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El huevo-temporizador

El huevo-temporizador

OPINIóN IR

21/11/2020 A A
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El huevo-temporizador
Tengo un problema con el tiempo, siempre lo he tenido. Necesito tiempo para hacer las cosas. Me considero lenta, o con tendencia a la lentitud, y por eso nunca paro y nunca tengo tieeeempo. Quizás lo expresa mejor mi madre con esta exclamación que llevo oyendo toda la vida: «¡hija, qué parsimonia!». A lo mejor en realidad no soy lenta, lo que tengo es parsimonia. Puede que sea eso.

El tiempo se me escapa entre los dedos, no me doy cuenta de cómo va pasando y nunca sé la hora que es. A mí las personas que miran el cielo y las sombras y te dicen que son las cinco de la tarde me parecen chamanes del tiempo. Conozco a gente que es capaz de medir a la perfección la duración de una clase o de una conferencia y nunca miran el reloj, yo sin él estoy perdida. Junto al reloj, uno de los inventos más útiles para mí es el huevo-temporizador para la cocina. Sin él se me estropearía todo. Las patatas explotarían en el horno y el pescado se secaría tanto que parecería mojama, la sopa se convertiría en puré.

De pequeña me costó muchísimo entender todo el lío de las horas, sobre todo en los relojes digitales. No era capaz. Viendo que no se me metía en la mollera, que tengo bien dura, mi madre me propuso un truco: quitarle dos números al último dígito para saber la hora, así que sabía que las 18:00 eran las seis de la tarde porque hacía la resta de ocho menos dos, seis. Y así fui tirando, igualmente inútil pero al menos informada.

Pensaba el otro día en cómo se nos pasa el tiempo ahora mientras leía ‘Primavera extremeña’, el libro que Julio Llamazares ha publicado sobre los meses que estuvo en el campo en Cáceres durante los meses de confinamiento. En él hay un choque brutal entre el calmado paso del tiempo en la naturaleza y el paso del tiempo en las noticias terribles de la televisión y la radio. Seguimos buscando lo mismo cuando los fines de semana, si podemos, nos echamos al monte. Mientras, todo sigue parecido, cómo es posible, todo acelerado y lentísimo a la vez, con los sanitarios protestando frente a los hospitales por la falta de personal para sustituciones. Los gobiernos nacional y autonómicos no han puesto el huevo-temporizador y todo se les quema.
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