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El espíritu de Rockdelux

El espíritu de Rockdelux

OPINIóN IR

17/05/2020 A A
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El espíritu de Rockdelux
Rockdelux ha echado el cierre. Una pena porque, desde que devoraba, sin masticar, los números de finales de los 90 en el Layla hasta este mes mismo, esa revista ha sido mi brújula en la galaxia musical. Con ella descubrí por qué The Velvet Underground y Veneno, Public Enemy y Aphex Twin son tan importantes en el desarrollo de la música y la cultura populares. ¿Ustedes saben por qué?

Las revistas, todavía hoy, son muy útiles para abundar con criterio y seriedad en determinados campos, y si hay una que haya encarnado la excelencia en esa labor por encima de todas es Rockdelux con respecto a la música. Tanto, que me llegué a plantear hacer acto de presencia en su redacción de Ronda Universidad en Barcelona para presentar mis respetos, pero como no organizaban besamanos públicos lo dejé pasar.

Que esta publicación haya desaparecido es una putada y a la vez tiene algo positivo, más allá de liberarme del pitorreo de mirada condescendiente de los colegas, cuestionando mis opiniones musicales con la irritante formulita «qué, lo dice la Rockdelux ¿no?». Deja sitio a otros y nos libera de la ansiedad que producía su influencia, a la que no se puede comparar la de ninguna otra revista musical española ni, en un universo justo, tampoco la de Rolling Stone, Les Inrockuptibles y mucho menos Pitchfork.

Lo que sí comparte Rockdelux con esas otras revistas es su apuesta por la profesionalidad frente al amateurismo. Y este es un tema candente.

El conocimiento es un fenómeno en curso. No algo inmutable. Cada día crece, con su inalienable porcentaje de certeza, que sirve para valorar la calidad del mismo. Pero no todo el mundo lo posee en el mismo grado, no todo el mundo tiene la misma autoridad. Los ‘cuñaduquis’ del mundo no deberían arrepentirse de su intrusismo, pero sí deberían corregirlo a través de una determinada ética: humildad en el reconocimiento de su (ni siquiera) amateurismo, ganas de aprender contrastando aquello que gritan a los cuatro vientos y respeto a los expertos, esforzándose por averiguar quienes lo son y quienes no.

Espero que no me estallen estas declaraciones en la cara, teniendo en cuenta una pequeña iniciativa (no musical) en la que puede que me embarque en próximas fechas. Para mi consuelo Rockdelux ya no está en el mercado, aunque quizá su espíritu tendente a la excelencia se revuelva en su tumba.
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