación de esquí de Garabashi permite posteriormente alcanzar cómodamente los 3.870 m, donde empiezan a aparecer los refugios, la mayor parte situados unos cincuenta metros más arriba, que son grandes cajas metálicas que están aisladas por dentro y compartimentadas en pequeñas habitaciones par cuatro personas cada una. Una de las cajas sirve de cocina-comedor y unos servicios higiénicos (poco higiénicos) completan el conjunto.

Los dos primeros días conviene subir al menos hasta las Pastuckhova Rocks, llegando, a ser posible hasta los 5.000 m, para aclimatar nuestro organismo a la altitud.
El día del ascenso hay que salir muy temprano, alrededor de la 1 de la mañana, perfectamente equipado contra las bajas temperaturas, que se hacen notar, y con los crampones puestos.

Las pendientes que van llevando hacia la gran travesía son moderadas, y lentamente se va subiendo hasta superar las Pastuckhova Rocks, las últimas rocas que encontramos y que se superan fácilmente por la izquierda, para superar una rampa que nos conducirá a los 5.100 m. Hasta este punto pueden llegar las máquinas pisapistas, así como las motos de nieve, aunque nosotros pesamos que no se debe de abusar de los medios mecánicos y hay que se honesto con nuestros planteamientos de ascensión.

Una larga travesía ascendente a nuestra izquierda, por debajo de la cumbre oriental del Elbrus, nos lleva al amplio collado entre as dos cimas.

Desde aquí, siempre a la izquierda, se acometen las pendientes, más inclinadas, en las que hay algunas cuerdas fijas para facilitar el ascenso, que dan acceso a la zona somital por la que solo hay que caminar tranquilamente hasta el punto culminante (5.642 m).

La vista desde la cima es impresionante sobre el grandioso Cáucaso en el que emergen montañas de las que la mayoría no sabemos su nombre, muy por encima de los valles.

El descenso se lleva a cabo por el mismo itinerario de subida.
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