Publicidad
El estigma masculino

El estigma masculino

OPINIóN IR

24/09/2019 A A
Imprimir
El estigma masculino
La estigmatización de lo masculino personificado en una corriente de etiquetas que lo circunscriben todo a machismo.

Alguien se ha parado a pensar que cada vez que hay un episodio de violencia en la pareja, aireado por las televisiones hasta el frenesí, no se soluciona nada a pesar de la proliferación de fundaciones, grupos y asociaciones de todo tipo.

Es extraño que, pese a todas los avances logrados, siga en aumento la catarata de episodios horrorosos de maltrato humano actual, especialmente con incidencia en las mujeres.

No se han parado a pensar que no sólo consiste lograr una vía de solución protestando y aireando en la calle los problemas con gritos y consignas, si no realizar esfuerzos para que cambien las actitudes de aquellos seres que practican la posesión y el maltrato como armas de dominación hacia la mujer, la familia, la infancia e incluso la ancianidad.

Porque el maltrato está presente también en las relaciones entre los administradores de los impuestos y los que proporcionan el dinero de las tasas, entre el todopoderoso patrón que manifiesta su prepotencia abusando del trabajo y la consideración de los empleados, entre aquellos que poseen una parcela de poder y los que les han votado, siendo traicionados constantemente.

La atmósfera está enrarecida y se puede agravar más porque las relaciones entre los sexos se encuentra en un momento difícil y eso hay que reconducirlo de forma urgente y los que tienen la llave del poder tienen una deuda contraída de magnitudes siderales si no aciertan con la tecla de forma urgente y efectiva.

Las denominaciones de actos y hechos desde la óptica de ciertos colectivos que no respetan la tradición, las creencias y el conocimiento de muchas generaciones, sólo está causando más problemas aportando conceptos y situaciones que no clarifican la situación y sí la llenan de más oscuridad. Porque todo lo que no sea diálogo en un debate racionalmente presentado es una violencia que se realiza por la imposición de las ideas del otro.

Creemos que la razón de todo está en la proliferación de subvenciones que recaudan votos para los políticos sin pensar que se están hipotecando y que a pesar del apoyo interesado de los medios la verdad y la cordura se abrirá paso con nítida solución más tarde o más temprano.

Se trata de un problema de respeto, educación y sensatez y que necesita de una reflexión profunda con el fin de adquirir comportamientos cívicos normales y que todo aquello que se aparte de la normativa legal sea corregido adecuadamente.

El ciudadano normal está preocupado, ninguneado y poco esperanzado ya que observa que las actitudes normales, la conducta adecuada de respeto a las leyes, el civismo que había adquirido y el respeto por los demás cada vez se ve menos recompensado porque comienza a proliferar una jauría de vociferantes, abusivos seres, descerebrados violentos, abusadores de todo aquel que no se doblega y lo que es peor, casi la convicción de que la normativa vigente apoya más al que se domina los atajos y las puertas traseras que pueden tener la normativa.

No se explica el personal de a pie que un maltratador contumaz de su pareja y de la familia no sea aislado de forma rápida y contundente. No se explica que un atracador contumaz, con varios episodios, entre y salga de la cárcel y que algunos lugares de España se hayan transformado en el paraíso de las mafias de todo tipo, especialmente de la droga.

Dejémonos de tanta algarada en la calle y obliguemos a los legisladores a que reformen la legislación en todos los aspectos y que el postureo de algunas minorías que obtienen pingües beneficios de sus postulados, deje de influir en la toma de decisiones y en función de llenar las urnas de votos que aseguren renovar el contrato del sillón.

Se trata de un clamor silencioso pero muy estridente que si no resuelve estallará de forma explosiva, junto con otros, en la misma cara de los sonrientes legisladores.
Volver arriba
Newsletter