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El hombre que habló por "los mudos"

El hombre que habló por "los mudos"

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Amador y Genoveva, los famosos mudos, los últimos habitantes de la casa de los Barriera, destruida en octubre del año 1937. | FONDO MODESTO MEDINA Ampliar imagen Amador y Genoveva, los famosos mudos, los últimos habitantes de la casa de los Barriera, destruida en octubre del año 1937. | FONDO MODESTO MEDINA
Fulgencio Fernández | 07/06/2019 A A
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El hombre que habló por "los mudos"
Cultura Canseco y la casa de los Barriera es un libro inédito de Modesto Medina Bravo que han editado López Trigal, Ignacio Prieto y Joaquín Alonso, que recupera la figura de su autor y la historia de la llamada Casa de los Mudos
Canseco es un pueblo cargado de sorpresas y de vecinos ilustres. Desde la familia Fernández Llamazares, con el tiempo los grandes banqueros con Catalina a la cabeza; a Elías López Morán, el autor del impagable libro sobre Derecho consuetudinario leonés o, por tocar todos los palos, la familia de los mediáticos Lomana. Sólo es un repaso superficial, hay otros muchos personajes y el último vinculado a este pequeño pueblo protagoniza un libro de reciente aparición: ‘Canseco y la casa de los Barriera’, del que es autor Modesto Medina Bravo y han editado y contextualizado el catedrático de Geografía Humana de la ULE Lorenzo López Trigal junto al profesor Ignacio Prieto Sarro y el etnógrafo Joaquín Alonso. Una joya de la que poco se sabía y que será protagonista esta tarde en la charla que los citados López Trigal y Alonso ofrecerán en el Ateneo Varillas (a las 20 horas).

La charla se centrará, sobre todo, en la figura de Modesto Medina Braco, de quien López Trigal recuerda que «llegó a León antes de la guerra como Inspector de Primera Enseñanza, cargo en el que logró cierto renombre, fue un personaje notable y conocido». Para él, como para tantos otros, la guerra fue nefasta, antes se había casado con una vecina de Canseco, de la familia de los Barriera y se fueron a Madrid, pero ahí nació su relación con Canseco, «pueblo que visitó sobre todo en su luna de miel y lo fotografió, siendo estas imágenes las únicas que se conservan de aquella casona de una familia ‘potente’ de labradores ganaderos».

El profesor López Trigal recuerda que tuvo el privilegio de conocer a Modesto Medina Bravo en los años 70. «Ya estaba en la Universidad de León y veo que hay dos figuras pioneras en escritos sobre la provincia de León, uno de ellos Celedonio Sevillano, pero encuentro que no eran eruditos, no realizaban labor investigadora ni actividad propia; son más bien juegos florales; y frente a ellos están Modesto Medina Bravo (nacido en 1900) y José Luis Martín Galindo (1918), con formación universitaria, destinados en León y autores de un libro Tierra leonesa, Medina, y una tesis sin acabar pero muy interesante sobre Maragatería (Galindo)».

Y reescribió López Trigal en la revista Tierras de León la obra de Medina Bravo. «Era una joya, se hicieron 10.000 copias, que es una barbaridad; y posteriormente vio la luz en los Breviarios de la calle del Pez su ‘Obra leonesa (1927-1932)’», nuevamente editada por el profesor Trigal.

Y ahora (en octubre de 2018) ha visto la luz este ‘Canseco y la casa de los Barriera’, en la que además de sobre la figura de Medina Bravo se suma la historia de esta casa construida hace 200 años y que «fue destruida por los milicianos en octubre de 1937». Señala Trigal que «era una casa de ganaderos labradores, propia de un hábitat rural del siglo XIX y con influencias de arquitectura tradicional cántabra y también del hábitat pirenaico». A causa de la guerra y la destrucción la familia se tuvo que ir, «y también se perdieron todas las casas de techo de paja, no solo de Canseco, también de toda la comarca, de Cármenes, Villamanín, etc».

Por suerte quedan las fotografías que Modesto Medina Bravo realizó en su luna de miel, era un gran aficionado a la fotografía y al dibujo, pues «no consta que después regresara a Canseco, ni siquiera cuando pasaba de vacaciones camino de Gijón», ya que no tenía casa.

Concluye López Trigal que Medina Bravo, que ya era una autoridad en el campo de la geografía por su Tierra leonesa y un gran pedagogo por dedicación profesional y como delegado de las Misiones pedagógicas, adquiere con este libro una importancia evidente en el campo de la Etnografía; «no es un personaje secundario, ni mucho menos, y no olvidemos que 60 años después de haber estado en Canseco recupera este texto y con sus notas escribe un libro de 40 páginas de evidente valor».

Otro aspecto que destaca el libro es la recuperación de los Barriera, los propietarios de la casa, con el problema de la desaparición de los archivos durante la guerra civil. Llegan hasta Francisco González y su mujer y prima Francisca Alonso; Juan El Artillero, hermano de Francisco. El matrimonio tuvo 9 hijos. Dos de ellos, Amador y Genoveva, sordomudos, fueron los últimos habitantes de la casa, de ahí que los vecinos más viejos de Canseco hablen de ‘La casa de los Mudos’, que se fueron a Mieres con un hermano cuando su casa fue destruida. Pese a ello, los mudos son una especie de leyenda en el recuerdo de los vecinos de Canseco.

Muchos de los descendientes, como tantos otros cansequinos, emigraron a Cuba y La Habana; otros a Madrid o Asturias.
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