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El despreciado voto del señor Cayo

El despreciado voto del señor Cayo

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Santos el de Valverdín ejerce su derecho a voto y le entrega sus papeletas a Ángel Fernández, el presidente fogonero. Ampliar imagen Santos el de Valverdín ejerce su derecho a voto y le entrega sus papeletas a Ángel Fernández, el presidente fogonero.
Fulgencio Fernández | 11/11/2019 A A
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El despreciado voto del señor Cayo
10N El mal tiempo y la nieve desanimó mucho a los votantes de los pueblos de la montaña, que dicen que "para estas elecciones no nos buscan, si fuera para las municipales"
«Con este día no apetece nada moverse de casa», «está nebuscón no está para andar en moto», «la mujer dice que para dónde voy con este frío». Estas y varias disculpas similares las dicen Alipio Morán, Paulino o Germán García en pequeños pueblos de municipios como Cármenes, Riello, Valdelugueros y otros muchos de la montaña que ayer amanecieron con nieve, en algunos casos, o con un día realmente desapacible en todos.

- ¿Y no os han llamado para ir a buscaros?
- No, ahora no, nada. Si fuera en las municipales e, incluso, en las anteriores, pero con este día y las pocas ganas que ya había...

La cosa ya empezó con pocas ganas desde la formación del Colegio Electoral en Cármenes, donde en el local llamado El Casino deben votar los vecinos de los 17 pueblos del ayuntamiento, es decir, desde 16 deben desplazarse. Los tres miembros de la mesa se encuentran solo y así estuvieron prácticamente durante todo el día pues ni siquiera habían enviado interventores los diferentes partidos. Faltaba un histórico de esta ocupación, José Ramón González, el popular El Tumbao, interventor por el PSOE durante décadas y que, aún viviendo fuera del municipio siempre acudía. No estaba Javier Robles, cabeza de lista en las municipales por el PP y habitual interventor junto a su mujer, Ana Carmen, que tampoco acudió ayer a filas. De otros partidos, tampoco se les esperaba. Y no fueron.

Incluso el presidente de la Mesa, Ángel Fernández, tenía doble trabajo, en su función ‘electoral’ y como fogonero de la estufa del amplio local que, dicho sea de paso, mantuvo con una temperatura excelente.

Quien no se quiso acoger a ningún tipo de excusa fue Santos ‘el de Valverdín’, el vecino más anciano del municipio, que en mayo cumplirá los 100 años. Acudió con su habitual lucidez y decía este paisano apreciado por su bondad que hay que votar, «a ver si es la última vez que lo haces antes de cumplir 100 años», le bromeaban, y se mostraba optimista: «Yo creo que sí».

Votó y se fue a tomar un blanco, como todos los domingos. «Me sienta muy bien, estás algo alicaído y según lo tomas ya notas que te vas entonando».

Otra centenaria, Consuelo Martínez, de Santovenia de San Marcos (en el municipio de Soto y Amío) fue noticia en las pasadas elecciones por ejercer su derecho con 107 años (es en la actualidad la mujer más anciana de la provincia) y sigue manteniendo su lucidez... pero tampoco el tiempo le acompañaba «para andar por la calle».

Los hosteleros de las comarcas de Montaña, el mejor baremo para saber cómo marcha la cosa, aseguran que «como cualquier domingo... o peor». Y las cifras van confirmando. En Soto y Amío a las dos de la tarde habían votado 80 de los 255 censados, en Cármenes una hora más tarde eran 91 los que habían pasado por el Casino de los 330 con derecho a hacerlo.

La tarde se puso muy fea. Oscureció pronto. Gelín atizaba la estufa. Quizás era lo más lógico en un pueblos, en un municipio, sin un solo mitin o reunión. Sin un solo cartel electoral pegado en las paredes. Y había incluso cierta nostalgia de aquellos años en los que se hacía realidad la historia del gran Delibes de acudir hasta allí en busca de «el disputado voto del Señor Cayo», como si hubiéramos pasado a «El despreciado voto del Señor Cayo». A las 8 se confirmó el desencanto, votaron 190, 44 menos que en las de abril.

- A ver en qué quedan las promesas de redención de la España vaciada.
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