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El "hasta pronto" a la Cultural de Víctor

El "hasta pronto" a la Cultural de Víctor

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Jesús Coca Aguilera | 23/07/2019 A A
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El "hasta pronto" a la Cultural de Víctor
Fútbol / Segunda División B El lateral, único leonés de la plantilla en las tres últimas campañas, se va entre lágrimas tras "no dejarse ni un gramo de sudor" y por motivos "profesionales, no económicos"
Nunca se puede cerrar una puerta, menos si es la de tu casa, pero de momento para Víctor Díaz es tiempo de decir adiós. Tras siete temporadas consecutivas en el equipo de su vida, esa Cultural en la que se formó y con quien debutó en Segunda B con sólo 16 años, el lateral se ve obligado a abandonar la disciplina ‘blanca’.

Pese a tener dos años más de contrato, la renovación de un Aira que ya no había contado con él la pasada campaña hizo que se le descartara y obligara a buscar una salida que tanto club como jugador han querido remarcar que responde a criterios exclusivamente deportivos y en ningún caso económicos.

Atrás queda esa reconversión de extremo puro a lateral exitoso. Esa relación siempre complicada con la grada, a la que tuvo que entregar más que nadie para intentar convencer y no ser blanco de críticas. Ese papel fundamental en el año del ascenso, logrado más de cuatro décadas después y en el que él fue el único leonés, lo que le llevó a ser incluso pregonero en las fiestas de San Juan y San Pedro. Y también esas lágrimas tras el descenso de Segunda, categoría en la que sorprendió a propios y extraños con un rendimiento que le hizo dueño de su posición.

Sin embargo, el año pasado ni convenció a Cea ni Aira, lo que ha hecho que no evitara la amplia ‘limpia’ llevada a cabo en el club leonés. No obstante, sí que ha sido el único de ella en tener su propia despedida, como no podía ser menos en el caso del que durante los tres últimos años ha sido el único jugador de la tierra.

«Uno no se quiere ir del club que le ha visto toda la vida, pero el club debe tomar decisiones e inicio otra vida» Lo hizo en la sala de prensa del Reino de León, acompañado por el director general Felipe Llamazares y sin ser capaz de aguantar el llanto ya desde su primera frase.

«Deseo que sea un hasta pronto. Aquí hay un culturalista más, una persona que se ha dejado todo por la Cultural. Ahora mismo es una situación difícil, porque uno no se quiere ir del club que le ha visto toda la vida, más si ha mamado el fútbol estando en esta ciudad, pero se ha dado esta situación así y ahora es tiempo para una nueva etapa y una nueva vida», aseguraba Víctor, que daba las gracias «a la gente de la base, los trabajadores, los de oficinas, los utilleros, los jugadores y los amigos que dejo aquí, pero sobre todo a mi novia, mi familia y mis amigos, que en los momentos complicados estuvieron ahí».

Se marcha, fiel a la actitud que siempre tuvo en León, sin ningún reproche, asegurando que «llega una nueva dirección deportiva y una nueva planificación, hay que tomar decisiones y se decidió no contar. Los entrenadores tienen gustos y maneras de jugar, ha habido varios cambios y he jugado con casi todos, pero al final no puedes gustar a todo el mundo».

«Me quedo con estar en el ascenso y con haber jugado en Segunda, que era algo que ni podía imaginar» Eso sí, lo que quiso recalcar es que el dinero en ningún caso ha sido la causa: «Me molestó que se hablara de cuestiones económicas, ya que siempre estuve por poco dinero, en un nivel medio bajo de la plantilla, pero no me importaba porque siempre he querido estar en la Cultural cobrara lo que cobrara. Uno está callado y en silencio, pero quiero dejar bien claro que es únicamente por motivos profesionales». De hecho también le respaldó en ello Llamazares, que dejó claro que «si hubiera sido de otra forma y hubiera que haber hablado de salario, él habría sido el primero que habría dado un paso adelante».

Pese a pasar también por momentos «malos y desagradables», se marcha sólo «con los buenos», en especial «con estar presente en el ascenso logrado tras tantos años o con jugar en Segunda, que era algo que ni me podía imaginar»; y sin querer entrar en ese nivel de exigencia extra que el público siempre ha tenido con él, puesto que «quizá se pretendiera que ofreciera un poco más, pero desde luego siempre he dado el máximo, no me he dejado ni un gramo de sudor en la lucha por estar aquí».

Siempre será un culturalista más, pero ahora deberá ejercer como tal desde la distancia, en otro club que aún no quiso desvelar pero que salvo sorpresa será el UCAM Murcia. De momento, este martes tocaron lágrimas y despedidas. Se va, quien sabe si sólo temporalmente, un jugador. Pero se queda su importante legado.
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