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El lamento ahogado de las piedras

El lamento ahogado de las piedras

EL BIERZO IR

Imagen de archivo del contexto del yacimiento de Salas de La Ribera, que ha sufrido daños irreparables por las obras de la carretera N-536. | ICAL Ampliar imagen Imagen de archivo del contexto del yacimiento de Salas de La Ribera, que ha sufrido daños irreparables por las obras de la carretera N-536. | ICAL
Diana Martínez | 05/03/2017 A A
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El lamento ahogado de las piedras
Patrimonio Esta primavera se cumplen diez años desde que se pidió el sello BIC para los graptolitos de Salas / La desprotección ha causado daños por obras y ahora el caso está en los tribunales
Hace ahora diez años, en 2007, se inició el expediente con el que se pedía a la Junta de Castilla y León la Declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de Sitio Histórico, del yacimiento geológico de graptolitos de Salas de La Ribera, en el municipio berciano de Puente de Domingo Flórez.

El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Juan Carlos Gutiérrez Marco, trabajó duro durante meses para elaborar una memoria de dos gruesos tomos plasmando la importancia de este yacimiento, que tras las investigaciones realizadas, dejó de manifiesto que tenía una particularidad única en el mundo. Los graptolitos, fósiles de animales marinos del periodo Silúrico del Paleozoico, había fosilizado muy bien en esa zona formando «agregados radiales» en las pizarras de la especie colonograptus deubeli. Esto es, según explica Juan Carlos Gutiérrez, «que las colonias animales crecían unidas unas a otras en forma de radios para bajar a superficies más profundas del mar en busca de alimento».

Así quedaron sepultados en los suelos marinos y plasmados en lo que ahora son las rocas que conforman el yacimiento de Salas.

El descubrimiento fue muy importante a nivel científico, porque «hay muchos yacimientos de graptolitos por el mundo, pero éste es único por la abundancia de restos de estos agregados radiales que permitieron demostrar su origen biológico y que no se formaron por casualidad, cuando ya imperaba una interpretación inorgánica debido a su extrema rareza en el resto del mundo», explica el geólogo. Marcas de los seres vivos que 400 millones de años atrás poblaban esta zona recubierta entonces por un profundo mar.

Aquella investigación, en la que llevaban trabajando varios años Gutiérrez Marco y el geólogo canadiense Alfred Lenz, seguía los pasos dados por renombrados científicos en etapas anteriores, como Casiano de Prado, o Monreal en el siglo XIX y ya en el XX, Primitivo Hernández Sampelayo, el alemán Riemer o el francés Rabu, que ya observaron cuestiones de interés en esa zona y dataron el yacimiento.

Pero, tras años de investigación, en el año 2007, se publicaron los resultados del trabajo de Gutiérrez Marco en la revista científica internacional ‘Paleobiology’ y se iniciaron los pasos para pedir oficialmente que el yacimiento se cobijara bajo alguna figura de protección vinculada al patrimonio y de esa manera «establecer estrategias de gestión, ofrecer la posibilidad de intercambiar científicamente fósiles a museos del mundo, involucrar a los estudiantes de Puente en actividades, en fin teníamos grandes planes para ese yacimiento», recuerda el investigador.

Sin embargo, el primer jarro de agua fría a nivel científico llegó a los pocos meses. La Junta de Castilla y León desestimaba la declaración BIC al yacimiento de graptolitos de Salas de la Ribera, por entender que, al tratarse de un enclave de interés paleontológico, se encontraba fuera de sus competencias de gestión.

Su área de protección del patrimonio histórico, quedaba limitada a cuestiones arqueológicas, apuntaron, y no alcanzaba a disciplinas disciplinas como la paleontología y la geología, si bien las huellas de dinosaurios, las excavaciones con fósiles humanos o incluso algún yacimiento de trilobites, sí que fueron tiempo antes reconocidos como BIC.

Es por ello, que el trabajo desarrollado, pese a llevar anexo todo un estudio científico descriptivo, de potencial y de contexto, apoyado con cientos de cartas de instituciones científicas de todo el mundo, no sirvió para el fin que buscaban los estudiosos que habían trabajado con empeño a pie de roca.

Se cumplen ahora diez años de la elaboración de este expediente. Y si bien la administración regional entendió que no podía responder en su día a la petición de los investigadores, lanzada por el Ayuntamiento de Puente de Domingo Flórez, el yacimiento sí fue incluido posteriormente por instituciones científicas en varios catálogos como Lugar de Interés Geológico, como en el Global Geosites, elaborado por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, refrendado posteriormente por un catálogo de la propia Junta de Castilla y León.

Pero las series estratigráficas de graptolitos, las piedras de Salas, tendrían en el año 2015 otro motivo para lanzar un nuevo grito ahogado. Las obras de emergencia que el Ministerio de Fomento llevó a cabo en la carretera N-536 en el año 2015 causaron daños irreparables en el yacimiento.

Las capas visibles en el propio corte de la carretera quedaron sepultadas por las estructuras de seguridad metálicas y de hormigón que se colocaron para evitar desprendimientos en el talud. Un talud «que no se iba a caer», explica Juan Carlos Gutiérrez, razón que toma de su experiencia como geólogo.

Diez años después de iniciarse aquel expediente, el investigador que puso de relieve el valor del enclave, está implicado ya en otros proyectos de investigación, que no le dejan el tiempo suficiente como para retomar su dedicación al yacimiento de Salas del modo en que lo hizo como un trabajo extra hace diez años, «ni tampoco muchas ganas» después de todo lo acaecido. «Fue una lástima que en su día no llegara a buen puerto su declaración como BIC. De haberse producido, seguro que hoy en día no estaríamos peor que al comienzo», reconoce con pesar.

Los acontecimientos que han devenido desde las obras de 2015 tienen poco que ver con avances científicos. Después de quejas y reclamaciones durante el transcurso de las obras, ha sido recientemente, el pasado mes de febrero, cuando la Fiscalía de Área de Ponferrada decidió poner en manos de los juzgado unas investigaciones al respecto, a raíz del escrito enviado por la concejala de Coalición por el Bierzo en Puente de Domingo Flórez, Secundina Vázquez.

En él, se pide depurar responsabilidades por los daños que las obras realizadas en la N-536 a su paso por Salas de la Ribera produjeron «en un yacimiento paleontológico de graptolitos único en el mundo».

Está ahora en manos del juez decidir si procede tirar para adelante con la investigación y reclamar responsabilidades al alcalde de Puente de Domingo Flórez, el popular Julio Arias, por negligencia. Así como a posibles responsables de las obras ejecutadas por el Ministerio de Fomento. El propio alcalde ya ha manifestado que desconocía los pormenores de unas obras que no eran competencia municipal.

Radicalmente distintas son las líneas que se escriben hoy día sobre el yacimiento: polémicas políticas y asuntos de tribunales, con respecto a las de hallazgos e investigaciones científicas de primer orden sobre las que se escribía hace diez años. Lo que hace pensar en una nueva oportunidad perdida de mostrar el potencial e interés del Bierzo al mundo.
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