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El otro carnaval

El otro carnaval

OPINIóN IR

24/02/2020 A A
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El otro carnaval
Estos días, como todos los años, le cuento en estas páginas las bondades y atractivos de una fiesta que se celebra en La Bañeza pero se conoce en toda España; de hecho está considerada una Fiesta de Interés Turístico Nacional y desde que le llegó la vitola el número de gente que se interesa por ella va en aumento.

Y junto a los párrafos de reportajes y titulares preciosos donde le contamos lo bonito del evento también le enseñamos fotos de lo bien que saben los bañezanos hacer el carnaval. Con más o menos páginas, más o menos imágenes, mejor o peor hechas, pero al fin y al cabo nuestra competencia hace lo mismo que nosotros y todos los años me doy cuenta de que todos pecamos de lo mismo.

Tal vez porque lo que no acostumbramos a contarle ni a enseñarle en imágenes ninguno, ni nosotros ni los demás, es cómo queda todos los días de la estancia de Don Carnal una ciudad que se ve asediada por masas de gente –mucha de fuera– que lo único que busca es un sitio donde hacer botellón. Un lugar donde agarrar la borrachera de la semana, hacerse unas fotos y subirlas a las historias de las redes sociales. Y por supuesto dejar toda la mierda posible. Toneladas.

Claro que tenemos carnavaleros genuinos que luchan por mantener la esencia de la fiesta, niños que salen con toda la ilusión del mundo y son el futuro o familias o grupos de amigos que intentan disfrutar de estos días ajenos a las tajadas y los espectáculos feos que protagonizan unos pocos –lo peor es que cada vez parecen más– y que manchan la imagen de un evento que debería ser otra cosa. Ellos, los auténticos, son los que merecen la pena de semejante sainete.

Quizás tengamos parte de la culpa los que silenciamos la que es la otra cara del carnaval, la mala, evitando difundir fotografías de carnavaleros con vasos de cubatas de litro o garrafas llenas de mezclas de dudosa procedencia; pero los que organizan paquetes turísticos que incluyen viaje en autobús y alcohol desde otros puntos de León o de otras provincias tampoco están libres de pecado. Y de los que deberían atajar todo esto pero mandan colocar más contenedores de vidrio para que la gente deposite los restos del botellón... en fin, juzgue usted.
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