Publicidad
El 'criao' que me echó raíces

El 'criao' que me echó raíces

CULTURAS IR

Ampliar imagen
Juanita Fierro | 24/05/2020 A A
Imprimir
El 'criao' que me echó raíces
El Decaleón Juanita Fierro fue una maestra de la tradición oral y este texto, fruto de la grabación de una de sus numerosos monólogos, es el único texto escrito que se conserva de esta hostelera de Pontedo
[Consulta aquí todos los relatos publicados en nuestra sección El Decaleón

Esto que os cuento, fíjate tú y vosotros también, parece un sansirolé pero don Luis Mateos, que es el que inventa las palabras en Madrid que no se poine una en el diccionario sin que él lo diga, que mira si será importante que salió en esta tele misma que aquí veis, en pajarita, ¡como hablaba!, me dijo que lo que yo cuento es la pura realidad y más cosas que saben decir ellos, que entienden las palabras que hablan, y dijo que era mágico, como los húngaros que venían haciendo teatro cuando mi padre que en gloria esté nos llevaba a la plaza para que los viéramos. Que los hungaros son personas, pero de otra parte.

Y Barbachei, el hombre foca, ni te cuento lo que hacía aquel hombre que sujetaba un arado con la barbilla, que aquí cenó en la mi Fonda de Pontedo muchas veces. Era vegetariano, siempre tenía que hacerle el hígado con cebolla y las chuletas con lechuga, aunque no la comía, la lechuga, que dice que los médicos japoneses no son nada partidarios.

-¿De la lechuga?

-No, ¡qué les importa a los médicos japoneses la lechuga!, lo que no les gusta es que los americanos hayan ido a la luna.

-Pero de la luna no habíamos hablado nada.

-Pero hablo yo, porque lo sé bien sabido, que tuve aquí una cena de veinte astronautas, ahí mismo donde vosotros estáis sentados, que no quise ni cambiar las sillas.

-¿Y traían escafandras?

-¡Qué van a venir con escafandras a mi casa!, con lo que tiene cenado aquí el señor Obispo de Oviedo cuando viene a recoger el te de la peña. Los astronáutas venían con sus señoras, casados todos por la iglesia. ¡¡Aquí van a venir con escafandras ni escafandros!! según son de formales.

-¿Los obispos?

-Los astronautas, ¿quién habló nada de obispos? Pero a lo que iba, que no me dejáis que os cuente la historia de don Luis Mateos cuando vino aquí de criao.

-¿Don Luis Mateos?

- Qué don Luis Mateos, ¿cómo voy a tener un criao con pajarita? Era uno que lo traje de la parte de Casomera, que ése sí que no entendía las palabras que él mismo decía, porque en Casomera hablan una lengua que no la entienden ni los vascos, que mira que esos sí hablan un chau chau que no lo explican ni en las universidades del extranjero, ¡y mira que se hablan idiomas en el extranjero! No como en España. Aquí nada, no estamos preparados, así nos quieren echar del supermercado ese de toda Europa, con Alemania y Francia y hasta con los fiordos, que aquí salieron en esa misma tele en la que habló don Luis Mateos, que en esa misma mesa cenó, que no la quise cambiar, lo que sí le subí fueron las sillas, por si venían los de abastos a medir, que como se paga por módulos. No te digo más que hasta tuve que sacar el canario fuera del comedor, por si me lo contaban como módulo. Me dio una cosa sacarlo y él se murió de pena, claro, acostumbrado aquí al comedor, que hay tantas conversaciones y está tan entretenido.

- ¿Y el criao?

- Se murió.

- ¿De qué?

- Vete a saber, llevaron una célula, que les dejé yo un bote de Nocilla con tapa para que la metieran, para analizarla, unos médicos japoneses que vienen aquí a coger una planta que se da con el agua de la canalina y que es muy buena para la ceguera. Todavía no la cura del todo, pero en Japón los ciegos que toman esa planta, en férvido, unos ya ven por la noche y otros ven por el ojo izquierdo.

- ¿Y el criao?

- Se murió.

- ¿De qué?

- De vago.

- ¿De vago?

- Como te lo cuento. Mejor, te lo cuento, que cuando se lo dije a don Luis Mateos me dio la razón y ese hombre es listísimo. Bueno y el alcalde de La Vecilla también, que me tiene dicho aquí mismo que es diputado para los quesos de Laguna de Alga.

- ¿Y el criao?

- Se murió.

- ¿De qué?

- De vago, pero ni me dejáis que lo cuente. Voy a ver no se le vayan a quemar las patatas a mi hermana Argelia, que a veces se duerme por culpa de la capa de ozono, que aquí han dicho gentes muy listas que es malísimo.

- ¿Y el criao?

- Ah, sí. Se murió de vago. El caso es que yo lo traje más tirando al invierno, que hay poco que hacer, y él salía ahí a un redondel donde daba el sol, y como no se movía hasta la hora de comer pues siempre echaba a andar para adelante, para llegar primero al plato. Pero claro, fíjate tú lo que son las cosas, lo que es el no saber, si hubiera más gente lista como don Luis Mateos...

- ¿Qué pasó?

- Ah sí, que de salir siempre para adelante se le olvidó lo que es p’atrás. Y dice que hay una cosa en la cabeza, que no es cerebro, es otra cosa.

- El cerebelo.

- Eso mismo, pero ¡qué listísimo es este señor, y qué guapo! Pues está soltera la princesa, haríais una pareja ideal.

- El criao.

- Pues eso, que el cerebelo, o como se diga, al olvidársele lo que es p’atrás pues le paralizó los pies y se le olvidó lo que es p’alante. Y, fíjate lo que son las cosas, si se te olvida lo que es p’atrás y se te olvida lo que es p’alante pues te quedas quieto y ¿sabéis lo que le pasó? Pues que me echó raíces.

- ¿No será ese árbol que tienes en el huerto?

- ¡Qué va! Gasté un dineral con él, porque lo tuve que llevar a operar a Madrid porque en el hospital de León no tienen motosierra láser para cortarle las raíces.

- ¿Y en qué paró?

- Que lo podó en Madrid un médico famosísimo, el que no dejaba morir a Franco, pero llevé una decepción muy grande con él. No me extraña que se le muriera Franco porque de medicina sabía bien poco.

- ¿Qué te hizo?

- ¿No dijo en esa misma televisión que ahí ves que había operado a un hombre que echó raíces y cuando le preguntaron que cómo pudo echar raíces dijo que habría tragado un palillo verde de pequeño y le creció porque lo riegas al beber? ¿De dónde habrá sacado semejante invención? Cuando venga don Luis Mateos se va a enterar.
Volver arriba
Newsletter