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El ojo que todo lo mira

CULTURASIR

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Mercedes G. Rojo | 12/02/2019 A A
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El ojo que todo lo mira
Arte El mundo de Laura G. Bécares está lleno de miradas que nos llegan a través de un único ojo que nos observa tan pronto inquisitiva como de forma tierna y sensible
"Mi gran pasión; la ilustración y el trabajo con niños y niñas a través de talleres de arte, investigando en las posibilidades creativas propias de los más peques, sin ataduras ni 'cuadrículas' que puedan encorsetar su imaginación". (Laura G. Bécares. Ilustradora).

Así es como define Laura G. Bécares el trabajo en el que está metida de lleno desde 2013, cuando decide dedicarse, profesionalmente, tanto al mundo de la ilustración editorial infantil y juvenil como a la educación no reglada, faceta esta segunda que desarrolla tanto a través de talleres de arte –investigando en las posibilidades creativas propias de los más peques– como a través de propuestas de mediación artística para proyectos de intervención socioeducativa con diferentes colectivos en riesgo de exclusión social. Y es que Laura G. Bécares, además de licenciada en Bellas Artes por la UPV/EHU, es diplomada en Arte Terapia, y sigue en continua formación en ambos campos.

Nos encontramos por casualidad, a través de una amiga común que me la propuso en Astorga con motivo de la ilustración de la recopilación poética 'Voces de mujer'. Era 2012, y desde entonces volveríamos a coincidir en varios proyectos conjuntos, el más reciente, 'Del arte a la palabra', para el colectivo creAcción Mental. Tanto los proyectos comunes como todos aquellos en los que ha estado implicada desde la finalización de su carrera (numerosas exposiciones, talleres, ilustración de libros diferentes –ya un número importante-) me han permitido seguir la trayectoria de quien hoy es uno de nuestros más claros activos en el mundo de la ilustración artística, una trayectoria sometida a una continua evolución que la lleva a investigar con todo tipo de materiales y técnicas, pero que no por ello ha impedido el desarrollo de un estilo propio en el que –dentro de esa variedad que acompaña su obra– aparecen una serie de elementos característicos que se repiten y que conforman su personalidad haciéndola claramente reconocible.

El mundo artístico de Laura G. Bécares es un mundo lleno de miradas que nos llegan a través de un único que ojo que observa, nos observa, tan pronto inquisitiva o reprobadoramente como de forma tierna y sensible; ojos que conforman rostros, peces, aves, todo tipo de animales que la ilustradora mezcla, muchas veces, con hojas (ojo también) para mostrarnos una doble mirada entre lo animal y lo vegetal. Un solo ojo, extremadamente abierto, como en un permanente guiño a la vida o en un inquebrantable estado de inquieta curiosidad de quien mira de reojo, para no perderse nada pero con cuidado de no ser descubierto; con la misma, a la par, inocencia y malicia con la que de niños observábamos tras los visillos, tratando de descubrir ese otro mundo que por edad se nos prohibía. Ojos muchas veces enmarcados en rostros femeninos tal vez inspirados en la redondez de la luna llena a la que la obra de Laura parece rendir oculto homenaje.

Y junto a los ojos, el corazón; ese latido que ayuda a crecer, que riega vida, sentimientos, sensaciones, entrelazado con ese otro corazón vegetal que son los árboles, que –como el primero– se extiende por sus composiciones intentando conectar lo natural y lo humano a través de un estilo propio donde se hace muy presente el uso de colores puros, intensos, vitales: rojo, azul, verde, amarillo… Y donde tienen cabida todas las técnicas, todos los soportes, en un proceso creativo siempre en crecimiento. Un sugerente mundo en el que humanidad y naturaleza se mezclan diluyendo los límites entre ambos, como se diluyen las fronteras entre lo real y lo fantástico, entre lo que es y lo que imaginamos.

Laura G. Bécares cree en el arte como forma de crecer y de evolucionar, algo que llega cuando desde la infancia se nos permite usar la imaginación propia, la creatividad personal y la autonomía del niño; un proceso a través del juego en el que (siguiendo la idea de Arno Stern) todo profesor debe convertirse más bien en un facilitador que ayude con los medios y la propuesta de actividades –más que con su intervención en el proceso– al enriquecimiento de las obras de los peques.

Fruto de su doble inquietud, junto a otros compañeros del sector, en marzo de 2015 promueve Pila (Profesionales de la Ilustración de León Asociados), una asociación que «nace bajo la puesta en común de las inquietudes, experiencia profesional y aspiraciones de un pequeño y heterogéneo grupo de ilustradores de la ciudad de León», y que reivindica, aglutina y representa el trabajo de un gran número de profesionales de toda la provincia, en cómic, ilustración, diseño gráfico y docencia ligada a dichas disciplinas. Desde ahí y desde su propio proyecto '#la luna de papel', Laura G. Bécares nos ofrece día a día su trabajo creativo. Imprescindible descubrirla.
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