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El hockey madrileño 'nació' en el Valle Gordo

El hockey madrileño 'nació' en el Valle Gordo

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La pasión de Pedro Tapia siempre fue formar a los más jóvenes en el colegio, logrando con ellos numerosos campeonatos tanto nacionales como internacionales. Ampliar imagen La pasión de Pedro Tapia siempre fue formar a los más jóvenes en el colegio, logrando con ellos numerosos campeonatos tanto nacionales como internacionales.
Fulgencio Fernández | 21/06/2020 A A
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El hockey madrileño 'nació' en el Valle Gordo
Los inolvidables Pedro Tapia, Fray Pedro de Fasgar (Valle Gordo), es una verdadera leyenda del hockey en la comunidad de Madrid, donde este leonés nacido en 1927 fue el gran pionero de este deporte y forjador de las mayores leyendas
Cualquier día, en cualquier periódico o en cualquier conversación, te asalta y te sorprende la historia de un leonés. Nunca se agotan las sorpresas, por suerte.

Por ejemplo, leía el Marca (don Mariano crea escuela) allá por 2001. Una entrega de premios ‘Siete estrellas’ a los siete mejores deportistas de la capital en el año 2000. Allí estaban dos grandes de nuestro deporte, los seleccionadores Vicente del Bosque y Juan de Dios Román, fútbol y balonmano. En el texto una frase que te ‘paraliza’: «Del Bosque charló largo y tendido con el galardonado Pedro Tapia, el fraile leonés que es el ‘padre’ del hockey sala y sobre hierba en la capital de España».

Jorge Romero (internacional): "Fray Pedro aún sigue siendo una institución. Creó una cantera prácticamente de la nada y nos enseñó unos valores que seguimos aplicando" ¿El fraile leonés? Ni idea. Una llamada al Marca me tranquiliza: «Saldrá una entrevista un día de estos». Y salió. Se titulaba «Un fraile siete estrellas» que comenzaba así: «Trabaja cada día para ganarse el cielo, pero nunca pensó que en la Tierra le iban a dar el Siete Estrellas. ‘Casi prefería que no me dieran el premio para estar más tranquilo. El deporte lo hago porque lo llevo dentro y a favor de la juventud. Pero vienen, te dan un premio, ¿y qué le voy a hacer? Trabajo más tranquilo sin reconocimientos’. Así piensa Pedro Tapia Fernández, más conocido como fray Pedro, un leonés de 74 años (en 2001)...».

Viene bien recordar quiénes acompañaban a Fray Pedro en los galardones para ver el nivel: «Vicente del Bosque, entrenador del Real Madrid; Juan de Dios Román, ex seleccionador nacional de balonmano; Iván Leal, campeón del mundo de kárate; Guillermo Jiménez, ex gerente del Instituto Municipal de Deportes; la Sala de Armas de Esgrima de Madrid, y Gemma Hassen-Bey, medallista paralímpica en esgrima en Barcelona y Atlanta».

Recuerda el leonés en el artículo que pudo ser futbolista pero rechazó fichar por el Leganés pues tenía que dejar el Seminario y no quería. «En el seminario de Leganés, donde ingresé con 12 años, una vez acabada la guerra civil, me escapaba de la disciplina de la orden agustina y me quitaba el hábito para darle al balón con los jugadores del Leganés. No lo hacía mal; tenía un tiro impresionante, de gran potencia, y dominaba el balón con los dos pies. Por eso me quisieron fichar, hablaron con el padre Superior pero rechacé la propuesta, ya que me podían echar del seminario y a mí me llamaba mucho la vocación’».

Y se volcó en el hockey, tanto sala como hierba. Al salir del seminario, en 1952, ingresó en el colegio San Pablo (ahora Valdeluz), y le encargaron de llevar el deporte, todos, pero la casualidad quiso que pasaran por el centro miembros de la Federación haciendo promoción y el leonés se enganchó a un deporte del que nada sabía y lo fue todo. «Fui jugador con los chavales, después entrenador de curiosos métodos pues bajaba a ver a los mejores —como Luis María Usoz, del Club de Campo— y desde la grada apuntaba todo lo que veía». Impulsó este mismo deporte en Málaga tres años que estuvo allí destinado y llegó a ser presidente de la Federación.

Una leyenda. Basta recordar lo que de él decía uno de los mejores jugadores de la historia del hockey madrileño, Jorge Romero, veinte veces campeón de España. «Fray Pedro aún sigue siendo una institución en este deporte. Nos dio grandes momentos en el Colegio Valdeluz y creó una cantera prácticamente de la nada. Tengo muchísimos recuerdos de él y todos son buenos, a pesar de que tenía mucho carácter. Nos enseñó unos valores del deporte que continuamos aplicando en nuestra vida y te podría contar mil anécdotas suyas, pero quizás la que recuerdo con más cariño es cuando me cogió para el equipo alevín del Colegio Valdeluz. En aquel entonces, el número de niños que jugaban al Hockey desbordaba la capacidad de los equipos del Colegio. Para mí fue como si me hubiera fichado el Real Madrid». Dicho queda. Y recordaba ‘latiguillos’ del fray entrenando:«Agáchate más, que parece que tienes huesos en la tripa».

El siguiente paso era ubicarlo en León y nos lleva a Fasgar, en el Valle Gordo, donde se multiplican los recuerdos suyos y de su familia. Desde allí me envían un texto del foro del pueblo, del que por desgracia no tengo la autoría: «Como sabéis había nacido en una familia humilde de Fasgar. Su madre era del pueblo, que yo no conocí y no recuerdo su nombre, era hermana de Máximo El ferreiro, Aurora, Bautista y Eloy, no se de más. Su padre conocido como Tapia en toda la comarca era de la Rivera, comarca leonesa, buen jugador de bolos, pescador de truchas y muy buen segador de centeno, que fue como llegó a Fasgar, se enamoró y se quedó».

Y recuerdan muchas anécdotas de las visitas estivales del fraile, que eran esperadas por los chavales. «De ninguna manera quería perderse la fiesta de Santiago, a donde llegaba cargado de camisetas y trofeos para todos los que participaban en los juegos por él organizados. Gran jugador de bolos y pescador de truchas y sin embargo nunca aprendió a nadar. Tenía valor para meterse en un pozo hondo si veía la posibilidad de pescar una trucha, pero eso de nadar, nada de nada».

Falleció Fray Pedro en septiembre de 2019, en Salamanca. Y bien merece algún recuerdo en su tierra.
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