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El halcón leonés

El halcón leonés

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Bene González Yagüe observa en su ‘muda’ a uno de los halcones criados en La Sobarriba y que pronto volarán a sus lejanos destinos. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Bene González Yagüe observa en su ‘muda’ a uno de los halcones criados en La Sobarriba y que pronto volarán a sus lejanos destinos. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 06/10/2019 A A
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El halcón leonés
LNC Domingo Bene González cría en la Sobarriba halcones para Emiratos Árabes, Arabia, Qatar...
Quizá todo arrancó hace muchos años en los Dominicos de la Virgen del Camino cuando un fraile barbado e irrepetible, el padre Zabala, creador de su museo de Ciencias Naturales, no castigaba a los alumnos que se piraban las clases mandándoles al estudio o poniéndoles de rodillas, les hablaba de ciencias, de animales, de esas selvas de Méjico, El Salvador o Perú por las que había estado y a las que regresó. Y eran además los tiempos en los que Félix Rodríguez de la Fuente ganaba adeptos cada día desde una tele que sería en blanco y negro pero sus seguidores disfrutaban de los colores de todos los animales.

Al calor de aquel caldo de cultivo nacieron una pioneras Jornadas de Cetrería en León (aún referente nacional), muchos aficionados a la cetrería y sus animales, veterinarios expertos como no hay otros en todo el país y una gente que formaban una fauna especial en León. A la que un día llegó Bene González Yagüe, tan admirador como inquieto emprendedor, que supo hacer compatible la pasión y la vida, el ocio y el trabajo, y nació en esa cercana y desconocida Sobarriba Falco Iberia, una empresa en la que cada año se crían entre 150 y 200 halcones cuyo destino son tierras muy lejanas y que nada tienen que ver con Navafría, un vuelo de tierra de labrantines a tierras de jeques: Emiratos Árabes, Arabia Saudí, Qatar...

- ¿Porqué a estos países?
- Porque aprecian muchísimo estos halcones españoles, leoneses, son para ellos un símbolo.
- ¿Para qué los quieren?
- Son muy valorados para cetrería, que allí es como un deporte nacional, pero también se utilizan como símbolo de prestigio social, una forma de estar cerca de los jeques y estas gentes, que es muy habitual que los utilicen como mascotas.

Buena prueba de ello son algunas noticias que recogió la prensa estos años, así hace un par de años saltó a todos los telediarios la noticia de que «Un príncipe saudí compra 80 asientos de un avión para sus 80 halcones». Y se añadía que «Qatar Airways admiten a los halcones como un pasajero más» o que «la compañía Lufthansa Technik ha creado Falcon Master, un sistema que cuenta con una barra para que el halcón se apoye cómodamente y una bandeja que asegura la higiene de los asientos»; eso sí, «siempre y cuando lleven una capucha durante todo el trayecto» pues, explica Bene, que « curiosamente los halcones tienen muy poco desarrollados los sentidos del oído y el olfato, se guían por la vista y cuando les pones la capucha están en una especie de hibernación, muy tranquilos».

Un viaje, no en avión como pasajeros sino en cajas especiales, que pronto iniciarán los casi 200 halcones que este año ha criado Bene González Yagüe y su gente en Falco Iberia.
En las instalaciones de Navafría trabajan duro estos días para «cerrar» todos los flecos. A María Dávila se le acumulan los papeles y los permisos que exige el documento CITES: el convenio internacional de especies amenazadas de fauna y flora, encargado de velar porque el comercio de las especies no amenace su supervivencia; José Cruz Llamazares y José Antonio García Carrasco, encargados de las tareas diarias de alimentación, limpieza... suman ahora ‘la carpintería’ pues están preparando las cajas especiales que ellos mismos fabrican para el transporte: «Llevan respiraderos y una especie de claraboya para los controles, no necesitan más pues con las capuchas puestas ya te he comentado que viajan muy tranquilos».

- ¿Y enfermedades?
- Todas. Lo que ocurre, y es algo que no se comenta mucho, es que tenemos en León los mejores especialistas en este tipo de animales , fruto de esa pasión por la cetrería y demás.

En nuestro caso trabajamos con David (García Martínez), que es un verdadero fenómeno y tiene buena parte de la culpa del funcionamiento de Falco Iberia».

Y el núcleo central de las instalaciones es, cómo no, todo lo relacionado con la cría de los halcones, sus ‘casas’... desde las incubadoras, ahora apagadas pues ese proceso es por marzo, a las neveras con la comida —fundamentalmente pequeños pollos, son carnívoros— y, después, sus ‘mudas’, que así se llaman las habitaciones en las que viven y crecen.

- Las mudas están abiertas, para que nos vean, nos asimilen como de su especie, por decirlo de alguna manera, de ahí que de vez en cuando emitan su particular canto de cortejo, están llamando al macho, nos están llamando...
- Este me mira...
- Pues tienes suerte de que está encerrado, son rapaces y si te miran de frente te están amenazando, van a por ti, que un halcón cuando te mira es para cazar.

Y allí, desde sus mudas, en los espacios llenos de piedras para que se asemejen a su hábitat natural en riscos, nos vigilan los ejemplares de los tres tipos de halcones que crían: «tenemos los peregrinos, los gerifaltes , que son esos casi blancos, y los sacre; más los cruces entre ellos, que dan muy buen resultado».

El siguiente paso son dos grandes voladeros en los que los halcones practican, con unas cintas en el techo para que no lleguen a chocar. Viendo cómo dan vueltas dentro de ellos, en perfectos círculos, entiendes la leyenda real de que pueden ser los animales más rápidos del planeta, desde luego son de los más bellos volando, eso seguro.

Finalmente unas sesiones de ‘manicura’ arreglando las uñas, también el pico, y ya están dispuestas para coger el vuelo Navafría-Qatar, o países cercanos, de la mano y la Compañía de Bene.

Y si por el verano encuentras a unos cuantos paisanos con turbante por la Sobarriba... no te asustes, vienen a ver cómo crecen sus halcones o los de aquellos a quienes se los van a llevar.
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